10/2/16

24 de marzo

La Palabra y Los Días: 24 de Marzo

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La Palabra y los Días. El golpe a la ternura. La violencia en la cruz con Cristos lastimados. El golpe sobre el rostro de una Patria caída con los ojos abiertos de lágrimas que hieren.


24 de marzo: mazazo sobre el pueblo. Mazazo. Yunque. Golpe. 


Abismo derramado sobre el hombre para que la memoria sea apenas eso, sombra, miedo, impunidad. Y en la ronda del fuego el amor se queme como un bonzo. Arda como la pira, como los leños que quemaron el nombre de Juana de Arco.


Arda como los libros quemados en la plaza creyendo que únicamente en ellos andaba la palabra, sin saber que la Palabra y los Días sostienen a los hombres como sostiene el vuelo la distancia,"aunque la muerte persiga poner inmóvil al Tiempo"


24 de Marzo. La Palabra y los Dïas.


El golpe fue a la simple mirada de la niña que cruzaba la vida con la risa en las manos.


Fue al obrero en la fábrica en donde se forjaba como un hierro labrado el destino del pobre.


Fue al estudiante en donde los colibríes dibujaron la rosa de los vientos, y el sueño de pensar una Patria más justa, le guiaba los pasos. Transparentes.


Fue a las madres calladas con el sol bajo el brazo y la luna descalza en la cuna del hijo.


Fue al mar en donde caían como pétalos grises los cuerpos lacerados de tantos inocentes.


Fue a la Primavera. Al Otoño. A Las Cuatro Estaciones de una música rota.


Pero el Tiempo se encarga, con los hombres adentro, de poner una llama en la sombra del agua. Es demasiado el peso para quedar callados. Para quedar oculto por los siglos del hambre. Por los siglos del miedo. Por los siglos del hombre arrodillado. Por siglos de mentiras para que en ellos haga pie el Olvido y haga pie la Injusticia y haga pie la Impunidad y haga pie la Muerte.


24 de Marzo. La Palabra y los Días.


Hubo 30.000 desaparecidos. Glauce Baldovin en Villa Páez, me decía, no los desaparecieron, los torturaron y los mataron. Digo hubo 30.000 desaparecidos.


-¿Cómo pueden saberlo?


Se han escondido. Se fueron del país. Se exiliaron ocultos en la arena. No están. No lo busquen que no están, agregó la rata del General Videla. Y las hienas reían sobre los muertos.


Osvaldo Bayer, La Palabra y los Días dijo entonces: - Cada una de las madres que ha esperado a su hijo hasta el amanecer, hasta el amanecer de un día después y del otro y del otro...cada una de las madres sabe que su hijo no regresó. Cada una de las madres que vio en su casa una cama vacía sabe que su hijo no regresó, por eso aún lo buscan. 


Lo buscan en las tumbas comunes que Bussi o el Cachorro cavaron en la tierra, los buscan en el ruedo de un circo destruido.


A los hijos los buscan en la flor del mandarino. En cada poema escrito, en cada letra, en el sueño del árbol que se ha vuelto una guitarra, en la manos hundidas en la harina en donde el pan navega como un barco de nieve. Los buscan en los ojos y en las voces del que no se ha dormido arrullado por cantos de sirena. Hay que buscarlos adentro de nosotros porque adentro de nosotros están resucitando cada día.


Y resucitan en las bocas de hiena del torturador Y resucitan y resucitan y resucitan sin tiempo, no se callan


:"El asesino se ha comido una pequeña alondra. No pueden enterrarlo. La Alondra no se calla"


Y entonces la mentira en nombre de la Patria y hasta en nombre de Dios, el mismo Dios herido con cada desaparecido, con cada hombre arrojado a la mar, fusilado, asesinado, perseguido. 


La alondra no se calla. Está cantando


24 de marzo. La Palabra y los Días. 24 de marzo un golpe a la Memoria


"Quiero saber como se ve el mundo. Me olvidé de su forma. De su insaciable boca. Me olvidé de la noche y el día. Me olvidé de las calles recorridas..." 


-Decía Ana María Ponce, secuestrada en el zoológico y asesinada. La secuestraron las bestias del Zoológico Mayor, el de Massera y el de Galtieri, el de Martínez de Hoz y de Cavallo, el de Etchecolatz el del Brujo, el de Von Wernikch el de Chamorro, el del Tigre Acosta y de tantos entregadores


"Estoy a pesar de todo esto, de no creerlo, juntando unas palabras, que me dejen recordar como podría verse el mundo". " He resurgido muchas veces desde el fondo de las estrellas derrotadas"


Cuando se la llevaron, cruzó su canasto sobre los hombros, saco sus poemas, el arma eterna de la vida y me dijo:


-Tomá, guardalo- Cuando cruzó la puerta de la ESMA no supo, ni yo tampoco, que Ana María alias Loli, estaba cruzando la eternidad.


Ya no cuelgan de las paredes del Colegio Militar de la Nación las fotos de Jorge Rafael Videla y de Reynaldo Bignone. Pero mucho antes, a pesar de la misa en los domingos, ya no estaban en los ojos de Dios, a pesar del Indulto o de la Obediencia Debida. 


No se pacifica sobre el silencio. Se pacifica sobre la Verdad.


24 de marzo La Palabra y los Días.


En cada uno de nosotros el mundo es una llama.


En cada uno de nosotros el tiempo ha urdido la trama de la historia.


En cada uno de nosotros La Alondra no se calla.




Texto de La Palabra y Los Días de Hugo Francisco Rivella para Los Ocultados, 24 de marzo de siempre
 Fuente: Blog de Rivella
Laura Bonaparte


 "¿Qué queda de la identidad de una madre cuando sus hijos desaparecen?", escribió con la lucidez que la caracterizaba. "En mi caso, ¿me considero madre porque Luis está vivo? Pero ¿cuál es mi papel de madre con respecto a mis otros hijos desaparecidos? Quiero que me entiendan bien, estoy hablando de una función materna, y no de la lucha que llevaré hasta mis últimos días para aportar mi testimonio, para intentar saber cuál fue el destino de mis hijos y el de los treinta mil desaparecidos. Es el/la hijo/a quien significa a la madre. La madre cuyos hijos desaparecieron se encuentra expulsada del significante. Se vuelve el espectro de lo que ha sido. Se la llama 'madre del desaparecido', en un lenguaje que la nombra al mismo tiempo que la despoja.” El profundo dolor, que no empaña la precisión de sus palabras, hablan de quién fue. De alguien que cuestionó, que nunca bajó los brazos pero que además llevó adelante su lucha defendiendo la alegría; una mujer que no se dejó vencer por el dolor y la tristeza. Se la puede ver en las fotos sonriente, esbelta, con los rostros de su familia en la solapa siempre con ella; sus hijos y su esposo fueron el motivo de su lucha, pero también su mayor orgullo, la justificación de la sonrisa.

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