6/8/08

Testamento de un agonizante


¡Silencio! Silencio de los cementerios en vuestras tristes calles.
Yo clamo, grito, me lamento y en el silencio oigo
la solemne nieve esparcida en la sombra
donde se repiten unos pasos solitarios cuyo eco se traga
la ciudad, como si una bestia de hierro y piedra
devorara la vida y no quedara vida desde la tarde hasta el día.
¿Dónde está Iraq? ¿Dónde está el sol de sus mañanas, transportado por un navío
sobre el agua del Tigris o del Buwayb? ¿Dónde están los ecos de los cantos
que palpitan cual alas de palomas sobre las espigas y las palmeras,
acudiendo desde cada casa al aire libre,
desde cada colina que cubren las flores de las llanuras?
Si muero, patria, no tengo mayor deseo que
una tumba en tus tristes cementerios, y si
me salvo, no quiero de la vida más que una choza en tu campo.
Por tus desiertos infinitos, para protegerte de las desgracias,
yo daría las calles y los barrios de Londres.
Tal vez muera mañana: el mal corta sin contemplaciones
la cuerda que ata a la vida
los escombros de mi cuerpo, como una casa
de muros desgastados por el viento y techo perforado por goteras.
Hermanos, dispersados desde el Sur hasta el Norte
por caminos, llanuras y altas montañas,
hijos de mi pueblo en aldeas y ciudades amadas,
no reneguéis de los dones de Iraq,
habéis habitado el mejor país, entre el verdor y el agua:
al sol, luz de Dios, lo inundan el verano y el invierno,
no lo olvidéis por otro.
Esto es un paraíso: cuidado con la víbora que repta por su fertilidad.
Yo estoy muerto, y un muerto no miente. Reniego de todo pensamiento
si el corazón no es su fuente.
Resplandor del día,
inunda Iraq con tu oro porque del barro de Iraq
es mi cuerpo, y del agua de Iraq.


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Autor:
BADR SHAKIR AL SAYYAB (1926-1964)


Poemario: LA CASA DE LOS ESCLAVOS (1963)
Traducido del árabe por: María Luisa Prieto .


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27/7/08

IN MY CRAFT OR SULLEN ART (EN MI OFICIO U HOSCO ARTE)

In my craft or sullen art
Exercised in the still night
When only the moon rages
And the lovers lie abed
With all their griefs in their arms,
I labour by singing light
Not for ambition or bread
Or the strut and trade of charms
On the ivory stages
But for the common wages O
f their most secret heart

Not for the proud man apart
From the raging moon I write
On these spindrift pages
Nor for the towering dead
With their nightingales and psalms
But for the lovers, their arms
Round the griefs of the ages,
Who pay no praise or wages
Nor heed my craft or art.
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En mi oficio u hosco arte ejercido en la noche en calma
cuando sólo rabia la luna y los amantes descansan con sus penas en los brazos,
trabajo a la luz cantora no por ambición ni pan
lucimiento o simpatías en los escenarios de marfil sino
por el común salario de su recóndito corazón.

No para los soberbios aparte de la rabiosa luna escribo
en estas páginas rociadas por las espumas del mar
ni para los encumbrados muertos con sus ruiseñores y salmos
sino para los amantes, sus brazos abarcando las penas de los siglos,
que no elogian ni pagan ni hacen caso de mi oficio o arte.


http://www.dim.uchile.cl/~anmoreir/escritos/thomas.html Much more Dylan Thomas

Fragmento del poema "Epílogo" de Ana Ajmatova


Aprendí cómo puede deshojarse un rostro

cómo ente los párpados asoma el espanto,

y el sufrimiento va grabando las mejillas,

como tablillas de escritura cuneiforme.

Cómo bucles que fueron castaños o negros

se tornan plateados al paso de una noche,

y se marchita la risa en los labios sumisos

y en la seca sonrisa vemos temblar el miedo...

No sólo por mí elevo esta plegaria,

sino por todas aquellas que a mi lado

soportaron el frío atroz

y el bochorno de julio

a los pies de aquella pared roja y ciega.



25/7/08

La sentencia a Menéndez y sus esbirros - Final de los genocidas del Proceso en Córdoba, Argentina


CARLOS ALONSO
1929 -
La Verdad Desnuda - Año 1988
Acrílico sobre nueve telas de 57 x 89 cm. unidas a un bastidor de hierro.
Propiedad del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Córdoba


Como parte del proyecto MEMORIA XXI, que lleva adelante el Museo Dr. Genaro Pérez, el cual tiene como objetivo recuperar y dar a conocer las principales obras del Patrimonio Artístico de los cordobeses, se presentará la obra “La verdad desnuda”, que el maestro Carlos Alonso realizara a pedido del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Córdoba. La obra ha sido restaurada en el Taller de Restauración “Dr. Domingo Biffarella” del Museo.
"La propuesta de mi pintura se basa en la idea de que la "verdad" es múltiple y que, como hay distintas formas de ver, hay, generalmente, muchas versiones sobre un mismo hecho. Tomé como tema "El juicio de Frinet" e intenté poner al espectador en las mismas disyuntivas de quien, a partir de algunos datos, tiene que reconstruir un suceso y desentrañar el que más se acerca a la "realidad". Cada uno de los personajes representa los sectores, o mejor, los valores que están en juego en todo litigio. Así "La Verdad Desnuda", puede ser la libertad de expresión y el derecho a determinar sus límites, algo fundamental en el arte. Otros personajes son: El que intenta cubrirla o descubrirla: El testigo claro u oscuro: El viejo sabio o ciego: La fiera domesticada: La gente del pueblo: El que acusa: El que corrompe; El que libera" (Carlos Alonso).



Hoy 25 de julio de 2008 estamos despertando a un nuevo día, ayer fue sentenciado a cadena perpetua el máximo genocida de nuestra provincia, Luciano Benjamín Menéndez. Y cumple su sentencia en una cárcel común.



Ni olvido ni perdón, juicio y castigo a todos los culpables de delitos de lesa humanidad...





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22/7/08

"A la deriva"

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El hombre pisó algo blanduzco, y enseguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse, con un juramento vio una yararacusú que, arrollada sobre si misma, esperaba otro ataque.
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándose las vértebras.
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irritado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
Llegó por fin al rancho y se echó de brazo sobre la rueda de trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
-¡Dorotea! -alcanzó a lanzar en un estertor-. ¡Dame caña!
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió entre tragos. Pero no había sentido gusto alguna.
-¡Te pedí caña, no agua! -rugió de nuevo-. ¡Dame caña!
-¡Pero es caña, Paulino! -protestó la mujer, espantada.
-¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
-Bueno; esto se pone feo... -murmuró entonces, mirando su pie, lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta, que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pacú.
En hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito, de sangre esta vez, dirigió una mirada al sol, que ya trasponía el monte.
La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrio el pantalon con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría llegar jamas él solo a Tacurú-Pacú y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba; pero a los veinte metros, exhaustos, quedó tendido de pecho.
-¡Alves! -gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oido en vano-. ¡Compadre Alves! ¡No me niegues este favor! -clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, atrapándola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas, bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, atrás, siempre la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuia, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocio para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pacú.
El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. no sentia ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Vivirá aún su compadre Gaona, en Tacurú-Pacú?. Acaso viera tambien a su ex patrón mister Dougald y al recibidor del obraje.
¿Llegaría pronto?. el cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río se frescura crepuscular en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.
Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre si misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años?. Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses?. Acaso. ¿Ocho meses y medio?. Eso si, seguramente.
De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería?. Y la respiración...
Al recibidor de maderas de mister Douglad, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un Viernes Santo.... ¿Viernes?. Si, o jueves...
El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.
-Un jueves.
Y cesó de respirar.



Tomado del libro: "Cuentos de amor, de locura y de muerte" de Horacio Quiroga.

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21/7/08


Los escritos vuelan

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El satén de las páginas

que se hojean en los libros

modela

una mujer tan hermosa

Que cuando no se lee se contempla

a esa mujer con tristeza

Sin atreverse a hablarle

sin atreverse a decirle

que es tan hermosa

Que lo que se va a saber no tiene precio

Esta mujer pasa imperceptiblemente

entre un rumor de flores

A veces se vuelve en medio

de las estaciones impresas

Para preguntar la hora o mejor aún

simula

contemplar unas joyas bien de frente

Como no hacen las criaturas reales


(...)

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ANDRÉ BRETON

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19/7/08

Festejar el día del amigo a lo Fontanarrosa

Dialogando con Inodoro Pereyra...


- ¿Como anda Inodoro?
- Mal...pero acostumbrao

- Estoy comprometido con mi tierra, casado con sus problemas
y divorciado de sus riquezas.

- A veces la picardía crioya es sólo desesperación, Mendieta.

- Con la verdá no ofendo ni temo. Con la mentira zafo y sobrevivo, Mendieta.

- No tenemos que copiar las cosas malas de ajuera. ¡ Nosotros tenemos que crear nuestras propias cosas malas !


- ¿Y usted cómo se gana la vida?
- ¿Ganar? ¡De casualidá estoy sacando un empate!
-¿No andará mal de la vista, don Inodoro?
- Puede ser...Hace como tres meses que no veo un peso.
...
- Vago no soy,...quizá algo tímido para el esjuerzo.
- - La Eulogia es, de lejos, la mejor prienda que conocí en mi vida.
Bien de lejos... 20, 30 kilómetros.
De cerca es así, jodida...

- Dígame don Inodoro, ¿usté está con la Eulogia por alguna promesa? -
- Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda,
se asombra con la inteligente...
y se queda con la que le da pelota.

- "Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados.
Porque si los abro elijo a otra".

- ¿Puede una persona disaparecer de a pedazos?
...Porque a la Eulogia le desapareció la cintura.

- Acepto que la Eulogia es fulera,
pero es de las que demuestran la beyeza por el absurdo.

- Usté no está gorda, Eulogia.
Es un bastión contra la anorexia apátrida.

- La Eulogia es una santa.
No como mi cuñada, que sufre el Síndrome de la Abeja Reina.
Se cree una reina y es un bicho.

Para festejar el día del amigo, reirnos un ratito con lo escrito y dicho por el inefable y maravilloso Fontanarrosa, nuestro escritor y dibujante ya fallecido.

Fontanarrosa habla de las "malas palabras"

18/7/08

Finalizaron los alegatos, la sentencia se conocerá el jueves 24 de julio


11/7 Día 18 - Alegato de la Fiscalía


Los tres fiscales de este juicio se dividieron la argumentación del alegato. Comenzó el Fiscal General Maximiliano Hairabedian enmarcando el contexto de violencia política en el cual se desarrollaron los hechos, reivindicó la valentía y veracidad de los testimonios y desarrolló con claridad la teoría de la argumentación. Continuó Graciela López de Filoñuk describiendo la conducta y participación en los hechos de los imputados. Afirmó que en La Perla los represores actuaban en conjunto y “todos hacían todo” y reclamó que en los diez años que ella leva investigando estas causas, jamás obtuvo colaboración alguna de las Fuerzas Armadas.A su turno Fabián Asís miró al público presente y pidió perdón en nombre de la institución a la cual representa por haber demorado tres décadas en dar respuesta a los pedidos de justicia. El defensor de los ausentes, Marcelo Arrieta también hizo uso de la palabra por primera vez en el juicio.Finalmente la palabra volvió al Fiscal General quién solicitó penas de entre 18 y 25 años para los imputados, ninguno de ellos estaba presente en la sala

16/7/08

La dicha invisible







Los colores escapan en el tiempo


y los pasos nos llevan nuevamente



a las fuentes en donde descansan



los mismos colores



y otros nuevos



según el ojo con que se los mire.



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7/7/08

Se acerca la hora de la Justicia

Por los crímenes cometidos en La Perla, el próximo jueves comenzarán los alegatos de los abogados querellantes. Serán televisados en vivo y en directo para toda la provincia de Córdoba.

Luego de un mes y medio de audiencias testimoniales, durante las cuales varios sobrevivientes del centro clandestino La Perla reconocieron a los imputados y describieron su participación en secuestros y torturas, el jueves a las 9 de la mañana comenzarán los alegatos de los abogados querellantes, que serán televisados en vivo y en directo para toda la provincia.
Los acusados, además de Menéndez, son el coronel Hermes Oscar Rodríguez, el capitán Jorge Exequiel Acosta, los suboficiales Luis Alberto Manzanelli, Carlos Alberto Vega, Carlos Alberto Díaz, Oreste Valentín Padován, y el personal civil de inteligencia Ricardo Lardone. Con 160 personas presentes desde el comienzo hasta el final de cada audiencia, los ex represores delegaron sus defensas en los abogados y prácticamente no hicieron uso de su derecho a hablar. La primera excepción fue el general Menéndez, que el primer día leyó un discurso con los mismos términos que usaba durante la dictadura. “Fue una guerra revolucionaria” en la cual “se combatió y venció al terrorismo marxista”, arengó solitario.
Sólo el capitán retirado Acosta demostró conservar una mínima esperanza de salir absuelto. Según su legajo y un Boletín Reservado del Ejército, el ex jefe de La Perla fue trasladado a otro destino el 5 de noviembre de 1977, el día anterior a los secuestros de Hilda Flora Palacios, Humberto Horacio Brandalisis, Carlos Enrique Laja y Raúl Oscar Cardozo, los cuatro militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores que luego de cuarenta días de cautiverio en La Perla fueron asesinados en un tiroteo fraguado, en la intersección de Sagrada Familia y Ejército Argentino.
El problema del Rulo Acosta no son sólo los sobrevivientes que lo recuerdan en La Perla después de esa fecha. El único testigo ofrecido por su defensa, coronel retirado Heraldo Ernesto Biolatto, lo terminó de incriminar: confirmó que hasta el 5 de diciembre estuvo asignado al Destacamento 141 y recién entonces fue trasladado al Batallón de Inteligencia 601 en Buenos Aires. Sólo el coronel retirado Hermes Oscar Rodríguez, segundo jefe del Destacamento, pidió declarar para decir que tras un arresto de un mes, que concluyó el 22 de octubre, Acosta fue relevado y reemplazado.
Acosta es, además, el único de los imputados con abogados privados, lo cual no necesariamente lo beneficia. Uno de sus defensores es Jorge Agüero, ex candidato a gobernador menemista en las últimas elecciones. En los afiches de campaña Agüero aparecía con un rifle en la mano, se presentaba como “El Mesías” y proponía “libre portación de armas y grupos de autodefensa”. El jueves pidió incorporar a la causa dos disparatadas denuncias contra la jueza Cristina Garzón de Lascano y la fiscal Graciela López de Filoñuk, a quienes acusa de armar causas y preparar testigos.
Las audiencias testimoniales concluyeron el jueves. Ana Beatriz Iliovich, sobreviviente de La Perla, contó que tener apellido judío implicaba ser torturado con más saña. “Fue un plus a las humillaciones a las que fui sometida”, dijo. La testigo reconoció a sus victimarios por nombre, apellido y apodo, y solicitó que se retiraran de la sala. Luego recordó que Rodríguez, al volver de un operativo, le dijo “con vos vamos a hacer jabón de tocador”. El coronel presenció el relato desde una sala contigua. Al volver pidió la palabra, los presentes pensaron que iba a desmentir a la testigo, pero no: era para defender a Acosta.
El jueves comenzarán los alegatos de Martín Fresneda y Claudio Orosz, abogados de Hijos y Familiares que representan a las hijas de Hilda Palacios, y Mauro Ompré, abogado de la familia de Carlos Lajas. El viernes será el turno de los fiscales Maximiliano Hairabedian, Jorge Asís y Graciela López de Filoñuk. El lunes siguiente será el turno de las defensas y el lunes 21 podría llegar a conocerse la sentencia. Antes los represores podrán hacer uso del derecho a decir sus últimas palabras.

Hace 31 años, una patota de militares y miembros del Comando Nacionalista Universitario de Mar del Plata secuestró a un grupo de abogados laboralistas y los trasladó a La Cueva, un centro clandestino ubicado en la base aérea local. Entre las víctimas de la Noche de las Corbatas, aún impune, estaban Tomás Fresneda y Mercedes Argañaraz, padres de Martín, abogado de Hijos regional Córdoba y segundo miembro de esa agrupación (la primera fue Verónica Bogliano, de la regional La Plata) que actúa como querellante en causas por crímenes de lesa humanidad.

–¿Cuál es el balance del juicio hasta aquí?

–Sumamente positivo. Gran cantidad de testigos describieron con claridad la metodología usada en La Perla. Se demostró la implementación de un plan sistemático de exterminio de opositores políticos, método perverso importado de los escuadrones de la muerte de Argelia, con interrogatorios para extraer información y lograr detenciones en cadena. También se mostró el método de exterminio. Un ex gendarme declaró que se negó a participar de un fusilamiento y por eso lo echaron, pero vio a miembros del destacamento matar a secuestrados de La Perla. Contó que los hicieron cavar un pozo, los mataron, luego los quemaron y enterraron disimulando el lugar. También fue positivo el reconocimiento de La Perla. Los sobrevivientes mostraron los lugares exactos donde se alojaron las cuatro víctimas. La prueba es abundante y contundente.

–¿La única represalia contra el gendarme que se negó a fusilar fue que lo echaron de la fuerza?

–Le dijeron que era “un cagón” por incumplir la orden, le iniciaron un sumario y lo echaron.

–¿Los gendarmes participaban de fusilamientos?

–No hay pruebas o indicios de que fusilaran. A este gendarme lo llevaron en esa única ocasión, creo que con otro compañero que tampoco fusiló. No sabemos si efectivamente participaban.

–¿Cómo se sintieron los testigos al declarar frente a sus victimarios?

–Por momentos cómodos, por momentos nerviosos. Hubo un muy buen trabajo desde el Plan de Asistencia a la Víctima del Terrorismo de Estado, complementado por las secretarías de Derechos Humanos de Nación y de la provincia de Córdoba. Los psicólogos dieron contención previa y posterior a las declaraciones. También generó confianza en los testigos la Unidad de Protección, con custodias de la policía de Córdoba. Y el tribunal tuvo consideración y respeto, guardó todas las formalidades necesarias para proteger a los testigos de preguntas insidiosas y agraviantes.

–¿Cuál fue la respuesta de la sociedad?

–Es difícil de analizar. A la gente que siempre estuvo interesada, le resulta increíble que hayamos llegado a esta instancia. Muchos siguieron el juicio por los medios, que hicieron un excelente trabajo. Un sector de la sociedad que no conocía en profundidad lo sucedido tuvo oportunidad de conocer los métodos usados con los detenidos. Conocer la verdad a partir de los propios testimonios es muy valioso. Ayuda a las nuevas generaciones a entender los motivos y las causas de la derrota de una generación y a saber cómo el Estado se volvió terrorista. Sectores antes reticentes a recibir información de a poco la incorporan y emiten opiniones muy contundentes. También sirvió para que ex militantes reflexionaran sobre su visión del pasado, en particular sobre las acusaciones que alguna vez propiciaron contra sus compañeros sobrevivientes.

–¿Concurrió alguien en respaldo de los imputados?

–Sé que hubo cinco o seis familiares, pero el comportamiento fue cordial. No hubo tensión ni roces. El único inconveniente fue con un defensor (N. de R: Jorge Agüero), por su nivel de intimidación en los interrogatorios. Más aún cuando osó denunciar a la jueza y a la fiscal de primera instancia por estafa procesal. Las acusó de preparar testigos y direccionar la causa contra su defendido. Pero fue un caso aislado. Los defensores oficiales e incluso el doctor (Alejandro) Cuesta Garzón fueron muy respetuosos.

2/7/08

CARLOS LAJAS DETENIDO - DESAPARECIDO

¿Qué fue de Carlos Lajas, aquel 6 de noviembre de 1977 cuando se encontraba cuidando a su pequeño sobrino de seis meses? Se sabe, después de las declaraciones en el juicio a Menéndez y otros genocidas que la patota de “La Perla” ingresó violentamente al domicilio en el que estaban para secuestrarlo.

En el sueño del ignorante el filósofo alemán (Nietzche) afirma que "En la oscuridad, como no veo, no se siquiera qué hay. Las cosas suceden pero yo no las veo. A la gente de la oscuridad le encanta dormir y no le gusta ser despertado.Estas personas viven en la ignorancia, y porque no ven, se dejan llevar por lo que otros le dicen". Pues entonces, hay que iluminar. Y la mejor luz, es la educación, la visión y percepción crítica de la realidad tamizada por los medios de comunicación, una buena formación moral, donde el respeto por la vida, la honestidad, la verdad, y la solidaridad sean los principales valores, aunque no los únicos.


Un proverbio árabe reza "No despiertes al esclavo, porque quizás esté soñando que es libre".

A esto le contestamos: ¡ Despierta al esclavo!!!, máxime si está soñando con la libertad. Hay que despertarlo y hacerle saber que es un esclavo, sólo mediante esa conciencia podrá quizás liberarse.


"Si un hombre sólo puede obedecer es un esclavo; y si sólo puede desobedecer es resentido. En consecuencia ninguno de los dos es libre, aunque parezca insólito".


Las heridas que produjeron las desapariciones de personas durante la dictadura militar, no solo no cerrarán hasta que no se esclarezca la ultima causa y se haga justicia, sino hasta que se sepa dónde están los restos de quienes en vida, fueron las mejores flores que perfumaron nuestros jardines.


Mañana tendrá lugar el último testimonio en la causa Brandalisis, el jueves 10 de julio comienzan los alegatos.


Será Justicia!



27/6/08

DESAPARECIDOS EN ARGENTINA la ausencia que duele siempre









Su ausencia duele
su falta se siente
el dolor está siempre
.
Pajaros en vuelo que no encuentran
no encuentran más la línea divisoria mar y tierra
antes y después
pero siempre son
Ser y estar
aquí y ahora
ahora y siempre
.

20/6/08

LA CRUZ Y LA ESPADA


Fotos de los desaparecidos bajo la dictadura militar de 1976–1983, en la semana de conmemoración del golpe de estado. Pasaje Santa Catalina, Córdoba, Argentina. El edificio blanco a la derecha es donde funcionaba la temible D2 durante el proceso militar. Cabildo de Córdoba. A la izquierda, el jardín de la Catedral de Córdoba. A la izquierda la cruz, a la derecha, la espada.



El 19/06 declaró Carlos Beltrán


-¿Qué hace? ¿A que se dedica? ¿De que vive? ¿Por qué le dieron de baja?

Se emociona y rompe en llanto.

¿Por qué se emociona? lo sigue indagando el magistrado.Beltrán se tranquiliza y comienza a encontrar la serena solvencia que marcó su declaración, empieza.


De la Quiaca a La Perla


Cuenta que cuando ingresó a la gendarmería su destino fue la Quiaca, pasó por Bs. As. En 1978 lo trasladaron a varios puntos de Córdoba.


El régimen de los gendarmes era rotativo, 15 días cubriendo un objetivo y siete de descanso. A Beltrán, como a tantos otros, lo pasearon por La Perla, La Perla Chica, La Ribera y la Penitenciaria de San Martín. Todos eslabones de la máquina de muerte que comandaba Luciano Benjamín Menéndez. Incluso hubo detenidos como Eduardo Porta, a los que los vio desfilar por los cuatro lugares.


Bajo la Gendarmería quedó la responsabilidad de custodiar las instalaciones de La Perla, recibiendo las órdenes de los oficiales y suboficiales de Ejército que manejaban los interrogatorios, torturas, secuestros y fusilamientos, los “verdugos” según el testigo.

Recuerda que antes del mundial de fútbol del año 78` pasó entre cuatro y cinco meses asignado en La Perla. Su conocimiento sobre el funcionamiento del lugar y la participación de los imputados dentro de esta máquina de matar son inequívocos.

Cuando volvía de una semana de descanso el número de secuestrados variaba drásticamente, dijo que a veces “cuando volvía ya no estaban, desaparecían”.


Cuando traían “paquetes” (denominación de los secuestrados) entraban con los autos del operativo anunciando un triple guiño de luces. Al bajarlos iban directo a la Margarita, sala exclusiva de torturas que contaba con una “parrilla” (elástico de cama), palos y picana eléctrica. A los gendarmes les ordenaban llevar hasta allí a los cautivos, luego se escuchaban los gritos junto a impactos de la cama contra el piso.


La suerte de los detenidos-desaparecidos es bien conocida por el testigo, que en una madrugada de invierno su respeto a la vida desafió a Manzanelli, que por la edad y el poder que tenía él identificaba como un Capitán, después supo que sólo era un suboficial: Una pareja de jóvenes fue sacada de La Cuadra donde estaban tirados los detenidos, vendados los subieron a un camión Unimog de Ejército en el que subió Beltrán. La caravana la completaban dos autos mas donde iban “Cogote Torcido” (Manzanelli), Gino (Padován) y el Yanky (Lujan).

Anduvieron a marcha lenta por la autopista a C. Paz, entraron por un camino a la derecha, se metieron en el monte. Recuerda que la chica estaba embarazada y al chico le quitaron la venda para que cavara su tumba. Los pararon y llamaron a Beltrán para que les disparara.

-“Yo entré a la gendarmería con otra doctrina, matar así es un asesinato, yo no lo hago” dijo-“La puta que lo parió, usted es un cobarde, no sirve para militar”, le respondió Cogote Torcido-“Yo soy bien macho, pero no asesino” retrucó el gendarme
Ahí yo me enojé y también lo putié reconoce, Manzanelli lo golpeó en el pecho, prometió darle de baja y además lo sancionó impidiéndole que regresara en el Unimog.
-“Le dije que se lo meta en el culo, que yo tenía piernas pa` caminar. También me quiso quitar el arma, pero no se la di.”
Los remataron a corta distancia, caídos en el pozo los rociaron de nafta y luego de reducidos por el fuego los taparon.
Al amanecer lo despidieron, la “rebeldía” del testigo llegó hasta la oficina administrativa encargada de las bajas, cuando leyó los motivos de su sanción pidió que se especificara en qué había consistido su desobediencia, pero el reclamo solo consiguió 15 días más de arresto. El no presenció más fusilamientos pero supo que todas las noches sacaban a 2, 3, 5 personas.


Los días de Beltrán en La Perla le permitieron conocer otros métodos empleados para eliminar. Narró conversaciones que escuchaba de boca de los hoy imputados en donde sacaban a los detenidos del Centro Clandestino para fusilarlos en la calle y presentarlos como abatidos en un enfrentamiento. Estos operativos eran llamados “Ventilador” y fue el elegido para “blanquear” el asesinato de las cuatro víctimas de esta causa.


Cerrando su testimonio Beltrán precisó que en dos oportunidades vio ingresar a Menéndez en La Perla, donde fue recibido por “Cogote Torcido” que le mostró “el hangar” donde estaban los prisioneros y la sala de las torturas: “Esta es la parrilla” dijo el anfitrión, “está bien” respondió el general.


Beltrán queda desocupado, el Tribunal y la democracia le agradecen su coraje. En un rincón los imputados discuten con sus defensores, de pie Padován y Manzanelli, quizá los mas involucrados en el relato del ex gendarme, increpan con su dedo índice, no escuchamos lo que dicen pero se los ve enardecidos.





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16/6/08


Con el objetivo de recolectar muestras de sangre para aumentar la identificación de personas desaparecidas está en marcha un proyecto a nivel regional.


Se llama Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas , y como su nombre lo indica, consiste en la comparación de perfiles genéticos de los familiares de las víctimas con los perfiles de los restos óseos que potencialmente pueden corresponderse con desaparecidos entre 1974 y 1983.


Hasta ahora, en Córdoba, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) , ya fueron identificadas 14 personas que habían sido asesinadas durante la última dictadura militar y sepultadas en el cementerio de San Vicente. Entre ellas, Hilda Flora Palacios, una de las cuatro víctimas por las que van a juicio Luciano Benjamín Menéndez y otros siete represores.


"Si tenés un familiar víctima de desaparición forzada entre 1974 y 1983, una simple gota de tu sangre puede ayudar a identificarlo", dice uno de los lemas de la iniciativa.

Además del EAAF, otros dos grupos de profesionales latinoamericanos están involucrados: la Fundación de Antropología Forense de Guatemala y el Equipo Peruano de Antropología Forense.

Las tomas de sangre se realizan en todo el país de forma gratuita y los datos son confidenciales. Además de estas muestras, los antropólogos también invitan a los familiares a aportar datos sobre las historias personales de los desaparecidos, algo esencial para las tareas de identificación.



Contacto.


El teléfono de contacto en la ciudad de Córdoba es (0351) 153-555686 de 10 a 18, de lunes a viernes.

La oficina del EAAF en la Capital funciona en el Museo de Antropología, Hipólito Yrigoyen 174, teléfono (0351) 433-1058. A nivel nacional, el teléfono es: 0800-333-2334. En Internet. En el sitio del EAAF .

14/6/08

Poema de Daniel Durand










Fuimos con Daniel, Fabián y Fabián Fernández



para el cerro de la paloma


a bajar árboles y


agarramos uno fino y alto y


lo empezamos a hachar


para ver como caía y


al rato empezó a crujir y


con unos hachazos más se vino al suelo y


tembló la tierra y


quedó una polvareda,


ahora se armó un hueco grande por donde se ve el cielo,



el árbol cayó de espalda,


no pudo poner las manos cuando caía.



A los diez días habremos pasado con papá por el sendero y


al ver el árbol caído a los hachazos



empezó a putear contra los turistas,


mucho rato,


dijo que los que habían hecho esoeran unos herejes y


que no tenían perdón de dios.


Papá no pensó que fuimos nosotros,


creía que no teníamos fuerza todavía


para hachar árboles.


Nunca más haché árboles sin causa,


nunca le revelé mi verdadera fuerza


a mi padre.






Tercer Semana



Tres semanas. Nueve testigos. Ciento veinte asistentes en cada audiencia. Ocho imputados. La Perla. 32 años.
Nueve fueron los testigos que vencieron tres décadas de miedo y olvido para imponer la contundencia de la verdad. El coraje y la valentía de mirar de frente a sus torturadores y relatar ante un auditorio siempre completo los pasajes más escalofriantes y deshumanizados de aquel infierno. “Alguna día la democracia se lo agradecerá” fueron las palabras con las que, Martín Fresneda, uno de los abogados querellantes despidió a Piero di Monte.

El entusiasmo de los asistentes por estar presentes, conscientes de la trascendencia histórica que tiene este juicio se renueva día a día. Por el contrario, las butacas que ocupan los imputados, protegidas por una caja de vidrio blindado, se vacían sistemáticamente. Los genocidas que se creyeron dioses, dueños de la vida y amos de la muerte, no toleran escuchar sus aberraciones. Algunos argumentan enfermedades falsas, otros desconocen toda justicia que no sea militar y manifiestan su descontento enlutando la escarapela que cuelgan de sus solapas. Otros (la patota) se queda y anotan todo, aun pretenden intimidar con su presencia a los testigos. El dato es que el viernes pasado, como único testimonio se exhibió el documental “El Horror está Enterrado en San Vicente” y en esta oportunidad, por primera vez en lo que va del juicio, los ocho abandonaron sus butacas para refugiarse en una sala contigua, para no ver las evidencias de su horror. Se supo también que el televisor con el que los imputados pueden seguir el debate desde esta habitación, fue apagado por orden de Menéndez.









12/6/08

CENIZAS de Alejandra Pizarnick


La noche
se astilló
de
estrellas

mirándome
alucinada

el aire
arroja
odio
embellecido su rostro

con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
El juicio sigue...
Susana Sastre, testigo ante el Tribunal Oral Federal N° 1 de Córdoba, relató su experiencia de ocho meses de detención en La Perla, donde fue objeto de una variada gama de tormentos, físicos y psíquicos.
Señaló que la mayoría de los detenidos en La Perla eran militantes de partidos políticos de izquierda, dirigentes sindicales, de organizaciones revolucionarias, gente de la cultura, así como personas que ni siquiera sabían por qué habían sido detenidas, pese a lo cual también pasaron a engrosar la lista de desaparecidos.
Ante una pregunta del juez José Muscará, Sastre dijo que no vio en el lugar a empresarios, gente de las finanzas, ni de partidos conservadores, aunque sí hubo religiosos, mencionando a varios seminaristas, a quienes recordaba porque fue la primera vez que vio una edición de la Biblia latinoamericana, y también a estudiantes secundarios del Manuel Belgrano.
“¿Usted estuvo nada más que 12 días en La Perla?”, le preguntó el presidente del Tribunal Oral N° 1, Jaime Díaz Gavier, a la testigo Ana María Mohaded.
“¿Nada más? ¿Le parece poco 12 días? Estuve 12 extensos días y 12 extensas noches.
Las noches eran duras en La Perla”, respondió de buen modo la sobreviviente de aquel campo de concentración que funcionó en Córdoba durante la dictadura.
Y contó en distintos pasajes de su testimonio que en esos “12 días” en La Perla fue sometida a la picana eléctrica, a golpes de todo tipo e, incluso, a un simulacro de fusilamiento.
Posteriormente, uno por uno, y acompañado por los jueces y las distintas partes, los cinco testigos que ya declararon en el juicio a Luciano Benjamín Menéndez recorrieron el centro clandestino de detención de La Perla. Se trata de una medida de prueba pedida por la Fiscalía en el proceso en el que se analiza el secuestro, tortura y muerte de cuatro militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) en 1977.
En el piso y en las paredes de la cuadra hay nombres de decenas de víctimas de La Perla, que fueron inscriptos por sus familiares y amigos como forma de recordatorio y homenaje.
Allí figuran René Salamanca, Eduardo Requena, Eduardo Porta, Daniel Burgos, "Negro" Trigo, Mónica Protti, Rubén Goldman, David Zarco Pérez, Oscar Reyes y los "compañeros" Brizuela y Navarro, entre otros.
Pero hay un grabado que conmovió hasta el filo de la descompostura física al testigo Piero Di Monte. "Compañeros secundarios desaparecidos", dice el texto de un afiche y allí figura el nombre de Oscar Liñeiras, el joven estudiante del colegio Manuel Belgrano que le confesó a Di Monte que iba a morir sin haber hecho nunca el amor. El estudiante jamás apareció.
Meschiati y la testigo Liliana Callizo coincidieron, por separado, en otro hecho tan cruel como desopilante: contaron que un 25 de Mayo el coronel César Emilio Anadón (ya fallecido) se presentó vestido de uniforme de gala e hizo formar a los detenidos en semicírculo. "Nos dio la mano a todos y nos dijo: ‘En el día de la Patria, feliz día", relató Meschiati. El desparpajo y la cabeza volada no tenían límites.
Cuando Callizo ingresó a la cuadra recordó que las "oficinas" donde masacraba Barreiro "estaban ocupadas por gente secuestrada". Y allí recibió la primera golpiza. Callizo dijo que Barreiro la amedrentaba con golpes físicos y psicológicos, como cuando la llevó hasta el ingreso a la sala de torturas y le bajó la venda de los ojos para que viera el estado terminal de las personas sometidas a todo tipo de tormentos.

10/6/08

“¿SABE USTED DONDE ESTÁ PARADO?”


Foto: Hilda Flora Palacios, una de las víctimas de la dictadura.

Cuatro carteles que sostenían integrantes del Archivo Provincial de la Memoria, el pasado 23 de mayo, cuando comenzaba el rojo del semáforo, interrogaban a peatones y automovilistas... “AQUÍ FUERON ASESINADOS POR EL EJERCITO HILDA FLORA PALACIOS, HUMBERTO HORACIO BRANDALISIS, CARLOS ENRIQUE LAJAS Y RAÚL OSCAR CARDOZO,” se marcaba al girar los carteles. Eran sostenidos en alto por cuatro jóvenes.

¿DÓNDE ESTAMOS PARADOS?

Me gustaría retomar esta pregunta para formularla a todos nosotros, mientras reflexionamos por lo sucedido en la década del setenta.


Ante la indiferencia de un gran grupo de ciudadanos, me desmoralizo a veces.


Cabe repreguntarnos todo el tiempo: ¿Sabemos dónde estamos parados? En una intersección de la historia, con la oportunidad de echar luz sobre la oscuridad, de tomar la palabra pidiendo justicia, ser un ejemplo y ponerle el cuerpo a la vida.


¿Tenemos lo suficientemente en claro que, nunca, pero NUNCA el gobierno puede ser tomado por la fuerza por un grupo de sediciosos del color partidario que sea? ¿Tenemos en cuenta y lo damos por seguro, que el poder Ejecutivo no puede emplear la violencia, el terror, el secuestro y el asesinato SIN JUICIO PREVIO? ¿Sabemos que en nuestro país no tenemos pena de muerte.


¿Sabemos que los PODERES PÚBLICOS SON TRES:

-EJECUTIVO
-LEGISLATIVO
-JUDICIAL

y que ninguno de ellos puede actuar independientemente, obviando la legislación existente?


Sabemos bien que por decreto el Gobierno de María Estela Martínez, viuda de Perón, decretó el exterminio de los grupos guerrilleros. ¿Era eso legal? ¿Alguna vez nos lo preguntamos? ¿Cómo iba a saberse quien era guerrillero y quién no, sin un juicio previo donde se presentaran pruebas?


Sabemos que la Junta Militar usurpó el gobierno en 1976, en la República Argentina.


¿ERA ESO LEGAL? PUES NO. NO LO ERA. Y LA CONSTITUCIÓN DICE CLARAMENTE QUE SI UN GRUPO DE SEDICIOSOS USURPA EL PODER, EL PUEBLO PUEDE ARMARSE PARA DEFENDER LA DEMOCRACIA.


NOSOTROS LO HICIMOS? REPITO... NO. NO LO HICIMOS.


Lo hicieron antes que nosotros, los grupos guerrilleros, CUANDO ONGANÍA (golpe militar a mediados de los sesenta) USURPÓ EL PODER, destituyendo a Arturo Humberto Illía, el presidente radical que había asumido la presidencia con los votos populares.


Sería hora de que tratemos de informarnos y formarnos mejor. Para juzgar los hechos pasados, es preciso conocer la ley y los hechos históricos, para no hablar por boca de ganso, como hacen muchos. Gansos, sí, que defienden a los militares asesinos de los setentas, que tienen aún en su poder a más de 400 hijos de desaparecidos.


http://www.eldiariodeljuicio.com.ar/cronica.shtml?x=88028 Información sobre el juicio a Menéndez y varios genocidas de la provincia de Córdoba, Argentina.



2008



.



7/6/08

Descripción del Centro de Torturas y Detención ilegal La Perla Córdoba

Goodbye love

Didn't know what time it was the lights were low oh how

I leaned back on my radio

oh ohSome cat was layin' down some rock 'n' roll 'lotta soul, he said

Then the loud sound did seem to fade a ade

Came back like a slow voice on a wave of phase ha hase

That weren't no D.J. that was hazy cosmic jive

There's a starman waiting in the sky

He'd like to come and meet usBut he thinks he'd blow our minds

There's a starman waiting in the sky

He's told us not to blow it

Cause he knows it's all worthwhile

He told me:

Let the children lose it

Let the children use it

Let all the children ...

Juicio a Menéndez - Córdoba Argentina - Tribunales Federales - Junio/08



En la foto:


MANZANELLI Luís Alberto


Manzanelli es un secuestrador, torturador y asesino que participó en numerosos allanamientos, secuestros e interrogatorios. Entre sus pares se los mencionaba como "el mejor torturador", ya que llegó a asesinar a varios prisioneros en la tortura.


Alias el “hombre del violín” o “piazza”, matrícula de identidad 6.506.196, nació el 7 septiembre de 1938 en la Ciudad de Córdoba, casado, de profesión militar, se retiró con el grado de Suboficial Principal, su domicilio es en calle Juan A. Fernández 6528 del barrio 20 de Junio de la ciudad de Córdoba. Actualmente tiene 69 años.




5/6 Día 5 de iniciado el juicio


Hay una foto que no va a recorrer las redacciones y que no van a poder ver miles de argentinos: la de Menéndez y sus secuaces esposados. Es que en cualquier juicio común, cuando el acusado se levanta del banquillo es inmediatamente esposado por la policía.


¿Por qué a una persona, acusada de delitos mucho peores, como los de lesa humanidad, no lo esposan? Se supone que es mucho más peligroso alguien que ya torturó y asesinó, que alguien que robó una cartera o un auto...


No es un detalle, es muy importante el valor simbólico.


El jueves 5 de junio llegan los ocho acusados, con las manos libres, aunque las manchas de sangre no se le vayan después de 30 años. Se sientan en orden, como su condición elitista y clasista lo determina: en la extrema derecha el general Luciano Benjamín Menéndez, luego el coronel Hermes Rodríguez, y el capitán Jorge Ezequiel Acosta. Después vienen los “sunchos” (suboficiales): Luis Manzanelli, Carlos Alberto Vega, Carlos Alberto Díaz y Oreste Padován. Y al último, Ricardo Lardone, que era civil adscripto al Ejército.


Di Monte era un delegado gremial de la empresa láctea Sancor y estaba ligado al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) cuando en setiembre de 1976 es secuestrado y llevado a La Perla, donde luego se encuentra con su mujer embarazada de su primera hija. Cuenta cómo los dos fueron torturados salvajemente, con la picana principalmente, y cómo compartió momentos con los estudiantes del colegio Manuel Belgrano. Uno de ellos estaba seguro de que lo soltarían y le había dicho a Di Monte que iría a ver a su familia. Pero un día se dio cuenta de que lo iban a “trasladar” y se le acercó para decirle que sabía que lo iban a fusilar. “¿Sabés una cosa? Nunca hice el amor”, le dijo en ese adiós.


“Parece nada, pero el amor es el símbolo de la vida. No se lo dejaron hacer, lo truncaron antes”, dijo Di Monte.

Di Monte viajó especialmente desde Italia, donde vive con su familia hace años, para contar cómo funcionaba la que llama “maquinaria de muerte”, cómo Manzanelli y Acosta “eran como dioses”, porque decidías sobre la vida y la muerte de los que estaban en La Perla.


El relato es esclarecido pero al mismo tiempo emocionante y emocionado, habla de casos particulares pero también hace análisis profundos y generales, políticos y filosóficos.

Cuenta cómo torturaron y mataron a un médico de apellido Fernández Zamar y a su compañera Mariluz. Mientras tanto, de los imputados que quedan en la sala, Acosta es el único que lo mira, con las piernas cruzadas. Manzanelli con gesto adusto mira al frente, Díaz escribe y escribe, ¿quién sabe qué y para qué?, y Padován mira al suelo. En eso Di Monte dice que Manzanelli “era un cuadro, muy preparado ideológicamente”, y el imputado levanta la vista y lo mira de reojo, con la muerte en los ojos.


Cuenta cómo lo torturaron hasta la muerte a Luis Honores y a un chico de apellido Soria. Y en eso interviene la abogada oficial de los acusados, Mercedes Crespi: “¿Dígame, Di Monte, usted participaba de peñas o campeonatos de truco?”. El testigo la mira incrédulo ante lo que está escuchando. Toda la sala, incluidos los jueces, miran atónitos, ¿peña?. Todos pensamos lo mismo: “O esta mujer bate récords de ingenuidad mezclada con ignorancia, o de cinismo, otra no hay”.

“Hubo momentos en que se nos permitió cantar. ¿Pero usted sabe lo que era cantar ahí El mensú o Gracias a la vida, con los ojos vendados y abrazado a su compañera?”.“Un día, solo un día de la vida/ que pasa por tu ser con voz de siglos/ un día que se viste de infinito”, empieza El mensú, de Ramón Ayala.“No, no eran peñas”, le tiene que explicar Di Monte a la abogada Crespi.


El nudo en la garganta perdura, se va cerrando de a poco la segunda semana de este juicio, histórico, el más importante desde aquel a las juntas.


Extractado de:





6/6/08

Juicio a Menéndez - Córdoba Argentina - Tribunales Federales - Junio/08

Foto: Lardone. (fogonazo) torturador y asesino


SIN SALIDA



“Todos iban a morir a La Perla, solo era una cuestión de tiempo”.


En el cuarto día del juicio, Liliana Callizo da cuenta del destino que les deparaba a los secuestrados de La Perla.


El “traslado” era el procedimiento por el cual se sacaba a las personas detenidas de La Perla para fusilarlas. Las personas eran preparadas con vendas y mordazas, según Liliana “por Lardone”, y conducidos a camiones. Una vez en el lugar les hacían cavar su propia fosa y los mataban. En los fusilamientos participaban todos, de ese modo se aseguraban el silencio sobre los crímenes cometidos, a esto se lo conoció como “pacto de sangre”.





Cuando había menos gente para fusilar se hacían grupos de tres personas, para garantizar que nadie quedara sin participar en la represión ilegal.La metodología del traslado estaba integrada a una estrategia de amenaza continua. Todos las personas que pasaron por La Perla tenían un número, Liliana era el 375. Cuando se producían los traslados, los torturadores iban llamando de a uno, en voz baja y tocándole los talones para que se levantasen.


“Cada vez que había un movimiento de camiones la vida se endurecía” recuerda Liliana.





“Mantenían la incertidumbre como método de tortura permanente”.


Liliana describe cómo con Raúl “Colo” Levín habían acordado un método para encontrarse. Una forma de sobrevivir que habían plagiado de un libro Jorge Semprúm sobre los campos de concentración del nazismo. Cuando uno pedía ir al baño el otro hacía lo mismo, de ese modo podían constatar que el otro todavía estaba ahí y, mientras se lavaban, se tocaban las manos, intercambiar algunas palabras, se veían. “Compartir un poco de ternura para sobrevivir”. A los diez días después de haber sido secuestrados, ya no volvió a escucharlo: “grité ‘baño’, pero no escuché nada, no lo vi más al Colo”.





Mujeres, negros y Judíos.





“Yo como mujer fui víctima de una doble represión: la política y la sexual”, analiza Callizo. Y explica que las miradas de género no eran algo que se discutía en esos años, pero cuenta que la tortura era especialmente cruel cuando se las aplicaba a las mujeres. Relata que a los pocos días de estar secuestrada la llevaron vendada y disfrazada a una casa, donde Herrera la conduce a una habitación y la viola. “Muchas mujeres eran violadas, abusadas. Cuando a alguno le gustaba una mujer llamaba a todos para que la vieran desnuda”.También reconoció que había una cuestión muy clasista y racista entre los torturadores. “Avendaño decía siempre, a mí me matan seguro por que soy negra, yo le decía que no pero así fue, la mataron”. Y explica que el grupo de los viejos que fueron quedando eran todos “blanquitos”.


Luego recuerda que a su amigo Levín, mientras lo golpeaban, le gritaban “Judio de mierda”. A los 10 días de haber caído lo mataron”.





El regreso del terror“Esto se parece a La Perla”.





Las palabras suenan extrañas pero precisas en medio de la Sala de Audiencias. Liliana Callizo condensa así la sensación que atraviesa el ambiente cada vez que los abogados de los 8 acusados intervienen para interrogarla, particularmente Cuesta Garzón y Agüero. El trabajo de la Defensa pretende minuciosidad de orfebre: se monta sobre expresiones aisladas y descontextualizadas, aprovecha cada oportunidad de malentendido, escarba allí donde el dolor está más confuso y latente.A través de su testimonio, Liliana Callizo va revelando con su historia los engranajes de una maquinaria del terror. Liliana habla claro, firme, desgrana un relato que ya narró muchas veces y que persiste en ese terrible equilibrio en que las cosas necesitan recordarse para alcanzar la justicia, pero también necesitan olvidarse para poder seguir viviendo.


Después de casi cuatro horas de revivir lo más terrible de sus historias le queda todavía enfrentar las preguntas de la Defensa. Durante la declaración, los abogados de los acusados trataron de resaltar expresiones descontextualizadas de Callizo, en gran parte aclaradas por el presidente del Tribunal para evitar una mala interpretación de los dichos de la testigo.La Defensa pretende poner en duda las afirmaciones de Callizo: cómo pudo ver ciertas cosas si estaba vendada.


Se trata de cuestionar la veracidad de su relato. Sobre este punto las preguntas de los defensores de Acosta, Jorge Agüero y Alejandro Cuesta Garzón, son particularmente rebuscadas y ensañadas, al punto que la testigo las asimila justamente el tipo de tratos y de interrogatorios que sufrió en La Perla.La estrategia repetida
En sus relatos, Liliana da cuenta de la presencia en La Perla de las cuatro víctimas (de Brandalisis, Cardozo, Flora Palacios y Lajas). Recuerda que se trataba de un grupito que estaban al fondo a la izquierda de los baños, que tenían muchas dificultades para caminar, por las torturas y que una compañera que les llevaba comida le había contado que estaban muy golpeados.Los defensores le reclamaban recordar en tal sentido –32 años después- la ubicación exacta en que residían los aproximadamente 40 secuestrados que estaban en la cuadra en La Perla a fines de 1977. La testigo identifica la ubicación de distintos grupos según la fuerza política a la que pertenecían, pero no la de cada persona. La estrategia de socavar la veracidad del testimonio es tal que aferrándose a la descripción de los chispazos vistos por Callizo en su descripción de las torturas que presenció a Falik de Vergara, la Defensa pide un perito para determinar si tales chispazos son posibles y de ser así, si no hubieran puesto en riesgo a todos los presentes. Pedido que la cordura del juez Díaz Javier les advierte que no va a convocar un “perito en torturas” para comprobar dicha situación. Así fueron cayendo uno a uno los bombardeos al testimonio de Liliana Callizo.Otra gran parte de las preguntas de los abogados defensores apuntan a evidenciar una supuesta complicidad de la testigo con los militares de La Perla: desde relaciones con alguno de ellos hasta participación en el secuestro y muerte de personas cercanas.





La virulencia de las preguntas llega a tal punto que la interrogan sobre si había “entregado” a sus amigos y esa era la razón de su propio secuestro. Esta actitud obliga al Juez a denegar esa pregunta e impedir a la testigo a contestar.De todas maneras, cada una de esas supuestas complicidades no son confirmadas por la testigo ni se infieren de sus dichos, con lo cual también echó por tierra la estrategia de la defensa dirigida a cuestionar a los testigos, que se repitió en días anteriores y que seguramente reaparecerá a lo largo del juicio. Lo que resulta evidente es su escasez de elementos para defender a los acusados y para deslegitimar a los testigos.
Alrededor de las 20, el Tribunal dicta el cuarto intermedio hasta el jueves a las 9:30.La noche del 31 de agosto de 1977, Liliana Callizo con sus amigos, el “Colo” Levín y Mirta Nieri compartían uno de sus tantos encuentros en los que leían literatura internacional. Jorge Semprúm y los relatos de estrategias para sobrevivir y resistir al horror de los campos de concentración nazis de Buchenwald. Juntarse en el lavatorio, cruzarse, tocarse las manos, darse fuerzas, ver a alguien conocido.Hoy, en la noche del 04 de junio de 2008, Liliana Callizo entrega su testimonio a la construcción de la verdad y la justicia para todos los argentinos. Un lugar donde muchas manos se juntan para compartir dolores, reconocerse y darse fuerzas para seguir adelante.








http://www.eldiariodeljuicio.com.ar/cronica.shtml

5/6/08

CAUSA BRANDALISIS: JUICIO A MENÉNDEZ Y OTROS GENOCIDAS


En un extenso y sólido testimonio, la sobreviviente Teresa Meschiati describió en detalle la estructura interna del campo de concentración y los padecimientos de sus prisioneros, entre los que recordó a las cuatro víctimas de esta causa: Humberto Brandalisis, Carlos Lajas, Hilda Palacios y Raúl Cardozo.


La Asistente Social, hoy jubilada del Estado suizo (donde se exilió 25 años), es la primera testigo en la causa Brandalisis. En seis horas de declaración ratificó que por La Perla pasaron unos 2000 prisioneros. Asegura que Luciano Benjamín Menéndez visitó dos veces el lugar y que además les robó a los Montoneros dos valijas con dólares que no repartió.La Defensa, por su parte, comienza con tácticas intimidatorias y de amedrentamiento obligando a la testigo a dar el nombre de una compañera.


Con voz segura, Teresa Meschiati, reconoce a los acusados; uno a uno los nombra por sus apellidos y alias. El abogado de la familia Lajas -Mauro Ompre- indaga sobre el aspecto de Acosta que lleva pelo largo, barba y bigote. Responde que en aquella época ya usaba el pelo a la altura de los hombros. Tras reconocer sus anteriores testimonios y firmas realizados ante Naciones Unidas (1980) Conadep (1983) y en Córdoba (2003), ratifica esos dichos y comienza el interrogatorio.


"Perdiste, Tina"


La sobreviviente, capturada el 25 de septiembre de 1976 y liberada en 28 de diciembre de 1978 inicia su testimonio con la descripción de la tarde en que fue secuestrada en las proximidades de la Iglesia San Ramón Nonato de la Ciudad de Córdoba: “Bajé del colectivo y “Ángel” me apunta con una pistola”. Ángel es el comandante Quijano a quien describe como un “joven delgado, cadavérico”. De inmediato es atada como “un salchichón” y la introducen en la parte trasera de un coche. Allí escuchó que Luis Manzanelli le decía: “Perdiste, Tina”. Nunca imaginó lo que le ocurriría, en los veinte minutos siguientes, a lo que tiempo después supo que era La Perla. En ese viaje al horror iban Fermín de los Santos, Manzanelli y Ernesto Barreiro. Su esposo, dirigente montonero, permanecía en la casa con su hijo de dos años y medio.En su relato afirma que Barreiro era su “responsable, unas diez personas lo acompañaban. Allí vio a una militante que se creía muerta: Graciela Roldán, esposa del oficial montonero Sabino Navarro.Luego fue conducida a la sala de tortura conocida como "terapia intensiva". Le aplicaron picana. Señala como torturadores a Héctor Raúl "Palito" Romero -el más sádico-, Ernesto Barreiro, Luis Manzanelli y Arnoldo José "Chubi" López. Fue una larga sesión de tortura que le llevó más de un mes de recuperación. Aunque no presenció hechos como éstos, asegura que además de oír gritos “veíamos las consecuencias. Los sacaban envueltos en frazadas”. Describe a la “cuadra” como un galpón de unos 10 metros de ancho y 50 de largo, varias veces poblado de prisioneros: “En 1976, hubo unas 150 personas”, por vez.
En la foto, de izquierda a derecha, Acosta, Rodríguez y Menéndez.


¿Quién era Acosta?

Jorge Ezequiel Acosta , alias “Rulo” o “Sordo”, matrícula de identidad 6.656.080, nació en 1945 en Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina. Hijo de Clemente Jorge y de Carmen Aurora Franco. Estado civil divorciado, de profesión militar, se retiró con el grado de Capitán. Su domicilio ante la justicia está fijado en Venezuela 1177, Capital Federal. Actualmente tiene 62 años.


Desde septiembre de 2003 se encuentra cumpliendo prisión preventiva en las dependencias del 3º Cuerpo de Ejército por su participación en el secuestro y la aplicación de torturas a Hilda Flora Palacios.En 1976 se desempeñó como jefe de la patota de operativos especiales (OP3) de “La Perla”. Al año siguiente, cuando Vergéz es trasladado a Bs. As., queda como jefe de este CCD.Aparte de su sadismo, se caracterizaba por corrupto. Actuaba a cara descubierta con mucha seguridad y arrogancia. Realizaba operativos comando en los que se hacía pasar por guerrillero para robar autos que luego utilizaba él o los destinaba al funcionamiento de “La Perla”.Entre sus prácticas conocidas estaba establecer contacto con los familiares de los detenidos exigiendo el pago de coimas para liberaciones que nunca se concretarían, durante los operativos de secuestro se apoderaba de todo tipo de bienes de las víctimas. Por esta razón, en 1977 el entonces Gral. Centeno le ordenó un arresto de un mes.Disfrutaba intimidando a los prisioneros.


Otras veces tenía actitudes que confundían, era amable y cruel a la vez. Extrañamente evitaba las sesiones de tortura. En una ocasión demostró su valentía asesinando, con su propio cuchillo de paracaidista, a un detenido-desaparecido de apodo JOE, estudiante de medicina.Alcanzó el grado de Capitán, provenía del arma de Infantería especializado en paracaidismo.Durante las jornadas de la revuelta popular del cordobazo en mayo de 1969, siendo subteniente, participó del aparato represivo jactándose él mismo de haber asesinado a 7 trabajadores.En 1974 se desempeñaba como oficial del batallón de Catamarca que fue atacado por un comando del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP).

Participó en la búsqueda y cerco de los fugitivos, en esa oportunidad fueron fusiladas 17 personas.En 1978/79 fue trasladado a un batallón de Bs.As para realizar tareas de contrainteligencia en las Fuerzas Armadas.En 1979 sufre un accidente grave en un salto de paracaídas y es dado de baja, pero todo indicaría que siguió ligado a la Central de Información.

Fue imputado por la justicia Italiana por crímenes cometidos contra ciudadanos italianos durante la dictadura.

Durante años su impunidad estuvo garantizada por la Ley de Obediencia Debida.

6/5/08

Frases del genial Groucho Marx


Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer.
Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio.
¿A quien va usted a creer?, ¿a mi, o a sus propios ojos?
Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.
Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.
Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.
Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!
Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún ida espero leerlo.
¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Que ha hecho la posteridad por mi?
La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
La inteligencia militar es una contradicción en los términos.
Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto como pudo ponerse mi pijama.
La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro.
He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta.
Debo confesar que nací a una edad muy temprana.
O usted se ha muerto o mi reloj se ha parado.
Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo jamás.
Partiendo de la nada alcance las mas altas cimas de la miseria.
Citadme diciendo que me han citado mal.
El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados.
Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.
Bebo para hacer interesantes a las demás personas.
Solo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Y si responde "sí", sabes que es un corrupto.
¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú.
¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación mas grande.
La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí.
El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho.
Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.
Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esta demasiado oscuro para leer.
No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.
Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, esta su esposa.
El matrimonio es la principal causa de divorcio.
Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien.
¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda!
Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.
Me casé por el juzgado. Debería haber pedido un jurado.
Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en mi favor.
Hasta luego cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría!
Señorita... envíe un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta.
El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima.
No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual.