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8/7/14

Narciso Laprida y Borges

Francisco Narciso Laprida. 
Qué nombres, dulces y fuertes. 
¡Qué apellido sonoro!  Las conjunciones consonánticovocálicas golpean los dientes como la marea y rebotan en la caverna del paladar.

Mucho se habló de su participación en el Congreso de Tucumán, pero poco de su muerte. Él pertenecía a una clase social que no apreciaba al gauchaje, aunque tuviera en el fondo una idea de que hasta el gaucho mismo formaba parte del país. Qué contradictorio. 
Un descendiente ilustre de Francisco Laprida, Jorge Luis Borges, le escribió un poema. Y los poemas son así, transpiran ideas, concepciones del mundo. Cómo hablamos del otro, si lo consideramos, si consideramos sus posiciones políticas, si consideramos  su derecho a defender sus derechos.
Laprida era unitario. Lógico, dada su posición social. Quiroga era federal. Más lógico todavía, coherente. 
Francisco Laprida fue educado dentro de su entorno elitista, como un futuro gobernante. No fue educado para pialar ganado. No. No fue olvidado como hijo, como hermano, criándose en un rancho olvidado. No. Narciso creció en cuna de oro, en él se depositaron las esperanzas y las ansias de poder de su familia, de su clase social toda. 
 Porque en la época en que vivió, había dos clases sociales, nada más. La alta, integrada por familias en su mayoría vascas, y la clase baja, integrada por indígenas, negros, gauchos (mestizos y mulatos) 
Narciso fue un  abuelo ilustre para el descendiente ilustre de una clase social ilustrada. Fue honrado pese a que murió huyendo para salvar su vida. Su cadáver no fue encontrado nunca.

Poema Conjetural

de Jorge Luis Borges (para su pariente ilustre, don Francisco Laprida)


El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829 por los montoneros

 de Aldao, piensa antes de morir:
Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla 
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones, 
yo, Francisco Narciso de Laprida, 
cuya voz declaró la independencia 
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre 
de sentencias, de libros, de dictámenes
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez.  Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta...




5/5/11

La muerte de Herminia Falik

Pintura de Pablo Picasso

Relatos del Campo de Concentración La Perla durante el período del golpe militar en Córdoba, Argentina. (1976/1983)



Nos habíamos prohibido llorar, porque el primero que recordase a su familia y llorase, nos veníamos todos abajo.

Todas las cabezas con vendas o trapos anudados en la nuca y todos y todas sin cejas; caras sin frente y sin cejas.

Los 30 que éramos estábamos ahí, en la cuadra, sin poder ver que un guardia vino a buscarme mandado por el Capitán Ernesto Barreiro... Hernández.

Y me pasa al otro lado de la reja. Escucho la voz de Barreiro.

Temía a Barreiro, porque sabía del odio que me dispensaba y otras veces me había torturado ejerciendo los más diversos métodos

Todos temíamos a Barreiro.

Me lleva a la sala de torturas, "margarita", la llamaban. (ahí nos deshojaban)

Me deja en la entrada, me saca la venda y entre la nebulosa, al pasar de la oscuridad a la luz, veo un cuerpo flaco, mojado, herido, desnudo, atado de pies y manos, a un elástico con respaldo de hierro.

Olor a carne quemada, a sudores, olor al agua podrida del tacho.



Era una mujer de unos 25 años, alta parecía, de pelo negro, tez blanca, bonita, parecía. Sobre su cabeza y sentado en el respaldo estaba el Sargento Hugo Herrera "Quequeque" o "Tarta", con los extremos de la picana en cada mano. Sudado, con los ojos desorbitados entre las chispas de la electricidad.

A la izquierda de la persona torturada, parado, estaba el Sargento Luis Manzanelli "Luis" con un garrote de madera, con la camisa blanca arremangada y sudado.

Y dos pasos detrás de él estaba el Capitán José Carlos González "Juan XX III". Llamado asi por su profundo cristianismo.

Combinaban picana, con golpes de garrote y fustazos, además de los baldazos de agua para que la electricidad corra como rayo por el cuerpo.

Las chispas volaban por la Margarita.

Por tres veces me condujo el Capitán Barreiro desde la reja hasta la sala de torturas y de acá a la reja, y otra vez... y me quitaba la venda en una ceremonia macabra., Herminia gritaba "mis hijos no, mis hijos no, mis hijos no."

Su cuerpo lacerado, se arqueaba a lo alto, mientras sus brazos y pies permanecían atados.

- Mis hijos no!!! Eran sus gritos desgarradores.

-Abrí los ojos, mirala !- gritaba Barreiro- pegando él también con una fusta.

Ahora sentado en el respaldo y sobre su cabeza estaba El Sargento Luis Manzanelli con los extremos de la picana en la mano

El Sargento Hugo Herrera era el que estaba con el garrote de madera.

Herminia, sin fuerzas a merced de la picana, y yo, sometida a esta sesión planificada de destrucción.

En la Cuadra, los 30 secuestrados hacían como si estuvieran vivos.....

El Grupo de Tareas había llegado a conocer el funcionamiento y el estado de ánimo de la gente que desde diferentes lugares sociales resistía al Golpe. Y ellos decían que "de tanto esconderse muchos estaban pálidos y flacos ".

Herminia esperaba el ómnibus y en la cola estaba, cuando pasó un auto con la Patota de La Perla., la vieron flaca, pensaron "esta no la está pasando bien" y saltaron todos a la vez sobre ella y al revisarle el bolso, llevaba una revista sindical y unos escritos sobre el estado de la represión, contaron luego.

No era la primera vez que secuestraban a alguna persona teniendo en cuenta esas características.

Estaban desbordando felicidad y por ello decidió el Capitán Barreiro ampliar la fiesta de su espíritu, llevando a la otra secuestrada.

Con el tiempo pudimos saber el nombre de aquella mujer integra, y por fin sentimos que la devolvíamos a la sociedad, a su familia, a sus hijos, a sus compañeros de trabajo, y a su país.

La arrebatamos del olvido. La quisieron borrar de la faz de la tierra.

Y para que todos la conozcan y la recuerden: Es Herminia Falik- Obrera del Calzado.....Militante del PRT.

Se hace tarde!! Tenemos que brindar! Es Navidad!!!! Se escucha que gritan los militares, mientras ponían los autos en marcha.

Que se joda esta hija de puta, dicen.

Y subieron a sus autos

Estaba en silencio la Cuadra, y todos y todas hacíamos como si estuviésemos dormidos

Desde afuera de la Cuadra, llegan unas notas de guitarra y unas voces desafinadas que decían:

"-que dulce encanto tienen... Merceditas" eran algunos gendarmes que nos cantaban desde afuera.

Los militares de La Perla se fueron a festejar Navidad con sus familias, dejando atada y moribunda en la mesa de torturas a Herminia Falik.

Murió sola, atada, delirando, destrozada...

Era la noche del 24 de diciembre de 1976...


Y muerta cubierta de moscas, la retiraron de la sala de tortura, a la mañana siguiente.



Testimonio de Liliana Callizo







Luis Manzanelli fue juzgado por diversos secuestros, torturas y asesinatos, para informarse click aquí






CAUSA: HERRERA, José Hugo y otros – p.ss.aa. privación ilegítma de la libertad
agravada Imposición de tormentos seguidos de muerte (expte. N°17.237) .- cuerpo de
fotocopias"”(expte. 4-H-07)


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13/3/11

Poemas y poetas desaparecidos durante la dictadura

Me despido de este país.
Me despido de mis amigos,
de mis enemigos.
Amigos.
Sólo quiero recordarles
que no dejen de ser
mis amigos.
Sólo quiero recordarles
que no me olviden
a la marcha del tiempo,
a la marcha del trenen que me vaya
que borran las huellas de la
amistad lejana.

Por Marcelo Gelman nacido en 1956 desaparecido en 1976 (hijo del poeta Juan Gelman)



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Llamado de adentro, grito de charco,
un montón de dolores ancestrales
que te estallan más allá de la garganta.

Llamado de solo, grito de espanto,
un montón de antiguos rencores
que te provocan más acá de la injusticia.

Llamado de buscar, grito de querer,
un montón de manos que dibujan direcciones
que te llevan más adentro de los todos.

Llamado de señal, grito de poder,
un montón de pechos que se juntan
que te aprietan más o menos al centro del clamor.

Llamado de lucha, grito de guerra,
un montón de fusiles que se encrespan
que te llevan de golpe a la revuelta.


Luis Fabbri tenía 30 años. Era empleado público, dirigente sindical y director del diario "Respuesta." Estaba en pareja con Elena Alfaro, quien estaba embarazada.
Fue secuestrado el 19 de abril de 1977 a las 16hs. de la vía pública en Capital.

Fue llevado al C.C.D. "El Vesubio", donde fue torturado en presencia de Elena y sufrió condiciones inhumanas de detención.
El 23 de mayo fue "trasladado" Al día siguiente aparece como muerto en un enfrentamiento en Monte Grande.
Suárez Mason y Riveros fueron procesados en Italia por su desaparición.


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MIENTRAS ME MATAN

Comenzaron a matarme de a uno hace muchos siglos,
después de a setenta, después de a quinientos,
hay que ver cómo me matan ahora de a miles en cada esquina,
en cada feriado,
cómo fabrican sueldos y galones con los huesos que me quedan,
cómo fabrican calabozos para poner algún rincón de mis pantalones,
y cómo se turnan entre gordo y gordo para
ver de qué ojo muero primero,
pero resulta
que cada vez soy más uno de los otros,
uno de los que nacen y renacen
y vuelven a nacer entre los fuegos,
que cada vez tengo más luz, más pájaros, más flores en la puntería,
que cada vezme soporto más elegantemente entre los fierros y los veranos,
y hay veces que me pregunto —me digo para mí—
si ellos no harían mejor en cambiar de uñas y de cuentas,
de andar de peldaño en peldaño hacia abajo de las luces,
o en comprarse una sangre nueva,
una sangre más limpia para usar en feriados y domingos.


Dardo Sebastián Dorronzoro

Nacido en 1913.
El 25 de junio de 1976 fue secuestrado por un Grupo de Tareas de las FFAA. de su casa en el barrio La loma, Luján. En esos dias desaparecían Francisco Urondo y Miguel Ángel Bustos.


El país quedaba vacío de poetas hace 35 años
Pero brotaron pájaros y nuevas palabras de el árbol talado


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Poetas desaparecidos durante la dictadura militar

Ignacio Jesús Luna Sánchez

Desaparecido el 25/7/76 a los 27 años

Ignacio estaba estudiando hemoterapia en el Hospital Posadas Estaba casado. Militaba en el movimiento peronista. Fue visto por ultima vez el 25 de julio de 1976 después de visitar a una familia amiga cerca del nosocomio.
Anteriormente había estado detenido en Trelew, fue uno de los liberados por la amnistía que el entonces presidente Cámpora dictó para todos los presos políticos durante la dictadura de Onganía. Luego recuperada la libertad se fue a vivir con su familia a Córdoba. Allí fue uno de los acusados de haber apoyado el copamiento de Villa María en 1974. Según testimonió su esposa "la acusación no era cierta pero no nos atrevimos a hacer la aclaración, después de eso nos fuimos a vivir a Buenos Aires que es donde ocurre la desaparición de Ignacio".


Meditación - poema escrito en su adolescencia

El parpadear de las luces zozobró
en el profundo mar de la noche.
La vida ya no existe, la esperanza
con su profano vuelo está en su nido,
cubierta por la frondosa selva
de los fracasos.

El metálico tañir de una gota
sobre el espejado lago de los sentimientos,
quiebra la frágil copa del silencio.
Inesperadamente, rompe a tocar
la sinfónica de los vientos,
y el grisáceo ballet de la tormenta,
torna brillante la opaca superficie
de la tierra.
Quizás después.......un nuevo día.

11/3/11

JACOBO FIJMAN


Jacobo Fijman nació en la actual Moldova, 25 de enero de 1898 y falleció en Buenos Aires, fue un poeta judeoargentino.

Formó parte de la vanguardia literaria del grupo Martín Fierro, donde se vinculó con Jorge Luis Borges y Oliverio Girondo. Desarrolló varios oficios irregulares, y a partir de 1921 comenzó a padecer crisis mentales; crecientemente adepto al misticismo, se convirtió al catolicismo en 1930, y colaboró en varias revistas religiosas antes de ser internado definitivamente afectado de psicosis delirante en 1942. Moriría aún internado en 1970.


Este que van a leer es un reportaje sorprendente, visceral y crudo en mi opinión. Un reportaje que Vicente Zito Lema le hizo a Jacobo Fijman.

Fuente: revista Talismán (mayo de 1969)

El poeta y periodista Vicente Zito Lema fue quien estuvo con Fijman durante su última etapa y es, junto con el poeta y ensayista Juan Jacobo Bajarlía, el principal difusor de su obra la cual, de otro modo, hubiese quedado silenciada pues Fijman fue un poeta olvidado hasta por sus propios compañeros de ruta. Perteneciente a la generación del 22, se conectó con el grupo Martín Fierro y entabló amistad con escritores y pintores de esa camada, tales como Oliverio Girondo, Pompeyo Audivert, Leopoldo Marechal y Jorge Luis Borges, entre otros.


Luego de más de un año de haberlo entrevistado, dice Vicente Zito Lema: “…lo que más nos ha impresionado en Fijman es su humor corrosivo, en el sentido estricto de humor surrealista. Su autenticidad de poeta, que trasciende hasta en los menores gestos. ¡Qué le ha determinado estas formas de vida, estos castigos sobre su persona! Y su bondad, más allá de los policías que lo castigaron; más allá de los jueces que lo privaron de su libertad; más allá de los psiquiatras que le descargaron su odio y su propia enfermedad; más allá de los que supieron de su situación y nada hicieron. La enorme bondad de Jacobo Fijman equilibrando tantas de nuestras maldades, perdonándonos”.


¿Cuál es su símbolo?


La palabra; que es símbolo. Y cruz, el símbolo de San Atanasio.


¿Hay equilibrio entre su poesía y al que le cortan la lengua por no mentir?


Sí. En primer lugar, por aquello "de que al principio fue el verbo". Y quise dar con ello.


¿Qué valor le asiste a un asesinato?


Los asesinatos tienen el valor de que el asesino va al infierno. Es pecado de segundo modo. Primer modo es pensarlo. En general, la decapitación es el más fácil de los métodos de matar. Y el más espantoso es el estrangulamiento. Pero yo deploro los asesinatos.


¿Qué significan los títulos de cada uno de sus libros?


Molino Rojo recuerda la demencia, el vértigo. Yo buscaba un título para esa obra que significara mis estados y reparé en un molinito viejo que tenía en la cocina. De color rojo. Para moler pimienta. Y ví en ese objeto todo lo que mi poesía quería expresar. Estrella de la Mañana, en cambio, se refiere a los estados místicos que yo había adquirido en esos años. Ya había sido bautizado, convirtiéndome a la religión católica, y quise expresar con ese título la encarnación de la verdad. En cuanto a Hecho de Estampas, yo trataba de volver a la filosofía escolástica. Y volver fundamentalmente a Aristóteles. Y en una visita al museo del Louvre quedé impresionado por los maestros clásicos, por su pintura religiosa. Cuando luego ví unas estampas de esos cuadros religiosos, las asocié a mis poemas. De ahí Hecho de Estampas.


¿En qué medida la enfermedad mental puede influir en una obra artística?


Corelli, el músico, escribió una sonata, "La Locura", después de estudiar esas enfermedades. Después de tocar la sonata, él salía a la calle a conocer gente. Y veía que todos estaban locos. Yo he estudiado psiquiatría. Y sé que los ciegos y sordomudos son dementes. En cuanto a mi obra, los médicos dicen que no hay en ella signos de enfermedad. Y yo lo creo; ya que no hay en mi poesía nada en contra de la gramática. Hay que estudiar.


¿Cómo se relaciona el hecho de ser usted violinista con su poesía?


En la medida. Mi poesía es toda medida. De una manera que la acerca a lo musical.


¿Cuál es su visión de la realidad?


La realidad es el ente. Y el ideal de realidad Dios. Ente increado. No hay nada más real y más evidente que Dios.


¿Cuáles son las cosas a las que tiene mayor afecto?


No es muy fuerte mi afecto con los objetos. Además, prácticamente no tengo nada. Alguna ropa, unos libros, una pipa... Pero hay casa hasta donde un cuadro de Modigliani está fuera de lugar. Y amo entonces la mesa y el mantel.


¿Piensa que su obra se identifica con alguna corriente poética?


No. Está fuera de cualquier escuela literaria. Nunca seguí a nadie. Aunque espontáneamente me considero un surrealista. Los surrealistas son auténticos poetas; pero blasfeman y son satánicos. Un poeta tiene que estar al servicio de Dios. Y sino es que está al servicio del demonio.

¿Por qué dejó de publicar su poesía? En primer lugar porque la publicación de mis libros me la tenía que pagar yo. Y apenas tenía para comer... Pero fundamentalmente, por miedo a perderme en la literatura y alejarme de Dios.


¿Se considera un santo?


No sólo me considero, lo soy. Pero mejor no decirlo porque no lo entenderían. Para los médicos eso es enfermedad. Y ellos no saben lo que es un santo. Solo tratan a los demás como enfermos. Se guían por los síntomas. Y otras obligaciones no tienen. En esta sociedad está prohibido ser santo. Aún por la Iglesia.


¿Tiene miedo de la muerte?


Ningún miedo. El que hace la vía ya no tiene miedo. Además ya lo he dicho; me considero un muerto. Un muerto en vida. Vivo en Cristo. Todas las enfermedades ya están en potencia. Simplemente se hacen visibles en el momento de morir.


¿La Biblia es un texto poético?


La Biblia es un libro de Dios. Y no tiene fondo. Aunque realmente el Apocalipsis es un poema terrible.


¿Para qué escribe?


Lo hago para que mis actos se ordenen a Dios. Buscando la verdad y no la oscuridad. Escribo para Dios y para mi perfección. Y dios sencillamente lo aprueba. Y esto dicho en lengua baja. Para que todos me entiendan.


¿Para qué pinta?


Entre mi pintura y mi poesía hay una misma mano. Las mismas concepciones. De niño me dijeron que sería un gran pintor. Y entonces quemé todo. Ahora lo hago para perfeccionar mis sentidos, externos e interiores. Sólo de esa forma es válido pintar y escribir. Y hasta que los pintores y escritores no lo entiendan, deberían dejar esas cosas. Porque están mintiendo. El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.


¿Cómo ve esta ciudad?


Es una ciudad que no es buena. Es realmente mala. Corrupta. Llena de gente depravada. Hay una falta absoluta de moralidad. Es una ciudad hipócrita. Hasta parece que fuera la hipocresía su estado natural.


¿Qué motivó su conversión de judío a católico?


No es conversión de judío a católico. Es simplemente la aceptación de la religión católica, apostólica y romana. Porque lo de judío no se pierde. Esta conversión es una concepción de la gracia. Porque Dios seguramente ha encontrado méritos para convertirme. Para concederme ese conocimiento y esa fe.


¿Ha sufrido castigos?


Sí. Pero no me quejo. ¿Quien se podría quejar luego de la pasión de Cristo? Hace ya de esto muchos años. Yo era joven (...) "yo soy el Cristo Rojo" fue mi única respuesta a los golpes y me quedé quieto contra la pared... ¿Por qué está internado en este sitio? Según los médicos debido a que estoy enfermo. Trastornos mentales. Yo creo sin embargo que la mayoría de la gente padece de trastornos mentales, incluso los propios médicos. El que más o el que menos padece de psicosis. ¿Y es que alguien sabe lo que es el alma, lo que es el intelecto? En el año 1942 me aplicaron electroshock. Se ve que querían sacarme la enfermedad del cuerpo. Pero yo no me quejo. Los médicos son buenos, hacen lo que pueden. Recetan, dan consejos... Y además si me fuera de acá ¿adonde iría?. No tengo nada, no tengo a nadie.


¿Cuál es esa demencia que se invoca en su poesía?


Es la demencia en sentido total. Hay formas que obedecen a los nervios centrales y otras a los periféricos. Y puede ser también un castigo. El que va a nacer elige ser bueno o malo. Eso tambien pasa hasta con las vacas. Ahora bien, la mayoría de los dementes tiene la médula desviada. Cualquier enfermedad, aún el cáncer, es estado de locura. Y hay incluso gente que se alegra de estar loca. La demencia debe ser vista desde un punto de referencia moral. Y a esa pobre gente que está en este hospicio, habría que darle buena comida; la comida es mala. Enseñarles a sentarse en la mesa, a no robar, a no blasfemar. Y cambiar fundamentalmente la higiene. En mi poesía invocaba la locura. Aquí se conoce la locura. Ya estaban anunciados mis sufrimientos. Yo soy el Jacobo Fijman que aparece en los textos de Notredamus. Y ese día vi como un puñal. Y me dije:"Quien sabe lo que van a creer de mí, quien sabe lo que van a hacer de mí". Pero yo nunca he querido ser dictador. Ni matar a nadie. Soy un santo.


¿Se siente un enfermo mental?


No. Rotundamente. No. En primer lugar porque tengo intelecto, agente y paciente. Y mis obras prueban que no sólo soy hombre de razón, sino de razón de gracia. Los médicos no entienden esas cosas. Se portan fácilmente bien. Pero no pueden ser lo que no son. Simplemente toman la temperatura de la piel. Dan pastillas, inyecciones, como si se tratara de un almacén. Y olvidan que en el fondo es una cuestión moral. Y es que no conozco a nadie que pueda entender la mente. Sin embargo no los odio. Hacen lo que pueden. Lo terrible es que nos traen para que uno no se muera por la calle. Y luego todos nos morimos aquí.


Vicente Zito Lema


“Los poetas que lo son nunca llegan a estar eternamente ocultos. Una mano misteriosa consigue sacarlos de la sombra y acaban por vivir de unos versos que nunca envejecerán”.
Pedro Miguel Lamet.


Poema VI


Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre.
Mi voz:
Pequeña línea, pequeña canción que nos separa de las cosas.
Estamos lejos de mi voz y el mundo, vestidos de humedades blancas.
Estamos en el mundo y con los ojos en la noche.
Mi voz es fría y sucia como la piel de los muertos.


Poema VII


Roe mi frente dura
el lobo de la media noche.
Una escondida estrella arrima su sosiego.
Entre todos los soles ya se me canta aceite de júbilos.
Siento en mis manos venir la estrella de la mañana.



Estrella de la mañana por Jacobo Fijman



Fuente: La máquina del tiempo, revista de Hernán

Para leer, click aquí



19/12/10

FEDERICO GARCIA LORCA - CARLOS AIUB



MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO


Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil.
Les clavó sobre las botas mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos jabonados de delfín.
Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbir.
Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir.
*
Antonio Torres Heredia, Camborio de dura crin,
moreno de verde luna, voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir?
Mis cuatro primos Heredias hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban, ya lo envidiaban en mí.
Zapatos color corinto, medallones de marfil,
y este cutis amasado con aceituna y jazmín.
¡Ay Antoñito el Camborio digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir.
¡Ay Federico García, llama a la Guardia Civil!
Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz.
*
Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca se volverá a repetir.
Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado, encendieron un candil.
Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir.


Federico García Lorca, 1928
CARLOS AIUB

Carlos nació en Coronel Dorrego y entre colegio, fútbol –con mas ganas que habilidad, según cuentan-, clases de plástica y algo de Beatles, trascurrieron allí su infancia y juventud junto a sus hermanos menores, Riqui y Marita.
Algunas viejas fotos lo delatan por esos años sobre el altar de la Iglesia del pueblo, primero como disciplinado monaguillo y luego como miembro de Acción Católica, confirmando su condición de chupasirio, tal como muchos lo recuerdan cariñosamente.
Una vez terminados sus estudios secundarios, Carlos emigró a La Plata a estudiar Geología, carrera en la que se graduó tiempo después. Durante esos años, la facultad, la pensión y la realidad descubrieron para él que la iglesia no era herramienta suficiente para alcanzar los cambios legítimos con los que comenzaba a soñar. Se acerca al Peronismo de Base e inicia su militancia barrial; allí conoce a Beatriz Ronco -Bea en sus poemas- quién fue su compañera, esposa y con quién tuvo dos hijos varones. Juntos y en compañía de Riqui, eligen al Movimiento Revolucionario 17 de Octubre (MR-17) como nuevo espacio de lucha, sería el nuevo y definitivo.
El golpe de estado de 1976 hirió trágicamente a la historia del pueblo argentino y lo hizo con la misma intensidad en la familia Aiub: el 9 de Junio de 1977 detuvieron en La Plata a Beatriz Ronco y Ricardo Aiub, al día siguiente a Carlos, de quienes jamás se conoció su paradero; un mes después en un operativo asesinaron a Marita, a su esposo Rafael y a Claudio, el hijo de ambos de solo dos meses de edad; también en julio de ese año, secuestraron en Coronel Dorrego a Maria, la madre de los hermanos Aiub, que tras ser brutalmente torturada, fue liberada días después. Con estas desapariciones y asesinatos aún cercanos en tiempo y espacio, fue hallado el viejo cuaderno anillado que todavía atesora los versos de nuestro padre; “versos aparecidos”

Ramón Aiub Ronco y Juan Aiub RoncoJunio de 2007

29/1/09

MIGUEL ANGEL BUSTOS




Vientre profeta sin tiempo


Yo no soy de ningún siglo.

Vivo ausente del tiempo. Soy mi siglo como soy mi sexo y mi delirio.

Soy el siglo liberado de toda fecha y penumbra.

Pero cuando muera, el profeta que hay en mí se alzará como un niño sin moral y sin patria. Un niño loco con lengua de alaridos. Entonces amanecerá en el millón de Galaxias.Madres del futuro; cuidado; cuando muera puedo volver.

Entonces, ay, vientre que me aguardas, dulcísima catedral de tinieblas.



Luna de Herodes


Si en la noche inmóviles policías sujetan perros de boca en piedra, yo tiemblo. Quiero alejarme no puedo, como en sueños.

Entonces alzo la mano a mi pecho el traspasado. No sea que a lo lejos entre selvas de hueso y aliento salga el aullido de aquel que devora mis entrañas. Y aullando prolongue en los perros guardianes un odio en silencio y dientes, que por milenios me persigue.


De Visión de los hijos del mal, 1967


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Miguel Ángel Bustos



Nació en Buenos Aires, el 31 de agosto de 1932. Entre 1952 y 1956 desarrolla su pasión por los idiomas (inglés, francés, portugués, italiano) y estudia hasta tercer año en la Facultad de Filosofía y Letras.
Entre 1960 y 1963 viaja por el norte del país, Brasil, Bolivia y Perú. Cuando regresa a Buenos Aires en 1964 se casa repentinamente y sufre una internación de casi un año en el neuro-psiquiátrico Borda donde conoce a Jacobo Fijman.
Entre 1966 y 1967 el dibujo comenzó a ocupar un espacio tan absoluto como el de su poesía; cuatro de sus libros están ilustrados por él. En 1968 obtuvo el Segundo Premio Nacional de Poesía por Visión de los hijos del mal. Era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Colaboró como crítico literario y fue un asiduo colaborador del equipo periodístico que editaba el quincenario político “Nuevo Hombre” que, luego de Silvio Frondizi, dirigía Rodolfo Mattarollo.
Desaparecido por la dictadura militar el 30 de mayo de 1976.


Obras de Miguel Ángel Bustos


(1957) Cuatro Murales.

(1959)Corazón de Piel Afuera (prólogo de Juan Gelman).

(1965) Fragmentos Fantásticos.

(1967) Visión de los Hijos del Mal (prólogo de Leopoldo Marechal).

(1970) El Himalaya o la Moral de los Pájaros.


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La dictadura primero y los treinta años que le siguieron, hicieron que M.A. Bustos pasara casi desapercibido para el mundo literario, pero, la antología Libros de Tierra Firme, y ahora la edición de su obra completa en el Argonauta, hace posible que sigamos disfrutándolo.
Te vuela la cabeza. Por favor, leelo.
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