28/11/16

Jotaele Andrade

La erótica del círculo / Jotaele Andrade
un ojo en el cielo
otro en la tierra
¿pasa por tus ojos
el carruaje
o pasa por la senda
y levanta polvo?
una cortina se ha movido
y has creído ver
o has visto
un rostro bellísimo
pía un pájaro incierto
y el ramaje reseco
de los árboles
semeja tristes pensamientos
un carro se aleja
¿es eso cierto?
una luz declina
y pasa su frente
sobre el día
eso ves
arráncate un ojo
hermano
aparta los grumos de la tierra
la arenilla donde se esfuerza la radícula
la respiración del mundo que jadea en lo húmedo
y entiérralo
arriba seguirá el deseo
abajo la erótica compartida
de las raíces y los gusanos
ambos puntos completan el círculo:
tu otro ojo vaciándose al mirarte
Jotaele Andrade
En: "La rosa orgiástica"

Buenos Aires, añosluz editora, 2016
La Plata, 2016
Foto de Paula Novoa.

29/9/16

Diana Bellesi

La canción resuena siempre

El destino común
es aquello que vuelve,
a veces es la fe
quien va adelante o es
filo de la razón
que hiere pero otorga
un soberbio estado
de claridad que aquieta,
controla horror y sueño
mas su destino es caer
tocada por su propio
filo y el desorden
que nunca es presa, es
trampa el orden, su ingenua
intención de encerrar
en un vaso el oceáno
Si se dieran lugar
cediendo como la voz
a la lengua y ésta
al misterio aunque alce
ladrillitos, casa o
nido de intimidad
donde se entienden, uno
a otro así debidos
lo pequeño y lo infinito
La balanza siempre está
a la vista, allí,
en la risa de un niño
o en el llanto o trino
de lo que muere y nace
y sobre todo ¡buen
día! aquí, en la mano
tendida. Intentamos
con la ley poner coto,
afán desmesurado
de ser donde perdemos
nuestro ser por jerarquía
Está bien, si imantada
por la fe nos uniera
la vara de esta ley
que separa y ordena,
sostenidos por otro
nos ponemos de pie,
no es la propia boca
aquello que queremos,
sino la intuición
de que lo propio vuelve
sólo desde lo ajeno
La mañana de invierno
acuna, la palabra
saciada en el silencio
habla, pero no si antes
no pasa por el trueque:
¡lindo el día!, ¿un mate?,
hasta la vuelta, siempre


El jardín de los milagros

Temprano en la mañana mi madre intenta
llamarme por teléfono, y en la tarde
luego me cuenta: “tan hermosa noticia
tengo”, con una voz de aterciopelado
misterio, muy serena y suave anunciando
“la pequeña magnolia se abrió en dos flores
por primera vez”. Hay justicia, pensé
con un agua dulce que se abría paso
en mi corazón. Esa magnolia que ella
plantó bajo la mirada de mi padre
años atrás diciéndole melancólico
“si no la verás florecer, tarda tanto”
Y yo, verano tras verano mentía
un poco o creía o pasaba revista
de las pequeñas magnolias florecidas
que supe visitar en una placita
por Colegiales, adonde robé aquella
reina blanca, perfumada y frágil que huelo
aún en la distancia como si fuera,
como si hubiera sido una hostia pascual
o el cuerpo de la amada, la comunión
con lo bello del mundo, como mi madre
lo siente ahora y lo dice en esa voz
que me parece el cantar de los cantares
Florecerá, le aseguraba, el próximo
verano, ya verás, y hoy ha sido visto,
esta vez se unieron belleza y justicia
para ganarles juntas, las dos al tiempo.


He construido un jardín...

He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.



Marea de mi corazón ...

Marea de mi corazón
déjame ir
en las ligustrinas
como un insecto o como la
misma ligustrina en el rumor
en el rasante
vuelo de las
golondrinas alrededor
de los aleros en la música
minimal donde se hunde
mi vecino mientras tapiza
con golpecitos los respaldos
de las sillas en el sol
rasgado por la brisa
no ser lo otro
lo que mira. Desligarme
del ser hacia aquel
estar mayestático de
la dicha. Alfombra
de orquídeas diminutas
sobre el pasto florecen
antes que la máquina
cortadora de césped
las arrase ¿aprendieron?
Corolas violáceas
enjoyadas que emergen
en cinco días de sus tallos
aprendieron la brevedad?
de la vida sin ser
lo otro que del origen
nos aparta.

Destino

Tablas acosadas por la humedad y el bicho
guardan mi corazón como un lucero
y no me importa la gente ni la plata
sino el crac crac del grillo en la mañana
del silencio, el gallo allá a lo lejos
y ese girar de Talita que busca el sitio
para echarse al sol en el alero
mientras la sombra de papá en su silla
me dice sí y alcanza un mate con
cáscaras de naranja, sí, m'hijita,
cerrá tu vida en este círculo que acaricia
los pasos del principio con las huellas
nítidas del final.

Diana Bellesi

Diana Bellessi nació en Zavalla, Santa Fe, Argentina, en 1946. Estudió la carrera de filosofía en la Universidad Nacional del Litoral. A finales de los años sesenta recorrió a pie toda América, a lo largo de más de seis años. En 1972 publicó en Ecuador su primer libro de poemas, Destino y propagaciones. En 1975 regresó a Buenos Aires, y en 1981 consiguió publicar Crucero ecuatorial. Desde muy joven se identificó con las tesis feministas, aunque literariamente siempre ha negado la existencia de una poesía femenina específica. Formó parte de la redacción de la revista Revista Feminaria desde su fundación en el Consejo de dirección. Perteneció también a la redacción de Diario de Poesía hasta 1991 y fue una de las fundadoras de la cooperativa editorial Nusud.
Durante dos años trabajó en talleres de escritura en las cárceles de su ciudad de residencia (Buenos Aires). Ha traducido a poetas como Ursula K. Le Guin, Denise Levertov, Adrienne Rich y Olga Broumas.
En 1993 consiguió la beca Guggenheim en poesía, y en 1996 la Beca Trayectoria en las Artes de la Fundación Antorchas. Reside en la ciudad de Buenos Aires, trabajando en formación y supervisión literaria.
En 2004 obtuvo el Premio Konex - Diploma al Mérito en la disciplina Poesía: Quinquenio 1999 – 2003, otorgado por la Fundación Konex. Fue galardonado nuevamente con el mismo premios en 2014, esta vez por el Quinquenio 2009-2013.
A finales de marzo de 2008 participó en el Cuarto Festival Internacional de Esmirna (Turquía), dedicado a Latinoamérica. 

Fuente: escritores.org



13/6/16

María Ele poeta cordobesa

"Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En ese sentido el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y además reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura, porque todos estamos heridos" (Alejandra Pizarnik) Feliz día artesanos de la palabra. Elijo el camino de seguir descubriendo las heridas en letras, con la fantasía de que las suturas sean lo suficientemente fuertes algún día.
María Ele

y sus poemas...




Ni huella, ni herida, ni marca
es el testimonio
vivo
de la resistencia que tenemos,
una cicatriz.
Hacer un corte prolijo,
olvidar los pedazos
sin que pesen.
En el suelo, nuestras heridas
las venas ventanas desvestidas.


Mala Sutura, libro de María Soledad Bazán, Córdoba, 2016.


4/6/16

Un relato, la mirada de Miranda July

Nadie es más de aquí que tú
Por Miranda July
(EE.UU.-1974)

"El departamento estaba muy silencioso. Crucé la cocina de puntitas de pie y apreté la cara contra el congelador, aspirando los olores complejos de aquellas vidas. Había algunas fotografías de niños en la puerta de la heladera. Tenían amigos, y esos amigos habían dado origen a más amigos.
Nunca había visto nada tan íntimo como las fotografías de aquellos niños. Quería alargar la mano y tomar la bolsa de plástico que había encima de la heladera, pero a la vez quería mirar a cada uno de aquellos niños.
Uno se llamaba Trevor, e iba a celebrar su fiesta de cumpleaños ese sábado. ¡Por favor, vengan!, rezaba la invitación. ¡Vamos a alucinar como las ballenas! Y la invitación era la imagen de una ballena. Era una ballena auténtica, una fotografía de una ballena de verdad. Examiné sus diminutos y sabios ojos y me pregunté dónde se encontraría en aquel momento. ¿Estaría viva y nadando, o habría muerto hacía ya mucho tiempo, o se encontraría moribunda en ese preciso instante? Cuando muere una ballena, va cayendo al fondo del mar muy lentamente, y tarda un día entero en hacerlo.
Los demás peces la ven caer, como si fuera una estatua gigante o un edificio, pero lentamente, muy lentamente.


Centré mi atención en aquel ojo. Trataba de meterme en su interior, de llegar hasta la ballena de verdad, la ballena moribunda, y susurré: No es culpa tuya."


Miranda Jennifer Grossinger conocida artísticamente comoMiranda July (BarreVermont15 de febrero de 1974), es una artista, músico, escritora, actriz y directora de cine estadounidense.

26/2/16

Un poema de Pascal Quignard



De pronto lo antiguo se precipita.
Lo antiguo cae de las nubes.
Es el rayo mismo.
El trueno es la voz de este animal enorme y extremadamente negro que se llama tormenta.
Los relámpagos saltan desde lo alto del cielo con el deseo de venir a tocar la tierra



Un padre lavando a sus hijas en las ruinas de Gaza
La imagen captada por Emad Nassar ganó el premio Photographer of the Year Sharjah


10/2/16

Jaime Sabines

LOS AMOROSOS


Los amorosos callan.

El amor es el silencio más fino,


el más tembloroso, el más insoportable. 



Los amorosos buscan

,
los amorosos son los que abandonan,


son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,

no encuentran, buscan

.
Los amorosos andan como locos


porque están solos, solos, solos,


entregándose, dándose a cada rato,


llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos

viven al día, no pueden hacer más, no saben.


Siempre se están yendo,


siempre, hacia alguna parte

.
Esperan

,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.

El amor es la prórroga perpetua,


siempre el paso siguiente, el otro, el otro.


Los amorosos son los insaciables,


los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.


Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.


Las venas del cuello se les hinchan


también como serpientes para asfixiarlos.


Los amorosos no pueden dormir


porque si se duermen se los comen los gusanos.


En la oscuridad abren los ojos



y les cae en ellos el espanto.


Encuentran alacranes bajo la sábana


y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,


sin Dios y sin diablo

.
Los amorosos salen de sus cuevas


temblorosos, hambrientos,



a cazar fantasmas

.
Se ríen de las gentes que lo saben todo

,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,


de las que creen en el amor


como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,

a tatuar el humo, a no irse.


Juegan el largo, el triste juego del amor.


Nadie ha de resignarse

.
Dicen que nadie ha de resignarse.


Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.


Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla


la muerte les fermenta detrás de los ojos
,

y ellos caminan, lloran hasta la madrugada


en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida
,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,


complacidas

,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.


Los amorosos se ponen a cantar entre labios


una canción no aprendida

,
y se van llorando, llorando,


la hermosa vida.


Jaime Sabines


Alejandro Schmidt

MI CORAZÓN ERA UN HOTEL

mi corazón era un hotel

vestidos de fiesta

los huéspedes se iban sin pagar

a los portazos

es cierto

a veces

una mujer lloró en sus ventanas

hasta cansarse

es cierto

yo era el que lustraba los zapatos

es cierto

hubo temporadas malas

problemas de humedad

palmeras muertas

todo eso es cierto

también la luna

y el loco que cantaba

mi corazón era un hotel

ahora parece una casa

una casita blanca.



Alejandro Schmidt 
Nació en Villa MaríaCórdoba, el 3 de mayo de 1955. Poeta, editor y periodista cultural argentino.



24 de marzo

La Palabra y Los Días: 24 de Marzo

.
La Palabra y los Días. El golpe a la ternura. La violencia en la cruz con Cristos lastimados. El golpe sobre el rostro de una Patria caída con los ojos abiertos de lágrimas que hieren.


24 de marzo: mazazo sobre el pueblo. Mazazo. Yunque. Golpe. 


Abismo derramado sobre el hombre para que la memoria sea apenas eso, sombra, miedo, impunidad. Y en la ronda del fuego el amor se queme como un bonzo. Arda como la pira, como los leños que quemaron el nombre de Juana de Arco.


Arda como los libros quemados en la plaza creyendo que únicamente en ellos andaba la palabra, sin saber que la Palabra y los Días sostienen a los hombres como sostiene el vuelo la distancia,"aunque la muerte persiga poner inmóvil al Tiempo"


24 de Marzo. La Palabra y los Dïas.


El golpe fue a la simple mirada de la niña que cruzaba la vida con la risa en las manos.


Fue al obrero en la fábrica en donde se forjaba como un hierro labrado el destino del pobre.


Fue al estudiante en donde los colibríes dibujaron la rosa de los vientos, y el sueño de pensar una Patria más justa, le guiaba los pasos. Transparentes.


Fue a las madres calladas con el sol bajo el brazo y la luna descalza en la cuna del hijo.


Fue al mar en donde caían como pétalos grises los cuerpos lacerados de tantos inocentes.


Fue a la Primavera. Al Otoño. A Las Cuatro Estaciones de una música rota.


Pero el Tiempo se encarga, con los hombres adentro, de poner una llama en la sombra del agua. Es demasiado el peso para quedar callados. Para quedar oculto por los siglos del hambre. Por los siglos del miedo. Por los siglos del hombre arrodillado. Por siglos de mentiras para que en ellos haga pie el Olvido y haga pie la Injusticia y haga pie la Impunidad y haga pie la Muerte.


24 de Marzo. La Palabra y los Días.


Hubo 30.000 desaparecidos. Glauce Baldovin en Villa Páez, me decía, no los desaparecieron, los torturaron y los mataron. Digo hubo 30.000 desaparecidos.


-¿Cómo pueden saberlo?


Se han escondido. Se fueron del país. Se exiliaron ocultos en la arena. No están. No lo busquen que no están, agregó la rata del General Videla. Y las hienas reían sobre los muertos.


Osvaldo Bayer, La Palabra y los Días dijo entonces: - Cada una de las madres que ha esperado a su hijo hasta el amanecer, hasta el amanecer de un día después y del otro y del otro...cada una de las madres sabe que su hijo no regresó. Cada una de las madres que vio en su casa una cama vacía sabe que su hijo no regresó, por eso aún lo buscan. 


Lo buscan en las tumbas comunes que Bussi o el Cachorro cavaron en la tierra, los buscan en el ruedo de un circo destruido.


A los hijos los buscan en la flor del mandarino. En cada poema escrito, en cada letra, en el sueño del árbol que se ha vuelto una guitarra, en la manos hundidas en la harina en donde el pan navega como un barco de nieve. Los buscan en los ojos y en las voces del que no se ha dormido arrullado por cantos de sirena. Hay que buscarlos adentro de nosotros porque adentro de nosotros están resucitando cada día.


Y resucitan en las bocas de hiena del torturador Y resucitan y resucitan y resucitan sin tiempo, no se callan


:"El asesino se ha comido una pequeña alondra. No pueden enterrarlo. La Alondra no se calla"


Y entonces la mentira en nombre de la Patria y hasta en nombre de Dios, el mismo Dios herido con cada desaparecido, con cada hombre arrojado a la mar, fusilado, asesinado, perseguido. 


La alondra no se calla. Está cantando


24 de marzo. La Palabra y los Días. 24 de marzo un golpe a la Memoria


"Quiero saber como se ve el mundo. Me olvidé de su forma. De su insaciable boca. Me olvidé de la noche y el día. Me olvidé de las calles recorridas..." 


-Decía Ana María Ponce, secuestrada en el zoológico y asesinada. La secuestraron las bestias del Zoológico Mayor, el de Massera y el de Galtieri, el de Martínez de Hoz y de Cavallo, el de Etchecolatz el del Brujo, el de Von Wernikch el de Chamorro, el del Tigre Acosta y de tantos entregadores


"Estoy a pesar de todo esto, de no creerlo, juntando unas palabras, que me dejen recordar como podría verse el mundo". " He resurgido muchas veces desde el fondo de las estrellas derrotadas"


Cuando se la llevaron, cruzó su canasto sobre los hombros, saco sus poemas, el arma eterna de la vida y me dijo:


-Tomá, guardalo- Cuando cruzó la puerta de la ESMA no supo, ni yo tampoco, que Ana María alias Loli, estaba cruzando la eternidad.


Ya no cuelgan de las paredes del Colegio Militar de la Nación las fotos de Jorge Rafael Videla y de Reynaldo Bignone. Pero mucho antes, a pesar de la misa en los domingos, ya no estaban en los ojos de Dios, a pesar del Indulto o de la Obediencia Debida. 


No se pacifica sobre el silencio. Se pacifica sobre la Verdad.


24 de marzo La Palabra y los Días.


En cada uno de nosotros el mundo es una llama.


En cada uno de nosotros el tiempo ha urdido la trama de la historia.


En cada uno de nosotros La Alondra no se calla.




Texto de La Palabra y Los Días de Hugo Francisco Rivella para Los Ocultados, 24 de marzo de siempre
 Fuente: Blog de Rivella
Laura Bonaparte


 "¿Qué queda de la identidad de una madre cuando sus hijos desaparecen?", escribió con la lucidez que la caracterizaba. "En mi caso, ¿me considero madre porque Luis está vivo? Pero ¿cuál es mi papel de madre con respecto a mis otros hijos desaparecidos? Quiero que me entiendan bien, estoy hablando de una función materna, y no de la lucha que llevaré hasta mis últimos días para aportar mi testimonio, para intentar saber cuál fue el destino de mis hijos y el de los treinta mil desaparecidos. Es el/la hijo/a quien significa a la madre. La madre cuyos hijos desaparecieron se encuentra expulsada del significante. Se vuelve el espectro de lo que ha sido. Se la llama 'madre del desaparecido', en un lenguaje que la nombra al mismo tiempo que la despoja.” El profundo dolor, que no empaña la precisión de sus palabras, hablan de quién fue. De alguien que cuestionó, que nunca bajó los brazos pero que además llevó adelante su lucha defendiendo la alegría; una mujer que no se dejó vencer por el dolor y la tristeza. Se la puede ver en las fotos sonriente, esbelta, con los rostros de su familia en la solapa siempre con ella; sus hijos y su esposo fueron el motivo de su lucha, pero también su mayor orgullo, la justificación de la sonrisa.

14/7/15

Griselda García



A la manera de una poeta de los 90


Puedo escribir los versos más sórdidos esta noche

Escribir: se me nota el peronismo a la legua

en la calle sólo me gritan obreros o mecánicos.


Un hotel en Constitución con botellas rotas

adonde vamos después de la obra

La obra no es libro ni teatro, es construcción

donde él se gana el pan con su lomo divino.


No me denuncies, por favor

todo bien morocho andino

viva la hermandad latinoamericana

Nunca podré pedir leche de tigre

en un restaurante sin sonreír

Es de familia: mi madre, mi hermana y yo

tres camioneras, una grosería tras otra

chistes de mal gusto, recuerdos del almacén

de cuando esparcimos a papá en el río.


Puedo escribir los versos más sórdidos esta noche

Escribir: a través del denso vapor de la ducha

el morocho tensa los músculos aceitados

Siempre que un hombre se acerca da miedo

tanta masculinidad acechante inquieta


Hundo los dedos en la espesura de su pelo

y cuando la cabeza se vence en un grito

la mujer de la limpieza no sabe ni quiere saber

qué le ha ocurrido al pasajero de la habitación 23


Foto: Smith, Jekell and Hyde 

9/5/15

Sobre la identidad

GRACIAS LAS QUE NOS ADORNAN
Hoy me llegó mi documento nacional de identidad que acredita que me llamo Camila Sosa Villada y soy de sexo femenino.
Hoy inevitablemente se cierra un capítulo en mi vida. Como toda bajada de telón, como todo final de capítulo, algo en si mismo se resuelve y algo queda abierto, para siempre. Hoy con el documento en la mano, con esa foto por primera vez espléndida, reluciente, con esa mueca espantosa en la que nos detienen, puedo decir que todo está por venir. Otra vez, nacer de nuevo. Otra vez, inventarse nuevos motivos para seguir la marcha. Nuevos hogares me esperan, nuevas banderas me ondean, nuevas batallas me atemorizan.
Hace 31 años mis viejos tuvieron un hijo. Me llamaron Cristian Omar Sosa Villada. Fui un niño entrañable. Tenía perros que amaba, amigos que amaba, aprendí a leer solo, aprendí a escribir solo. Era un niño querido. Escribía poemas. Armaba muñecos, robots, a escondías me pintaba con los maquillajes de mi vieja. Me enamoraba en secreto de mis compañeros de banco, de mis profesores. Fui un niño que conoció muchas tristezas de golpe. No alcancé a aprender a mear de parado y ya me había enemistado para siempre con mi papá. Me crié en el campo, me crié de mudanza en mudanza, entrenándome en conocer gente nueva todo el tiempo, casas nuevas, refugios nuevos. Fui creciendo, creciendo, y ya no fue posible negar todo el tumulto que se agitaba dentro de mí. En ese momento me sentía una mujer. Hoy me doy cuenta que nunca supe cómo sienten las mujeres, ni los hombres. Hoy puedo hablar sobre cómo me siento yo. Y eso no es poco decir. Hoy siento así: soy un ser partido a la mitad por las trampas del destino, por los mandatos que se disfrazan de destino y te hacen creer que hay cosas irreversibles, por los designios que secretamente guardan para determinado tipo de personas, para determinado tipo de pueblos, para determinado tipo de almas. Hoy estoy partida en este pasado, con ese hombre que fui y que estoy orgullosa de haber sido, aún cuando sabía para siempre que en algún momento iba a terminar enfundándome en un vestido y subida a un par de tacos altos. Aún así, escondiéndome incluso de mi misma, de ese destino con el que le retrucaba a mis viejos, a la gente, a los maestros, a los curas y a todos los que se pensaron con derecho sobre mi alma.
Hoy soy este presente y también soy todo ese pasado, exactamente la mitad y mitad. Lo que me resta de vida, seguramente lo viviré como Camila. Pero de ningún modo habré de borrar de mi registro a ese pibe que se la pasaba solo en los recreos mirando como los demás tenían tan servido el banquete. El pibe que se quedaba callado, que se disfrazaba de todo lo que podía para que cuando se vistiera de mujer no sorprendiera tanto. El pibe que se enamoraba de sus profesores, de sus compañeros y siempre se quedaba callado. El pibe que no podía llorar, que no podía pedir ayuda, que no podía hacer una mierda consigo mismo. Ese pibe anulado, está hoy dentro de mí, todavía esperando bocados de paz, los pocos bocados de paz que le arrojo cuando me sobra algo.
No tenemos idea de cuán pasado somos. Cuan tiempo pasado somos.
Hoy este documento que dice que al menos para el país ya no soy ese pibe, me hace pensar en la lucha de Attta por demostrar que las travas tenemos alma. Por la lucha más legítima, más real, más honesta que es no morirnos en la calle, no morirnos de hambre, no morirnos sin trabajo. Attta debería ser un ejemplo para todas las organizaciones políticas del país, desde las más progresistas hasta las más retrógradas, porque lleva consigo una lucha genuina, la lucha primaria de los seres humanos: la dignidad. La ley de identidad de género, es una ley sobre la libertad, sobre el derecho a decidir sobre una misma, pero de ningún modo es una ley que venga a solucionar nada, porque las travestis, lejos de las modas, lejos de esta humanidad unificada, de las modas y de los mandatos, somos lo que mostramos. Llevamos lo que somos en la frente, en las tetas, en las pelucas, en las manos. Somos travestis, y no hay manera de ocultarlo. Incluso las más femeninas, las más pequeñas, por las que se juraría que son mujeres hechas y derechas, llevan la marca de Caín, la marca que indica que un día nos cagamos en todo y decidimos ser lo que quisimos ser.
El ojo con que nos miran los demás, el resto, no se apiada con una ley de identidad de género, no se vuelve más tierno con una ley de identidad de género. Ese ojo no se vuelve más gentil ni más solidario, ni más empático ni más amoroso.
Ese camino se construye de a poco.
Lo construimos todas las que nos travestimos en los pueblos de mierda donde crecimos, todas las que nos travestimos y soportamos que la gente que más amábamos nos diera la espalda. Lo construimos haciendo trámites y mostrando un D.N.I. en el que figuraba nuestro nombre de varón y teníamos que explicar quiénes éramos. Lo construimos todas las travas que anduvimos en la calle sin gusto, que fuimos a buscar trabajo y se nos rieron en la cara, lo construimos todas las travas que comenzamos a ocupar los lugares que no nos estaban habilitados, desde el bolichón más chongo y cuadrado hasta la universidad. Lo construyó Cris Miró y Pía Baudraco. Lo construimos todas las travas que nos agarramos a las piñas con cuanto boludo nos insultaba por ser travas. Lo construimos cada vez que nos veíamos cara a cara con la policía, con la burocracia, con el rechazo. Y también lo construyeron nuestros amigos, los verdaderos, los que nos abrazaron cuando estuvimos tristes, los que nos trajeron comida cuando las temporadas de putanear se ponían duras. Lo construyeron también los que se dejaron tocar por lo hondo que teníamos dentro y no por nuestra apariencia. Qué mundo de mierda este que me encuentra diciendo los lugares comunes.
Hoy, yo, que siempre fui rebelde y que siempre fui por el camino contrario, no se por qué, tengo que revisar por dónde continúo la guerra. De qué manera manifiesto, de qué manera lucho. Esa lucha sencilla por hacer entender a la burocracia que soy Camila en este momento de mi vida, hoy se termina. Y tengo una enorme nostalgia de ello. Una enorme tristeza me separa de aquellas guerras. Hoy que tengo otras puertas abiertas delante de mí, espero estar a la altura de lo que se viene. Hoy queda todo por decir y por hacer. Todos los bosques que hacer renacer, todos los hambres que saciar, todas las penas que amansar. Hoy queda mucho territorio y agua dulce que defender. Mucha cultura que mantener latiendo. Hoy hay mucho que recordar.
Hoy, las travestis nos sentamos a su mesa, tomamos de los mismos vasos que ustedes toman, comemos lo mismo que ustedes, compramos en los mismos supermercados, nos vestimos con la misma ropa, compartimos los mismos hombres, nos aquejan las mismas enfermedades, taconeamos las mismas veredas.
Hoy las travestis estamos despertando del letargo en el que nos mantuvieron criogenizadas. El ataúd de la sombra y la discriminación está terminado.
Hoy la tienen adentro señores y van a tener que aprender a vivir con eso.

Camila Sosa Villada.