24/1/10

Poetas argentinos: Roberto Santoro




Entré a la librería "El espejo" de calle Deán Funes 163, Paseo Santa Catalina Local 4 Centro . Córdoba (en el mapa de la isla de Córdoba, el tesoro se marca con esta cruz)

Había escuchado en Radio Universidad Córdoba que esta librería era la única atendida por poetas, y eso para mí fue algo así como el néctar para las abejas. La atención es buena y tienen un buen número de volúmenes de poesía, muchísimos libros de poetas argentinos y en especial los cordobeses, conocidos y no tanto. Allí me ofrecieron un banquito para verlos bien a los de abajo. Me senté y comencé a molestar al poeta de turno: ¿qué libro tenés de Castilla? ¿Tenés algo de Miguel Angel Bustos? ¿qué autores de Córdoba están editando? Con paciencia infinita me fue alcanzando libro tras libro y respondiendo a nuevas preguntas. Conversamos otro poquito, se fue y volvió con algunos libros de escritores desaparecidos durante la dictadura militar a los que abracé y acaricié cuando me dio la espalda para ir a la caja. Luego los abrí, leía algunas líneas impresionantes, les prometí en un susurro que los llevaría a todos pero como el bolsillo gritaba: ¡te banco uno solo! me decidí por la Obra Poética Completa (1959 - 1977) de Roberto Santoro de Ediciones RyR ($50) y un señalador de papel reciclado.

Sabía muy poco de él, sólo lo que decía la solapa, leí algo en el colectivo de regreso a casa y luego entré en una página de internet para adentrarme en su historia de vida, y su obra, tan coherente en lo que fue como persona con su pensamiento e ideología. Aquí está: http://www.elortiba.org/santoro.html hay fotos suyas, poemas, un fragmento de poema leído por él mismo en una grabación, su lucha dentro de la SADE.


El gesto poético y político de Roberto Santoro es inseparable de su oficio periodístico. Su pluma despojada atravesó la prolífica e inestable generación del ´60 con el objetivo empecinado de sacar la poesía a la calle. Entendió que forma literaria y denuncia pueden no oponerse y fundó el grupo editorial y la revista El Barrilete con la determinación de demostrarlo. A mediados de los ´70, el taller continuó y su compromiso creció con la convulsión política. Roberto Santoro cultivó el artesanato editorial y la "prepotencia del trabajo" que reclamaba Arlt al rescate de voces populares relegadas. Fue secuestrado en su lugar de trabajo el 1º de junio de 1977 y continúa desaparecido.



Santoro ponía la sangre en las cosas, esa es la verdad.


Aquí un poema suyo, incluído en el libro:


PEDRADAS CON MI PATRIA

I

en esta tierra grande

de tanto golpe grande

de tanto odio grande

de tanta basura

de tanta locura

en esta tierra grande

en esta tierra llena

de tanta entrega llena

de tanto lema llena

de tanto escarnio

de tanto daño

en esta tierra llena

en esta tierra herida

de tanta culpa herida

de tanta sombra herida

de tanta astucia

de tanta angustia

en esta tierra herida

en esta tierra sola

de tanto molde sola

de tanta sangre sola

de tanta estrofa

de tanta mofa

en esta tierra sola

en esta tierra rota

de tanto grito rota

de tanto rito rota

de tanta bota

de tanto idiota

en esta tierra rota

III

hablando con honradez

humanamente hablando

algo anda mal

tranvía de mi corazón parado en la mitad del pecho

es preciso investigar

dar en el clavo

martillo poesía

proceder con primaveras

es preciso desabrochar la mano

desnudarla en la calle

entrar derribando la puerta de los hombres

segundo piso a la izquierda

expediente número ternura

llamado urgente

arrinconar la muerte con un beso

y no despertar sospechas

un asunto muy serio se subió a mi ventana


Fue un poeta comprometido con la estética y con la idea, aún con lo difícil que se presentaba el deseo de limar las disidencias de la izquierda, Roberto Santoro no claudicó. Siguió entendiendo que las palabras eran contundentes y en junio de 1976, ante la evidencia del genocidio que ya esquilmaba oficialmente a una generación lúcida que era la suya, denunció las atrocidades en el exterior. Escribió y firmó una carta presentada ante la Confederación de Escritores Latinoamericanos con sede en México (ver anexo) en la que pedía que se divulgue la lista de detenidos, las golpizas y las amenazas a escritores y periodistas. Poco más de un año después, tres hombres de civil armados irrumpieron en la Escuela Nacional Técnica Nº 25 Fray Luis Beltrán donde Santoro trabajaba como preceptor, lo secuestraron y permanece desaparecido desde entonces.




FRAGMENTO DE LA CARTA DE DENUNCIA


La carta de denuncia, escrita por Roberto Santoro el 3 de junio de 1976 y dirigida a la Confederación de Escritores Latinoamericanos, finaliza diciendo: "Hasta aquí los datos que poseo. El presidente, no obstante, habla de la libertad y la democracia. Se liberan los precios. Hay cesantías en masa. Distribuyen una cartilla para prevenir actividades subversivas en las escuelas. El presidente dice que rechaza la prensa complaciente, la planta Ford de General Pacheco, que ocupa 4800 trabajadores, cierra por cinco semanas. EEUU acepta el plan del ministro de economía, hombre ligado a los monopolios; los obispos hablan de la paz y rezan. Borges declara que la literatura y el arte son formas de placer. (…) Lo cierto es que los compañeros siguen presos y es necesario que ustedes, a través de la Confederación de Escritores Latinoamericanos nos den una mano, la de la solidaridad, (…) y a favor de la causa popular testimonien el atropello de las burguesías sobre el proletariado.

(…)Hermanos, discúlpenme la letra, no tengo máquina donde estoy. Compréndame, compréndanos. De todas maneras somos optimistas.

Esto recién ha comenzado. El presente es de lucha, el futuro es nuestro".



10/1/10

Manuel J. Castilla, poeta del NOA


EL GOZANTE


Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.

El que bajo las nubes se queda silencioso.

Pienso: si alguno me tocara las manos

se iría enloquecido de eternidad,

húmedo de astros lilas, relucientes.

Estoy solo de espaldas transformándome.

En este mismo instante un saurio me envejece y soyleña

y miro por los ojos de las alas de las mariposas

un ocaso vinoso y transparente.

En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.

De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.

Sé que en este momento, dentro de mí,

nace el viento como un enardecido río de uñas y deagua.

Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.

A veces un lapacho me corona con flores blancas

y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo

de la tierra.

De cara al infinito

siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.

Si se me antoja, digo, si esperase un momento,

puedo dejar que encima de mis ingles

amamante la luna sus colmillos pequeños.

Zorros la cola como cortaderas,

gualacates rocosos,

corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,

garzas meditabundas

yararás despielándose,

acatancas rodando la bosta de su mundo,

todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste

nada y mi alegría.

Después, si ya estoy muerto,

échenme arena y agua.

Así regreso.



En la escritura de Manuel J. Castilla convergen narración, poesía y mito. En el libro De sólo estar, la estructura prosaica y la intensidad lírica condensan la presencia de los mitos del tiempo y del carnaval. La línea de conciencia social trazada por Castilla en su producción lírica y narrativa es fundante en la literatura del NOA y posteriormente otros escritores retomarán esa problemática, como Héctor Tizón, Daniel Moyano, Francisco Zamora o Carlos Hugo Aparicio.