Mostrando entradas con la etiqueta Poemas propios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas propios. Mostrar todas las entradas

17/5/14

Laura Moreno

Cadencial

 

 

El pelotón es un engranaje perfecto

de varios ciclistas

en fila india simple o doble

laten y piensan como uno solo

los primeros tiran con fuerza

respiran con dificultad

y después de un tiempo

se van al fondo del grupo

en perfecto orden

uno después del otro

al medio

los que tomarán la posta en escasos minutos.

El corazón del más viejo

pita su final de cañita voladora cada tres pedaleadas

con las manos firmes en el manubrio

sin chocar al compañero.

Van a rueda

en medio abanico

los de atrás son la sangre fresca

que reemplazarán a los del medio

cuando estos pasen al frente

cortando el viento.

 

Sonido cadencial

el runrún de las cadenas

es toda la conversación.

Sin esfuerzo en el plano

pero con ardor

de pulmones en subida

las ruedas son sus piernas

que batallan contra los espasmos de proa.

 

Ni una sola vez en la veintena de años

que llevan rodando juntos

el viento cambió de dirección

para mal.

Los más viejos se fueron yendo

despacio

abandonaron con una sonrisa

un abrazo bajo el puente

que fue su punto de partida

 

El pelotón en carrera

–que es un organismo–

se desintegró mil veces

sobre la superficie lunar

del Mont Ventoux

sólo un pájaro vestido de amarillo

se paró en los pedales del viento

y rozó la cima. 


 Colibrí

 

Corazón de parche

banderas al viento

sangre de mi sangre

amor que sostiene

te extraño.

 

Hay quien se deleita a la sombra

de un vaso de whisky

sonríe de lado

engendra resentimientos

te guarda en una caja

mechón castaño,

fotos y escarpín,

trofeo.

 

Con vos viajan

estrellas fugaces

un arrebol de nubes

la tormenta y la noche

tu vida es un escudo

donde naufragan

las sombras del olvido.

¡Ay, colibrí nuestro!

encallados en ramas heridas

yacen vacíos

tantos nidos deshabitados.




UN CAPULLO

El inicio precipita el final.
El fin, desborda en otro inicio.
¿Cuánto tarda el capullo en abrir?
¿Una décima de milenio?
¿Quizás un período inconmensurable de vidas?
En la inmensa telaraña del tiempo,
El capullo ocupa el centro.

Poema de Laura Moreno, Córdoba, Argentina











15/5/14

Poema a los poetas desaparecidos en Argentina, durante la última dictadura militar

Entonces

Fue en aquel entonces, hermano,
Cuando notaste que, en definición, amanecías.
Sentiste todos los  vientos venturosos  en tu corazón.
Soltaste amarras con tus ideas,
Levaste anclas tras el ansia de un nuevo día.
A nadie resultó extraño, que
Para que el alma remontase vuelo
Abrieras el paraguas azul cielo
De tu  triste canción.

Tus amigos, los cómplices de faso, trago y odio al cliché
Notamos que volvías de tu desnudez
 Con todas aquellas tristezas encendidas.

En cada página tuya rabiaste un sueño nuevo.

Con cada libro que devoraste, pariste una idea diferente.

Todavía no aprendí lo que necesito – dijiste - y
Leías descontrolado en el subte, en las paradas, en el café.

Quienes te amaron poeta, así y todo  percibieron que
Guardaste en tu memoria sólo lo que no podía dejarse atrás.

Ocupaste  el delirio vacío de las publicidades
Con incontables versos de los que rompen ritmos
Pero no tenías ni papel ni lápiz para recordarlos,
Sólo nuestro asombro que no olvida.

Con baile de sonámbulo asustaste cada noche a los lobos.
-         Es demasiado pretencioso este mundo que me duele –
Estallaste.
Eran largas las horas del peor invierno,
Cada segundo una estafa irreparable a la vida.

En cada uno de sus tramos se desangró una entelequia
Y fue, con fuerza de organización en patrones y moldes empíricos
Que  perdimos casi todo.

No nos quedaba más que un cielo de peces huyendo en estampida
Y un mar de lápidas invisibles con sus nombres,
Cuyos epitafios  reivindicaban
Instantes de júbilo de los mejores que se tenga memoria,
Fogatas fantasmales 
que nunca se apagan
Y aquellos rostros eternos en su plenitud.

Entonces,
Sufriendo por tu aspecto único de puño con carga de dinamita
Te vio pasar el Sr. Delito Incólume
Sospechaba, y con razón, que estabas conspirando  otro final
Para un poema que nos rescatara  del todo.

El adiós no existe, hermano de la vida,
Te seguimos abrazando 
Acá en la mollera, acá en el vacío del pecho

Estamos sucios de hastío y  soledad,
Impregnados de  dolor  
Y  de tu  ausencia incómoda.
Te fuiste de entre nosotros,  primero,
Mirá cuánto será que te amamos
Que te seguimos nombrando.

Laura Moreno (2010)





7/8/12

Poema a San Martín

¿Que sangre era esa tu sangre
la sangre que nos cuesta
y se derrama gota a gota
a un lado y otro de la cordillera?

Don José de San Martín
amigo nuestro en horas difíciles
mestizo de soles y lunas
erguido como un cardo
que se sabe inconquistable

¿Que sangre era esa tu sangre
sangre espesa de silice y plata
que brota incólume bajo cada piedra
con cada grito solitario?

¡Y dónde está la libertad!
Ese bien tan amado
esa cualidad enorme de tu corazón
que no dejó nunca esta tierra.



Laura Moreno (2012)
.