10/8/14

Cecilia Laura Minervini "La Tana"

Cecilia Minervini, gran artista,
dibujaba ninfas en los jardines,
pintaba en su mundo de inmensos confines;
incondicional, tierna y optimista.

Nacida en el inicio del otoño,
su duende y su sonrisa generosa
la tornan con los años, más hermosa,
más cercana, floreciente retoño.

Cecilia, "Tana", por todos querida,
compañera extrañada y entrañable;
con veinte años, desaparecida,

no han destruido tu recuerdo amable
porque viviste y amaste la vida,
militante cristiana indispensable.

Beatriz Villar (21-4-2014)




CECILIA LAURA MINERVINI "LA TANA"
Desaparecida el 10 de agosto del '77 a los veinte años...



Elegimos, a 37 años de tu martirio, el maravilloso Poema: Elegía de Machado y Serrat para Homenajearte hoy, Ceci querida.
Te dedicamos a vos y a lxs 30.000 Desaparecidxs la victoria de haber recuperado la identidad a 114 Nietxs, hijxs de militantes como vos, amada amiga, sabiendo que sus historias contarán siempre con la Etica de Memoria, Verdad y Justicia. Para que hasta que el último de los asesinos pague su culpa.
Para que NUNCA MAS.

Tus amigxs y tu familia



13/7/14

Joaquín Gianuzzi


Mi hija se viste y sale

El perfume nocturno instala su cuerpo
en una segunda perfección de lo natural.
Por la gracia de su vida
la noche comienza y el cuarto iluminado
es una palpitación de joven felino.
Ahora se pone el vestido
con una fe que no puedo imaginar
y un susurro de seda la recorre hasta los pies.
Entonces gira
sobre el eje del espejo, sometida
a la contemplación de un presente absoluto.
Un dulce desorden se inmoviliza en torno
hasta que un chasquido de pulsera al cerrarse
anuncian que todas mis opciones están resueltas.
Ella sale del cuarto, ingresa
a una víspera de música incesante
y todo lo que yo no soy la acompaña.
Joaquín O. Giannuzzi / Antología poética








8/7/14

Narciso Laprida y Borges

Francisco Narciso Laprida. 
Qué nombres, dulces y fuertes. 
¡Qué apellido sonoro!  Las conjunciones consonánticovocálicas golpean los dientes como la marea y rebotan en la caverna del paladar.

Mucho se habló de su participación en el Congreso de Tucumán, pero poco de su muerte. Él pertenecía a una clase social que no apreciaba al gauchaje, aunque tuviera en el fondo una idea de que hasta el gaucho mismo formaba parte del país. Qué contradictorio. 
Un descendiente ilustre de Francisco Laprida, Jorge Luis Borges, le escribió un poema. Y los poemas son así, transpiran ideas, concepciones del mundo. Cómo hablamos del otro, si lo consideramos, si consideramos sus posiciones políticas, si consideramos  su derecho a defender sus derechos.
Laprida era unitario. Lógico, dada su posición social. Quiroga era federal. Más lógico todavía, coherente. 
Francisco Laprida fue educado dentro de su entorno elitista, como un futuro gobernante. No fue educado para pialar ganado. No. No fue olvidado como hijo, como hermano, criándose en un rancho olvidado. No. Narciso creció en cuna de oro, en él se depositaron las esperanzas y las ansias de poder de su familia, de su clase social toda. 
 Porque en la época en que vivió, había dos clases sociales, nada más. La alta, integrada por familias en su mayoría vascas, y la clase baja, integrada por indígenas, negros, gauchos (mestizos y mulatos) 
Narciso fue un  abuelo ilustre para el descendiente ilustre de una clase social ilustrada. Fue honrado pese a que murió huyendo para salvar su vida. Su cadáver no fue encontrado nunca.

Poema Conjetural

de Jorge Luis Borges (para su pariente ilustre, don Francisco Laprida)


El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829 por los montoneros

 de Aldao, piensa antes de morir:
Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla 
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones, 
yo, Francisco Narciso de Laprida, 
cuya voz declaró la independencia 
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre 
de sentencias, de libros, de dictámenes
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez.  Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta...



7/7/14

Jorge Luis Borges, poema a la noche de San Juan




La noche de San Juan

Jorge Luis Borges

El poniente impecable en esplendores
quebró a filo de espada las distancias.
Suave como un sauzal está la noche.
Rojos chisporrotean
los remolinos de las bruscas hogueras;
leña sacrificada
que se desangra en altas llamaradas,
bandera viva y ciega travesura.
La sombra es apacible como una lejanía;
hoy las calles recuerdan
que fueron campo un día.
Toda la santa noche la soledad rezando
su rosario de estrellas desparramadas.

Jorge Luis Borges
Fervor de Buenos Aires (1923) 

29/6/14

Chango Rodríguez, artista cordobés

 Un glorioso creador, el mayor exponente del folklore cordobés. 
 Un precursor, talentoso en extremo e innovador por naturaleza. Hombre sincero y sin vueltas, nos dejo un bagaje cultural impresionante de donde se nutren las nuevas generaciones. 
Se llamaba José Ignacio Rodríguez, hijo de padre catamarqueño Alberto Rodríguez y madre riojana María Rivolta, nace en Córdoba un 31 de julio de 1914. Durante muchos años vivió junto a su madre en calle Chubut 34.
Un 8 de enero 1965 contrae nupcias con Lidia Haydeé Margarita Bay "La gringa", la musa inspiradora de la zamba "Mi Luna Cautiva". De esta unión nació Claudia Alejandra Rodríguez Bay, hecho que quedó plasmado por el cantautor en aquella zamba "Niña de cara morena". Actualmente, su hija Claudia esta casada con Fernando, y José Armando y Fernando Emilio Jesús son sus nietos. Por otro lado, el chango tuvo 3 hijos de otra pareja, Marcos Alberto, María Argentina y Matilde Adriana Rodríguez, quienes también les dieron nietos y bisnietos.
Con La Gringa, su mujer, tuvimos una extensa entrevista con la que repasamos su vida, su obra, su pensamiento y lo que fue la trágica noche que marco su vida.
- ¿Cómo lo recuerda al Chango, cómo era el?
- Era un niño grande, un loco bohemio que vivió por la música, nunca le importó el dinero el siempre se movilizó por los dictados de su corazón, yo lo conocí a los 10 años.
Una tarde fue a casa para hablar con mi cuñado Contreras, su amigo, puso la guitarra sobre la mesa y luego la tocó como si fuese un piano. Eso fue lo que me impresiono de él.
- ¿Era de personalidad versátil?
- Si, a veces era alegre, jubiloso, contador de cuentos, y otras, de ser silencioso y pensativo. Sus composiciones decían las cosas con simpleza.
Toda su vida estuvo dedicada a su gran pasión: la música. Su enorme talento e imaginación le inspiraban coplas de profundo sentir y otras impregnadas de dulce melancolía y destellos de alegría, típico reflejo del sentir popular.


Desde niño, El Chango tuvo afición por la guitarra. Con sus grandes ojos oscuros y tonada bien cordobesa, solía recordar a sus maestros de entonces el "Cabeza Colorada" al lado de quien aprendió guitarra y música, y del "Negro la Juana" un señor de los cuentos y la picardía.


SU DEBUT, EL FRACASO Y EL ÉXITO
El debut fue ante el público de la Rioja y después bajo a Buenos Aires, trabajo en Radio Belgrano en el año 1939. Para ese entonces había escrito la chacarera "La Mayor". En 1940, viaja a Bolivia y Perú donde permanece algo mas de cuatro años, pero por su madre regresa nuevamente a Córdoba tras un periplo poco glorioso. Ya en Córdoba, es su madre la que lo contiene ya que sus discos no tienen el éxito que él esperaba. Para ese entonces había grabado tres LP: "Puñado de mis canciones", "Creaciones folklóricas" y "Chango Rodríguez".
- Pese a ese fracaso dice la Gringa- el Chango se decide a grabar de nuevo, pero en una conversación con su madre le dice: "Sí no tengo suerte con lo que grabe, dejaré de cantar y tocar la guitarra y pondré un kiosco". La madre le respondió: " Usted no va a poner nada por que va a triunfar, y será muy famoso". El chango logra su éxito con "De Mi Madre", "Zamba de Abril" y "Del Cordobés".
Pronto, Alberdi el barrio de estudiantes, el de la plaza Colón, el del Clínicas, el de la calle Chubut. se transformaría en escenario de nueva vida folklórica; la casa del Chango es escuela de canto y guitarra; tenía cerca de setenta alumnos; y será sólo eco de serenatas, zambas y chacareras.
Según la gente de esa época, "ese lugar era de meta canto y guitarrear y por las tardes, se compraba vino, ahí en el boliche de las tucumanas ( lugar de reunión y cuenterío ) y seguía la fiesta". Estas manifestaciones, luego se inmortalizarían en zambas como, "De Alberdi", "Del Clínica", "La Refranera" (Chacarera) y "Zamba del Estudiante".
Entre 1963, por un hecho desafortunado cae a la cárcel. Por ese entonces ya estaba de novio con Margarita Bay, allí en la carcel se casan pero durante todo ese tiempo el amor incondicional de la Gringa estuvo a su lado ya que ella le llevo cada día su comida sin importar ni el tiempo ni las condiciones.
El Chango tuvo dos aficiones: La hípica, con su caballo de nombre Chango Rodríguez, y el Fútbol. Amaba a Instituto de Córdoba a quien le escribiera en ritmo de marea "La Gloria".
Revista Folklore Argentino, año 1966










Luna cautiva 
De nuevo estoy de vuelta 
Después de larga ausencia 
Igual que la calandria 
Que azota el vendaval 
Y traigo mil canciones 
Como leñita seca 
Recuerdo de fogones 
Que invitan a matear 

Y divisé tu rancho 
A orillas del camino 
En donde los jazmines 
Tejieron un altar 

Al pie del calicanto 
La luna cuando pasa 
Peinó mi serenata 
La cresta del sauzal 

Tu amor es una estrella 
Con cuerdas de guitarra 
Una luna que me alumbra 
En mi oscuridad 

Acercate a la reja 
Sos la dueña de mi alma 
Sos mi luna cautiva 
Que me besa y se va 

Escucha que mis grillos 
Están enamorados 
Y lloran en la noche 
lamentos del sauzal 
El tintinear de espuelas 
Del río allá en el vado 
Y una noche serena 
Respira en mi cantar 

De nuevo estoy de vuelta 
Mi tropa está en la huella 
Arrieros musiqueros 
Me ayudan a llevar 
Tuve que hacer un alto 
Por un toro mañero 
Allá en el calicanto 
A orillas del sauzal.



20/6/14

Andrés Avelino Chazarreta, historia del folclore argentino


Andrés Avelino Chazarreta 
(Santiago del Estero29 de mayo de 1876,  24 de abril de 1960
Fue un músico e investigador argentino del folclore. Fue el primer difusor de la música folclórica argentina, difundiéndola por todo el país desde 1906 con su Conjunto de Arte Nativo culminando con la histórica representación que realizara en el Teatro Politeama de Buenos Aires el 16 de marzo de 1921. Fue quien recogió temas clásicos del folklore argentino como Zamba de VargasLa TelesitaEl kacuyCriollita santiagueña, entre muchas otras.
Maestro, profesor y director de escuelas, formó  hacia 1906 el Conjunto de Arte Nativo, compuesto por 30 personas, entre ejecutantes y bailarines. Con ellos recorrió primero el noroeste argentino.


PATRIARCA DEL FOLKLORE ARGENTINO


Imagen de campaña de la época







Bailarines del conjunto







   Fuente del texto sobre costumbres criollas: MARIA CECILIA ROSSI


17/5/14

Cuando te vi, capullito, me apasioné

UN CAPULLO

El inicio precipita el final.
El fin, desborda en otro inicio.
¿Cuánto tarda el capullo en abrir?
¿Una décima de milenio?
¿Quizás un período inconmensurable de vidas?
En la inmensa telaraña del tiempo,
El capullo ocupa el centro.

Poema de Laura Moreno, Córdoba, Argentina



15/5/14

Cómo escribir algo que alguien recuerde un día

¿CÓMO SE ESCRIBE UN GRAN COMIENZO?

Por Federico Córdoba
Fundación TEM

“Parece que en un prólogo lo más difícil es la primera frase. Bien: ya la he dejado atrás”, escribió Guillermo Piro en el texto que antecede a la edición argentina de Las aventuras de Pinocho, de Carlo Collodi. Esa noción de dificultad que asoma en la primera frase de un prólogo, o de cualquier texto, aparecerá durante toda la historia de la literatura. Pero, ¿cómo se escriben las primeras líneas? ¿Cómo se construye un gran comienzo? Hace unas semanas, impulsado por la cuenta del escritor colombiano Ricardo Silva Romero (Autogol, Tic) en la red social Twitter (@RSilvaRomero) -donde instó a sus seguidores a twittear grandes comienzos de la literatura universal- pensamos desde la Fundación Tomás Eloy Martínez hacerle unas preguntas al autor de En orden de estatura sobre qué significa un comienzo y si existe una fórmula para construirlos. Además, convocamos a cuatro escritores argentinos para que seleccionen su inicio predilecto y nos cuenten el por qué de esa elección.

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía”, inauguró Nabokov su celebérrima novela allá por 1955. Silva Romero -que catalogó el origen de Lolita como un gran comienzo, pero que a la hora de elegir el suyo optó por el inicio de La metamorfosis, de Franz Kafka-, sugiere que el puntapié de la obra “tiene que ser un verso, una verdad. Tiene que ser como un puño que se va abriendo: un hecho del que parten todos los hechos como el punto Usted está aquí en los mapas”. Una verdad palpable. Un certificado de autenticidad. En ese registro podría situarse el comienzo de El extranjero, de Albert Camus: “Hoy murió mamá”. O, también, el de El Túnel, de Ernesto Sabato: “Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el hombre que mató a María Iribarne”. Sin embargo, para el escritor colombiano, la única diferencia entre un buen comienzo y un gran comienzo es que además de compartir el tono, el contenido y las reglas del relato, un gran comienzo es un verso identificable: “Yo tenía 12 años la primera vez que anduve sobre el agua”, de Mr. Vértigo de Paul Auster.

¿Hay una fórmula para concebir la primera frase de un libro? El escritor colombiano asegura que “más que una fórmula, es un instinto: una reacción, como los gestos de superviviencia o la tendencia a enamorarse que todos llevamos adentro. Quien quiera dar con un buen comienzo tiene que hacerle caso a su instinto”. Y finaliza: “Los comienzos torpes suceden cuando el escritor se sienta a escribir y a ser inteligente; los buenos, cuando el narrador tiene la necesidad, el afán, la urgencia, de decir lo que ha visto, lo que ha sentido, lo que ha aprendido”.
Cuatro escritores argentinos eligen su comienzo favorito y nos cuentan el por qué.
Ángela Pradelli – A la deriva, de Horacia Quiroga.
“El hombre pisó algo blancuzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yaracacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque.
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho”.


Dice Pradelli:
Todo el cuento está en los primeros renglones. La experiencia y el modo en que la vida, en un segundo, cambia y entonces, a partir de ese momento, el mundo es otro.
A veces pienso que para construir un relato hay que hacer caminar a los personajes por una cornisa, que se paren en la visagra que va de la vida a la muerte, o viceversa. Este cuento de Quiroga, que es realismo puro, puede sin embargo ser también una metáfora de esa poiesis.

Matilde Sánchez - El Bautismo, de César Aira.
“De pronto, en medio de la noche de invierno más oscura y borrascosa que pudiera imaginarse, con un viento que ademàs de traer fríos lamentables y sacudir el aire en todos los sentidos aullaba de un modofrancamente incomprensible, entre nubes que pasaban rozando la superficie estremecida de la pampa, un animalito subterráneo levantó vuelo involuntaramente arrastrado por las ráfagas”.
Dice Sánchez:
Así comienza El bautismo y así sigue durante una página y media sin punto aparte y ya estamos allí, de la mano (pata, garra o pluma) de ese animalito narrador cuya morfología y especie no reconoceremos pero que es de mal agüero y anuncia lo excepcional y ominoso de esa noche en la que nacerá el niño peronista…. Y será al ñudo que lo bauticen.
Se cumplen 20 años de la publicaciòn de esta novelita nunca reeditada pero que me sigue pareciendo el non plus ultra de César Aira.
Claudia Piñeiro – Las gomas, de Alain Robbe Grillet
“1. En la penumbra de la sala de café; el dueño dispone las mesas y las sillas, los ceniceros, los sifones; son las seis de la mañana.
No tiene necesidad de distinguir bien las cosas, ni siquiera sabe lo que hace. Todavía está dormido. Leyes muy antiguas regulan los pormenores de sus gestos, que por una vez escapan al fluctuar de las intenciones humanas; cada segundo marca un puro movimiento: un paso hacia un lado, la silla a treinta centímetros, tres sacudidas con el trapo; media vuelta a la derecha, dos pasos hacia adelante; cada segundo lleva el compás, perfecto, igual, sin grumos. Treinta y uno. Treinta y dos. Treinta y tres. Treinta y cuatro. Treinta y cinco. Treinta y seis. Treinta y siete. Cada segundo tiene su sitio exacto.
Desgraciadamente, el tiempo pronto dejará de mandar. Envueltos en su cerco de error y de duda, los acontecimientos de este día, por pequeños que puedan ser, van a empezar su trabajo dentro de breves momentos, minando progresivamente el orden ideal e introduciendo solapadamente, aquí y allá, una inversión, un desequilibrio, una confusión, un recodo, para llevar a cabo lentamente su obra: un día de principios de invierno, sin plan ni dirección, incomprensible y monstruoso.”
Dice Piñeiro:
Elegí el inicio de Las gomas de Alain Robbe Grillet. No puedo decir que es el que más me gusta de la literatura porque quizás me preguntan más adelante y elijo otro. Son varios. Pero creo que es un comienzo del que se puede aprender mucho: con gran economía de recurso, con una prosa despojada e impecable, genera un gran suspenso. No muchos lo logran: generar suspenso con gran destreza narrativa, lingüistica y de estilo en un intento constante por hacer literatura experimental.
Omar Genovese – La causa justa, de Osvaldo Lamborghini
“En la biblioteca inembargable de un linotipista erudito, no tan viejo pero sí al borde de la muerte (un nombre con varias pronunciaciones –Luis Antonio Sullo–, infatigable en su lucha para que los libros dijeran lo que alguna vez susurraron: no leía jamás, pero sus subrayados eran perfectos. Lo que alguna vez quisieron decir, y lo dijeron, mucho mejor que sus rayas debajo de las letras, lo que querrán decir alguna vez –no se los ve muy apurados– aquí, aquí el presente) al borde de su última herejía, porque así mueren los histéricos, antes llamados posesos, de cáncer a los 56 años: Buenos Aires, aquí el presente. Podremos entonces tirar a la basura toda esa basura, esa trama de rayas en los libros que fingías enseñarnos, esa manera tan “suya” de subrayar y no leer que te envidiamos (siempre) / aprovechamos el rato que le falta para insultarlo. La oportunidad se ha presentado y no habrá otra. Está en su cama, fresco como una rosa: por fin la enfermedad, gracias a los muchos cuidados, terminó por florecer (Buenos Aires, seguro, ¿pero aquí el presente?). El cuerpo de Sullo tendido en la cama, la cabeza casi blanca: –pero el presente como un regalo: –¿Aquí el presente?– solía preguntar en asamblea (siempre extraordinaria), pero para agregar en seguida, señalando el índice en varias direcciones. (…)”

Dice Genovese:

La palabra no es un molde ni la esencia de algún objeto inaprensible, tampoco la anécdota de cuándo, en qué momento, la piedra cayó en el estanque memorioso y arrasó toda quietud junto a la norma vigente. Cuál fue el comienzo de texto que cambió la cosmogonía del íntimo lector, ése que uno cree ser y ya no es, fuera de sí, en la reverberación del acto de escribir su propio incordio. El párrafo valioso, astro que invirtió la gravedad: detuvo el tiempo. Cada tanto pienso en los universales: Moby Dick traducido por Pezzoni, o Historia de dos ciudades de Dickens. Y en la arquitectura modesta castellana, entre los yuyos atolondrados del vacío territorial argentino, ¿qué substancia rompió la fórmula mágica del oficialismo textual? ¿Quién renegó de toda maestría para vaciar la conjetura infinita de leer-se y ser-leído?

A mi generación le tocó un país viudo. Y si el novelista espantó a Roberto Bolaño, no todo está perdido. Siempre, siempre, se vuelve a comenzar. O la realidad de la palabra, su desajuste, nunca termina, no tiene paz. Paradojas de un continuo, por encima del destino individual; miseria, escarnio, olvido, desazón biográfica, incredulidad, asombro. Si la enseñanza es una institución, en su resaltado objeto de recomendaciones, con la corrección guiada sin sobresaltos, ¿qué armas recargaron el futuro de la lectura abandonada? ¿Cuál la nueva matriz curiosa? Un lector acrecienta la sed por influencia del fragmento que, a la vez, conjetura el posible abismo del propio pensar, incentivado hasta el sueño o pesadilla.
La virtud del siguiente comienzo, tal vez en la idea supra teórica que lo rige, anidan tesoros de una bondad excesiva: el corte (esa herida expuesta al comenzar) hace posible la totalidad de un imaginario universal. Poema, prosa, crítica, ensayo, biografía, panfleto, anécdota y oralidad sin fin. No es, sin embargo, mezcla del azar. Hay respiración, renuncia a la condición propia, a toda geometría que ofrezca noción de certeza, y sumisión. El gran tajo orillero (ya sin referencia o brújula: renegando de la paternidad en discípulos o adláteres, sin baraja para levantar apuesta por linaje…) de Osvaldo Lamborghini, sangre fluyendo por la letra con su metrónomo impúdico. Una geografía lenguaraz del descarne. Deberán, los que quedan rumiando lo escrito con pulsión expresiva, saber, hacerse cargo de tal riesgo.



3/5/14

Hallan los restos del poeta y periodista Miguel Angel Bustos

“Las misteriosas líneas del Valle de Nazca han dejado perplejos a todos, especialmente a los arqueólogos, gigantescas figuras de animales, pájaros e insectos, junto a figuras abstractas de corte geométrico… señor escúchanos, en este valle nació y murió nuestro pueblo; el pueblo que hoy lucha con el tuyo nos sumió en la desgracia. Pero antes de que esto ocurriera por nuestro valle de flores pasaron los hijos del cielo. Iban alto, pero no sabemos si cerca del sol. Brillaban como si fueran de plata, hacían ruido como flechas lanzadas… entonces dibujamos un mensaje con pájaros y tigres sobre el suelo duro. Un mensaje de amor y deseo, pero los hijos del cielo no descendieron”  (Miguel Aangel Bustos, Historia del Valle de Nazca, Fragmentos fantásticos, 1965)

Fueron hallados los huesos del desaparecido poeta Miguel Angel Bustos, enterrado N.N. en un lugar ignoto en la costa argentina, estuvo, ese poeta inmenso que fue, luego de ser secuestrado, torturado y asesinado durante la última dictadura militar en Argentina.





Hay un poema de Bustos escrito el 11 de junio de 1960, que quedó entre su poesía inédita, llamado Despedida, que dice así:

Santifica el lunes niño en tu mirada
Haz el milagro de reír en la tierra.
Amor que sabe aguarda tu voz.
Santifica al malo,
Golpéalo en tu corazón que brota.
Santifica el aire no esperes el día,
De mano en mano vienes tan niño y pequeño.
No quiera el alma temblar sin tu pureza.


29/4/14

Poema a Ives Domergue, desaparecido durante la dictadura militar 76/83

HUESOS DESNUDOS
Yves Marie Alain Domergue a été enlevé peu après le 20 septembre 1976 avec Cristina Cialceta Marull, sa compagne, dans la ville de Rosario, en Argentine. Il avait 22 ans, elle 20 ans. Quasiment 34 ans plus tard, en mai 2010, leurs dépouilles furent identifiées par l’Équipe argentine d’anthropologie médico-légiste (EAAF), à la suite d’une recherche collective au cours de laquelle sont intervenus, non seulement les membres des deux familles, mais aussi la Direction des droits de l’homme de la province de Santa Fe et, en particulier, les institutrices et les élèves de l’École Pablo Pizzurno de la ville de Melincué qui ont entrepris, en 2003, de reconstruire ce qui s’était passé avec les deux jeunes trouvés morts dans la région 27 ans plus tôt,à la recherche de leur identité et que justice soit faite.


Veo tus huesos desnudos.


Huesos perforados, delicadamente ordenados en una mesada.

Te miro y te reconozco.


Veo tus huesos desnudos


recorro tus miembros delgados, no quiero que tomes frío...

entonces te arropo.

Te arropo con tu primer grito en una clínica de París a la hora de la siesta del verano del '54.


Te arropo con la sal del ancho mar que nos transportó a tierras desconocidas y argentinas.


Te arropo con la ascendencia que siempre te confirió ser el mayor de nueve hermanos.


Te arropo con aquel pulóver rojo


 igualito a mi pulóver rojo y al pulóver rojo

 de nuestra única hermana mujer tejido con incansables manos de madre.

Te arropo con el corte de flequillo recto y nuca tapada, 


especialidad paterna para tus hijos varones.

Te arropo de cowboy y de tus furibundos ataques con disparos de cebita, persiguiéndome

 entre los maltratados malvones del jardín. Por fortuna, siempre corrí más ligero que vos.

Te arropo con tu camiseta blanca cruzada por una banda roja


, disputando el mismo balón de cuero número cinco, yo con los colores de Boca bien

 pegados al pecho.

Te arropo de uniforme escolar, de monaguillo, de mochilero,


 de apasionado por los números, 

de inquieto estudiante universitario, de naciente militante revolucionario
.
Te arropo con las canciones de Daniel Viglietti para juntos volver a entonar la cubana


 "Canción del elegido", 

esa que dice "Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida".

Te arropo para nuestros encuentros furtivos cuando el país ya era una gran trampa y vos un clandestino más.


Te arropo con tu único saco rústico, azul, gastado, 


y con tu postrera y ojerosa sonrisa frente al objetivo en el invierno del '76.


Te arropo y vuelvo a desvestirte de galante amante de Cristina, tu compañera.


Te arropo con los plomos que te apagaron y ahora se vuelven contra quienes te quisieron


 ocultar por siempre.

Te arropo con los yuyos y las moscas de Carreras, con la tierra de Melincué que abonaste con tu carne dolida, con las flores sobre tu tumba posadas por manos desconocidas para muertos desconocidos

.
Te arropo con los guardapolvos blancos


 de niños y docentes empecinados en ponerles nombres a los habitantes más anónimos del paraje
.
Te arropo con seis gotas de mi sangre para que tus huesos y mi plasma se fundan 


en un mismo e irrefutable ADN.

Te arropo con la mano amiga de quienes te encontraron, 


te desenterraron, te cuidaron, te devolvieron una identidad y una familia.

Te arropo, te vuelvo a desvestir y te llevo conmigo.


Hermano, amigo, compañero.


Partamos en busca de más huesos desnudos, que quedan tantos por hallar.


(Poema de Eric Domergue a su hermano Yves, secuestrado y desaparecido durante la dictadura a los 22 años, leída en Melincué el sábado por la mañana y ayer en la Iglesia de la Santa Cruz)



                                  Ives y Cristina

Eric Domergue

Ives Domergue

Ives y Cristina

Fuente: Ives Domergue

De nacionalidad francesa, Yves, el mayor de nueve hermanos, nació en París, Francia, el 8 de agosto de 1954. Próximo a cumplir cinco años de edad, su familia se radicó en la Argentina en el mes de julio de 1959; sus padres y la mayoría de sus hermanos retornaron a Francia en octubre de 1974 y él permaneció en el país que había elegido para hacer su vida y para cursar la carrera de Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Impregnado del fervor político de la época, Yves comenzó a militar, primero en el marco de la Universidad y luego en las filas del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Después del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, obligado a la clandestinidad por la represión imperante, viajó en el mes de setiembre a la ciudad de Rosario para cumplir con una actividad encomendada por el PRT, por un breve lapso de tiempo, anticipando a su único hermano radicado como él en Buenos Aires que retornaría pronto. Pero nunca volvió. Testimonios coincidentes, algunos de ellos anónimos y otros de militantes populares que compartieron con él sus últimas actividades, permiten reconstruir los hechos: Yves, junto con su compañera Cristina, apodada "La Mexicana", fueron interceptados y detenidos por una patrulla del Ejército argentino y llevados ilegalmente al interior la base militar "Batallón 121 de Comunicaciones", de Rosario.

Pese a los incontables trámites realizados por su familia ante los gobiernos de Argentina y de Francia, organismos internacionales, humanitarios, religiosos y otros, así como ante el Papa y autoridades y legisladores de los Estados Unidos de América, todo ello acompañado por una intensa campaña en los medios, jamás se consiguió respuesta alguna de las autoridades argentinas. La detención de Yves y de Cristina nunca fue reconocida por la Junta Militar que usurpaba en aquel entonces el poder, pese a los recursos de “habeas corpus” interpuestos por su padre, quien viajó especialmente a la Argentina para iniciar su búsqueda pocas semanas después de su desaparición.
Hubo que esperar 34 años para completar gran parte de este rompecabezas que es la detención con desaparición y ocultamiento de los restos…