15/8/08
Defensa de los bienes naturales
Uno de los sectores económicos que más creció en el período 2003-2007 es el de las inversiones en proyectos mineros. Según información de organismos de gobierno, el crecimiento del sector, con un 253% en el período, quintuplica el del conjunto de la economía, alcanzando una participación en el PBI de más del 7 por ciento.
Estas inversiones, atraídas por la alta tasa de rentabilidad, son realizadas por grandes capitales extranjeros -en su mayoría norteamericanos, australianos y británicos-, entre ellos la compañía Barrick Gold, cuya propiedad se le adjudica a la familia Bush. Funcionarios de alto nivel de la administración kirchnerista explican la política hacia estas empresas.“La planificación y ejecución de acciones políticas en el marco del Plan Minero Nacional, con la activa participación y compromiso de todos los actores del Sector, nos ha permitido sentar las bases para el desarrollo de la minería de los próximos 50 años”, informa el secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, desde el sitio oficial de la Secretaría de Estado. “La actividad continuará creciendo a niveles históricos, superando nuevos récords en inversiones, proyectos, empleos, producción y exportaciones, siempre en un marco de sostenibilidad social y sustentabilidad ambiental. Debemos continuar trabajando juntos para hacer realidad el anhelo de construir una actividad más próspera que consolida un país más equilibrado y con mayores oportunidades de desarrollo para todos sus habitantes”.Semejantes definiciones de apoyo a una actividad que se caracteriza por ser altamente contaminante no representan una excepción.
En el sitio del organismo, publicitado significativamente como “ProsperAr. Invest in Argentina. Su socio para invertir y prosperar en Argentina” se explica que “desde la Agencia queremos contribuir a que inversión en Argentina y prosperidad sean sinónimos”
Como parte de esa tarea, ofrece algunas definiciones importantes sobre el proyecto económico del gobierno. “Desde ProsperAr trabajamos en un marco de vinculación y colaboración público privada para que la inversión y la innovación sean los motores del desarrollo sustentable con inclusión social. Para lograrlo hay que seguir avanzando en un sendero de crecimiento macroeconómicamente sustentable, y articular consensos para potenciar las ventajas de una economía exportadora basada en los recursos naturales y en la eficiencia productiva”. El sitio también explica que “el perfil industrial argentino se caracteriza por presentar”, entre otros aspectos, “elevados índices de productividad laboral”, “orientación exportadora” y “elevada presencia de firmas transnacionales”.En una suerte de “pasen y lleven” de alto nivel, la Agencia destaca algunas ventajas ofrecidas a las corporaciones extranjeras. Entre estos argumentos promocionales pueden incluirse que “Argentina se caracteriza por la abundancia y calidad de sus recursos naturales, constituyendo una de las fuentes más importantes de América Latina y el mundo”. También resulta sugestivo el uso de distintos eufemismos, como por ejemplo que “el costo laboral de trabajadores calificados es competitivo (sic) en relación a otras ciudades del mundo”.Similar información contenía un material publicitario elaborado en septiembre de 2005 por la Secretaría de Industria, Comercio y PyME del Ministerio de Economía, titulado “Invertir en Argentina - Minería”, que misteriosamente fue sacado de circulación de los sitios oficiales, aunque obra en nuestro poder y también se lo puede encontrar en el sitio www.uranionogracias.com.ar. En el informe, la oferta incluye como puntos principales “Amplia disponibilidad de recursos mineros”, “Adecuado Marco Legal”, “Importante Régimen de incentivos”, “Existencia de recursos humanos altamente calificados”, “Costos competitivos Internacionalmente en los servicios públicos y la mano de obra”, “Eficiente sistema de Información y “Las más altas tasas de retorno en proyectos de oro y cobre”. Y entre otras perlitas, plantea que “a diferencia de lo que sucede en otros países como consecuencia de los derechos de aborígenes y temas relacionados con los parques nacionales, en Argentina hay muy pocas barreras para acceder a las áreas mineras”. Lo cual es cierto: el proyecto Veladero, en San Juan, está asentado sobre 100.000 hectáreas del Parque Nacional San Guillermo, que a pesar de ser declarado como Reserva Mundial de Biosfera está sufriendo graves daños respecto a sus glaciares, ríos, flora y fauna.Paradójicamente, no se conoce que los apoyos “por izquierda” del gobierno hayan denunciado esta política por “vendepatria” o antipopular, ni que se movilicen en consecuencia. Por el contrario, hasta el momento la reacción de las comunidades ha sido el único contrapeso a una política que involucra al conjunto de gobernadores del PJ, algunos de los cuales –como el sanjuanino Gioja, jefe político del secretario Mayoral- poseen intereses en el sector. Las asambleas de vecinos autoconvocados, que en catorce provincias argentinas enfrentan estas políticas de saqueo y destrucción de los bienes comunes, han tenido que sobrellevar también distintos mecanismos de represión, como aprietes de punteros políticos y burócratas sindicales y amenazas y persecuciones del poder judicial, además de una frondosa billetera dispuesta a comprar las voluntades de los pueblos.Sin embargo, hasta el momento han logrado que seis provincias prohíban la minería a cielo abierto, demostrando los graves perjuicios sobre el agua –principal insumo utilizado por las compañías, sin ningún costo-, el aire y en general la rica biodiversidad del país, que afectan las actividades regionales e incluso la salud humana.En relación específicamente a la minería, y obviando todas las evidencias contra la pretendida sustentabilidad del sector, la información que provee actualmente la ADI retoma el informe de 2005, explicando que “la superficie estimada con potencial minero ronda los 750.000 km2 de los cuales resta explotar el 75%. En el ranking de disponibilidad de recursos mineros, Argentina ocupa el 6º lugar (de acuerdo al Mining Journal). Existen importantes depósitos de clase mundial de oro, cobre, plomo, zinc, boratos naturales, bentonita, arcilla y rocas ornamentales. La mayor parte se encuentra a lo largo de los 4.500 km de la Cordillera de los Andes. La puesta en producción de algunas minas produjo un proceso de transformación e inserción internacional sustentado principalmente en el desarrollo de los recursos metalíferos. Esto ha implicado un profundo cambio en la minería Argentina que pasó de inversiones y exportaciones casi inexistentes a niveles que superaron los u$s 3900 M para las primeras y los u$s 2600 M para las segundas”.Además, publicita explícitamente los beneficios de la política fiscal para las empresas del sector (en negrita en el original): “Estabilidad fiscal por el término de 30 años”, “Doble deducción sobre el impuesto a las ganancias de los montos invertidos en gastos de prospección, exploración, y estudios de factibilidad técnico-económica”, “Régimen de financiamiento y devolución del IVA para bienes de capital e inversiones en obras de infraestructura física”, “Amortización acelerada para las inversiones de capital”, “Liberación de derechos de importación de bienes de capital y equipos, sus repuestos y accesorios”, “Tope del 3% del valor boca mina del mineral extraído a las regalías provinciales”, “Deducción del impuesto a las ganancias de hasta el 5% de los costos operativos de extracción y beneficio para constituir una provisión con fines ambientales”. La mayoría de estos beneficios se relacionan con el andamiaje jurídico impulsado por el gobierno de Carlos Menem, pero sostenido y perfeccionado como política oficial desde entonces.En cuanto a las retenciones, las compañías instaladas previo al 2002 gozaron de exenciones hasta noviembre del año pasado, en momentos que se le impuso un tributo común a todas de entre el 5 y el 10%, que se mantiene vigente a pesar de que sólo en el último año el precio de los minerales aumentó más del 40%. Es de esperar que luego del conflicto con el agro, desde el gobierno se impulse la suba de estos derechos a la exportación, aunque los evidentes vínculos que mantiene con las empresas hacen pensar que todo puede pasar.Entre las empresas beneficiadas por estas políticas se encuentran Barrick Gold, que en La Rioja quiere explotar el Cerro Famatina y en San Juan explota Veladero y quiere hacerlo con Pascua Lama, primer proyecto binacional del mundo; Anglogold (Cerro Vanguardia, en Santa Cruz); FMC Lithium (Salar del Hombre Muerto, en Catamarca), Northern Orion Resources Inc. (Agua Rica, en Catamarca), Rio Tinto (Potasio Río Colorado, en Mendoza y Arizaro/ Lindero, en Salta), Noranda Falconbridge Ltd. (Pachón, en San Juan); Silver Standard Resources (Pirquitas, en Jujuy, Diablillos, en Salta y Pórfidos Santa Cruz, en esa provincia); Xstrata (Bajo la Alumbrera, en Catamarca) y Global Cooper Inc., que quiere explotar en Mendoza el proyecto San Jorge y en Salta otro que sugestivamente lleva el nombre de Taca Taca Bajo.En momentos en que desde distintos sectores progresistas parecen confiar más en los discursos presidenciales que en las informaciones concretas, y sostienen que estamos en presencia de un proyecto nacional y popular, las señales que continúa emitiendo el gobierno parecen ir a contramano del microclima. En medio de esa suerte de reedición de la “teoría del cerco al revés”, tal vez convendría considerar los datos provistos por las propias fuentes oficiales y vincularlos con las palabras pronunciadas por Néstor Kirchner el 23 de enero de 2004, al presentar el Plan Minero Nacional. “El sector minero argentino es uno de los pocos que durante la década del '90, con cambios importantes en la legislación, empezó a tener un principio y un punto de inflexión que le permitió avizorar un destino estratégico diferente”, dijo el entonces presidente. “Con mayor o menor resultado según las legislaciones vigentes, en muchos casos provinciales, y también con el gerenciamiento de las propias provincias que le fue dando a la tarea que tenía que llevarse adelante en este sector el trabajo promocional o de inducción que el Gobierno Nacional tendría que haber profundizado y llevado adelante. Más allá de una legislación que nosotros estimamos que fue positiva, que ayudó, y que evidentemente hoy estamos ante una posibilidad concreta de consolidar el proceso de inversión y de desarrollo minero en la Argentina”, añadió.En esa oportunidad, el presidente del PJ, no sólo reivindicó la legislación de “la nefasta década de los 90” –incluso corriéndola por derecha- sino que marcó el rumbo estratégico en la materia. “El sector minero puede ayudar muchísimo para el desarrollo argentino, para el crecimiento productivo, del empleo, de las exportaciones, para el ingreso de divisas”, señaló a las corporaciones. “Así que nosotros desde el Gobierno Nacional vamos a jugar fuertemente a apoyar al sector, dispuestos también a escuchar permanentemente la visión del sector para tratar, como siempre, en la verdad relativa que tiene cada uno, de encontrar puntos permanentes de renovación que nos permitan estar adecuados a las probabilidades y a garantizar las perspectivas de rentabilidad”.“Señores, nosotros agradecemos profundamente, avanzamos seriamente en el marco de esta inversión, lanzamos los parámetros concretos, las visiones, las perspectivas que tenemos, pero todo lo que ayude al sector y ustedes como empresarios vean como una perspectiva clara de incentivar la inversión y crean que esa inversión se puede incentivar con determinadas medidas que podemos conversar, estamos absolutamente dispuestos a escuchar, porque creemos en la Argentina industrial, productiva y en el desarrollo de nuestras riquezas”. A juzgar por los resultados, hasta el momento ese desarrollo ha sido bastante exitoso.
Fuente: Prensa de Frente
6/8/08
Testamento de un agonizante
¡Silencio! Silencio de los cementerios en vuestras tristes calles.
Yo clamo, grito, me lamento y en el silencio oigo
la solemne nieve esparcida en la sombra
donde se repiten unos pasos solitarios cuyo eco se traga
la ciudad, como si una bestia de hierro y piedra
devorara la vida y no quedara vida desde la tarde hasta el día.
¿Dónde está Iraq? ¿Dónde está el sol de sus mañanas, transportado por un navío
sobre el agua del Tigris o del Buwayb? ¿Dónde están los ecos de los cantos
que palpitan cual alas de palomas sobre las espigas y las palmeras,
acudiendo desde cada casa al aire libre,
desde cada colina que cubren las flores de las llanuras?
Si muero, patria, no tengo mayor deseo que
una tumba en tus tristes cementerios, y si
me salvo, no quiero de la vida más que una choza en tu campo.
Por tus desiertos infinitos, para protegerte de las desgracias,
yo daría las calles y los barrios de Londres.
Tal vez muera mañana: el mal corta sin contemplaciones
la cuerda que ata a la vida
los escombros de mi cuerpo, como una casa
de muros desgastados por el viento y techo perforado por goteras.
Hermanos, dispersados desde el Sur hasta el Norte
por caminos, llanuras y altas montañas,
hijos de mi pueblo en aldeas y ciudades amadas,
no reneguéis de los dones de Iraq,
habéis habitado el mejor país, entre el verdor y el agua:
al sol, luz de Dios, lo inundan el verano y el invierno,
no lo olvidéis por otro.
Esto es un paraíso: cuidado con la víbora que repta por su fertilidad.
Yo estoy muerto, y un muerto no miente. Reniego de todo pensamiento
si el corazón no es su fuente.
Resplandor del día,
inunda Iraq con tu oro porque del barro de Iraq
es mi cuerpo, y del agua de Iraq.
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Autor:
BADR SHAKIR AL SAYYAB (1926-1964)
Poemario: LA CASA DE LOS ESCLAVOS (1963)
Traducido del árabe por: María Luisa Prieto .
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27/7/08
IN MY CRAFT OR SULLEN ART (EN MI OFICIO U HOSCO ARTE)
Exercised in the still night
When only the moon rages
And the lovers lie abed
With all their griefs in their arms,
I labour by singing light
Not for ambition or bread
Or the strut and trade of charms
On the ivory stages
But for the common wages O
f their most secret heart
Not for the proud man apart
From the raging moon I write
On these spindrift pages
Nor for the towering dead
With their nightingales and psalms
But for the lovers, their arms
Round the griefs of the ages,
Who pay no praise or wages
Nor heed my craft or art.
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En mi oficio u hosco arte ejercido en la noche en calma
cuando sólo rabia la luna y los amantes descansan con sus penas en los brazos,
trabajo a la luz cantora no por ambición ni pan
lucimiento o simpatías en los escenarios de marfil sino
por el común salario de su recóndito corazón.
No para los soberbios aparte de la rabiosa luna escribo
en estas páginas rociadas por las espumas del mar
ni para los encumbrados muertos con sus ruiseñores y salmos
sino para los amantes, sus brazos abarcando las penas de los siglos,
que no elogian ni pagan ni hacen caso de mi oficio o arte.
http://www.dim.uchile.cl/~anmoreir/escritos/thomas.html Much more Dylan Thomas
Fragmento del poema "Epílogo" de Ana Ajmatova
25/7/08
La sentencia a Menéndez y sus esbirros - Final de los genocidas del Proceso en Córdoba, Argentina

1929 -
La Verdad Desnuda - Año 1988
Acrílico sobre nueve telas de 57 x 89 cm. unidas a un bastidor de hierro.
Propiedad del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Córdoba
"La propuesta de mi pintura se basa en la idea de que la "verdad" es múltiple y que, como hay distintas formas de ver, hay, generalmente, muchas versiones sobre un mismo hecho. Tomé como tema "El juicio de Frinet" e intenté poner al espectador en las mismas disyuntivas de quien, a partir de algunos datos, tiene que reconstruir un suceso y desentrañar el que más se acerca a la "realidad". Cada uno de los personajes representa los sectores, o mejor, los valores que están en juego en todo litigio. Así "La Verdad Desnuda", puede ser la libertad de expresión y el derecho a determinar sus límites, algo fundamental en el arte. Otros personajes son: El que intenta cubrirla o descubrirla: El testigo claro u oscuro: El viejo sabio o ciego: La fiera domesticada: La gente del pueblo: El que acusa: El que corrompe; El que libera" (Carlos Alonso).
22/7/08
"A la deriva"
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El hombre pisó algo blanduzco, y enseguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse, con un juramento vio una yararacusú que, arrollada sobre si misma, esperaba otro ataque.
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándose las vértebras.
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irritado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
Llegó por fin al rancho y se echó de brazo sobre la rueda de trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
-¡Dorotea! -alcanzó a lanzar en un estertor-. ¡Dame caña!
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió entre tragos. Pero no había sentido gusto alguna.
-¡Te pedí caña, no agua! -rugió de nuevo-. ¡Dame caña!
-¡Pero es caña, Paulino! -protestó la mujer, espantada.
-¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
-Bueno; esto se pone feo... -murmuró entonces, mirando su pie, lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta, que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pacú.
En hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito, de sangre esta vez, dirigió una mirada al sol, que ya trasponía el monte.
La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrio el pantalon con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría llegar jamas él solo a Tacurú-Pacú y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba; pero a los veinte metros, exhaustos, quedó tendido de pecho.
-¡Alves! -gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oido en vano-. ¡Compadre Alves! ¡No me niegues este favor! -clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, atrapándola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas, bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, atrás, siempre la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuia, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocio para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pacú.
El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. no sentia ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Vivirá aún su compadre Gaona, en Tacurú-Pacú?. Acaso viera tambien a su ex patrón mister Dougald y al recibidor del obraje.
¿Llegaría pronto?. el cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río se frescura crepuscular en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.
Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre si misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años?. Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses?. Acaso. ¿Ocho meses y medio?. Eso si, seguramente.
De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería?. Y la respiración...
Al recibidor de maderas de mister Douglad, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un Viernes Santo.... ¿Viernes?. Si, o jueves...
El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.
-Un jueves.
Y cesó de respirar.
Tomado del libro: "Cuentos de amor, de locura y de muerte" de Horacio Quiroga.
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21/7/08

19/7/08
Festejar el día del amigo a lo Fontanarrosa
- ¿Como anda Inodoro?
- Mal...pero acostumbrao
- Estoy comprometido con mi tierra, casado con sus problemas
y divorciado de sus riquezas.
- A veces la picardía crioya es sólo desesperación, Mendieta.
- Con la verdá no ofendo ni temo. Con la mentira zafo y sobrevivo, Mendieta.
- No tenemos que copiar las cosas malas de ajuera. ¡ Nosotros tenemos que crear nuestras propias cosas malas !
- ¿Y usted cómo se gana la vida?
- ¿Ganar? ¡De casualidá estoy sacando un empate!
-¿No andará mal de la vista, don Inodoro?
- Puede ser...Hace como tres meses que no veo un peso.
...
- Vago no soy,...quizá algo tímido para el esjuerzo.
- - La Eulogia es, de lejos, la mejor prienda que conocí en mi vida.
Bien de lejos... 20, 30 kilómetros.
De cerca es así, jodida...
- Dígame don Inodoro, ¿usté está con la Eulogia por alguna promesa? -
- Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda,
se asombra con la inteligente...
y se queda con la que le da pelota.
- "Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados.
Porque si los abro elijo a otra".
- ¿Puede una persona disaparecer de a pedazos?
...Porque a la Eulogia le desapareció la cintura.
- Acepto que la Eulogia es fulera,
pero es de las que demuestran la beyeza por el absurdo.
- Usté no está gorda, Eulogia.
Es un bastión contra la anorexia apátrida.
- La Eulogia es una santa.
No como mi cuñada, que sufre el Síndrome de la Abeja Reina.
Se cree una reina y es un bicho.
Para festejar el día del amigo, reirnos un ratito con lo escrito y dicho por el inefable y maravilloso Fontanarrosa, nuestro escritor y dibujante ya fallecido.
18/7/08
Finalizaron los alegatos, la sentencia se conocerá el jueves 24 de julio

Los tres fiscales de este juicio se dividieron la argumentación del alegato. Comenzó el Fiscal General Maximiliano Hairabedian enmarcando el contexto de violencia política en el cual se desarrollaron los hechos, reivindicó la valentía y veracidad de los testimonios y desarrolló con claridad la teoría de la argumentación. Continuó Graciela López de Filoñuk describiendo la conducta y participación en los hechos de los imputados. Afirmó que en La Perla los represores actuaban en conjunto y “todos hacían todo” y reclamó que en los diez años que ella leva investigando estas causas, jamás obtuvo colaboración alguna de las Fuerzas Armadas.A su turno Fabián Asís miró al público presente y pidió perdón en nombre de la institución a la cual representa por haber demorado tres décadas en dar respuesta a los pedidos de justicia. El defensor de los ausentes, Marcelo Arrieta también hizo uso de la palabra por primera vez en el juicio.Finalmente la palabra volvió al Fiscal General quién solicitó penas de entre 18 y 25 años para los imputados, ninguno de ellos estaba presente en la sala
16/7/08
10/7/08
7/7/08
Se acerca la hora de la Justicia
Luego de un mes y medio de audiencias testimoniales, durante las cuales varios sobrevivientes del centro clandestino La Perla reconocieron a los imputados y describieron su participación en secuestros y torturas, el jueves a las 9 de la mañana comenzarán los alegatos de los abogados querellantes, que serán televisados en vivo y en directo para toda la provincia.
Los acusados, además de Menéndez, son el coronel Hermes Oscar Rodríguez, el capitán Jorge Exequiel Acosta, los suboficiales Luis Alberto Manzanelli, Carlos Alberto Vega, Carlos Alberto Díaz, Oreste Valentín Padován, y el personal civil de inteligencia Ricardo Lardone. Con 160 personas presentes desde el comienzo hasta el final de cada audiencia, los ex represores delegaron sus defensas en los abogados y prácticamente no hicieron uso de su derecho a hablar. La primera excepción fue el general Menéndez, que el primer día leyó un discurso con los mismos términos que usaba durante la dictadura. “Fue una guerra revolucionaria” en la cual “se combatió y venció al terrorismo marxista”, arengó solitario.
Sólo el capitán retirado Acosta demostró conservar una mínima esperanza de salir absuelto. Según su legajo y un Boletín Reservado del Ejército, el ex jefe de La Perla fue trasladado a otro destino el 5 de noviembre de 1977, el día anterior a los secuestros de Hilda Flora Palacios, Humberto Horacio Brandalisis, Carlos Enrique Laja y Raúl Oscar Cardozo, los cuatro militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores que luego de cuarenta días de cautiverio en La Perla fueron asesinados en un tiroteo fraguado, en la intersección de Sagrada Familia y Ejército Argentino.
El problema del Rulo Acosta no son sólo los sobrevivientes que lo recuerdan en La Perla después de esa fecha. El único testigo ofrecido por su defensa, coronel retirado Heraldo Ernesto Biolatto, lo terminó de incriminar: confirmó que hasta el 5 de diciembre estuvo asignado al Destacamento 141 y recién entonces fue trasladado al Batallón de Inteligencia 601 en Buenos Aires. Sólo el coronel retirado Hermes Oscar Rodríguez, segundo jefe del Destacamento, pidió declarar para decir que tras un arresto de un mes, que concluyó el 22 de octubre, Acosta fue relevado y reemplazado.
Acosta es, además, el único de los imputados con abogados privados, lo cual no necesariamente lo beneficia. Uno de sus defensores es Jorge Agüero, ex candidato a gobernador menemista en las últimas elecciones. En los afiches de campaña Agüero aparecía con un rifle en la mano, se presentaba como “El Mesías” y proponía “libre portación de armas y grupos de autodefensa”. El jueves pidió incorporar a la causa dos disparatadas denuncias contra la jueza Cristina Garzón de Lascano y la fiscal Graciela López de Filoñuk, a quienes acusa de armar causas y preparar testigos.
Las audiencias testimoniales concluyeron el jueves. Ana Beatriz Iliovich, sobreviviente de La Perla, contó que tener apellido judío implicaba ser torturado con más saña. “Fue un plus a las humillaciones a las que fui sometida”, dijo. La testigo reconoció a sus victimarios por nombre, apellido y apodo, y solicitó que se retiraran de la sala. Luego recordó que Rodríguez, al volver de un operativo, le dijo “con vos vamos a hacer jabón de tocador”. El coronel presenció el relato desde una sala contigua. Al volver pidió la palabra, los presentes pensaron que iba a desmentir a la testigo, pero no: era para defender a Acosta.
El jueves comenzarán los alegatos de Martín Fresneda y Claudio Orosz, abogados de Hijos y Familiares que representan a las hijas de Hilda Palacios, y Mauro Ompré, abogado de la familia de Carlos Lajas. El viernes será el turno de los fiscales Maximiliano Hairabedian, Jorge Asís y Graciela López de Filoñuk. El lunes siguiente será el turno de las defensas y el lunes 21 podría llegar a conocerse la sentencia. Antes los represores podrán hacer uso del derecho a decir sus últimas palabras.
Hace 31 años, una patota de militares y miembros del Comando Nacionalista Universitario de Mar del Plata secuestró a un grupo de abogados laboralistas y los trasladó a La Cueva, un centro clandestino ubicado en la base aérea local. Entre las víctimas de la Noche de las Corbatas, aún impune, estaban Tomás Fresneda y Mercedes Argañaraz, padres de Martín, abogado de Hijos regional Córdoba y segundo miembro de esa agrupación (la primera fue Verónica Bogliano, de la regional La Plata) que actúa como querellante en causas por crímenes de lesa humanidad.
–¿Cuál es el balance del juicio hasta aquí?
–Sumamente positivo. Gran cantidad de testigos describieron con claridad la metodología usada en La Perla. Se demostró la implementación de un plan sistemático de exterminio de opositores políticos, método perverso importado de los escuadrones de la muerte de Argelia, con interrogatorios para extraer información y lograr detenciones en cadena. También se mostró el método de exterminio. Un ex gendarme declaró que se negó a participar de un fusilamiento y por eso lo echaron, pero vio a miembros del destacamento matar a secuestrados de La Perla. Contó que los hicieron cavar un pozo, los mataron, luego los quemaron y enterraron disimulando el lugar. También fue positivo el reconocimiento de La Perla. Los sobrevivientes mostraron los lugares exactos donde se alojaron las cuatro víctimas. La prueba es abundante y contundente.
–¿La única represalia contra el gendarme que se negó a fusilar fue que lo echaron de la fuerza?
–Le dijeron que era “un cagón” por incumplir la orden, le iniciaron un sumario y lo echaron.
–¿Los gendarmes participaban de fusilamientos?
–No hay pruebas o indicios de que fusilaran. A este gendarme lo llevaron en esa única ocasión, creo que con otro compañero que tampoco fusiló. No sabemos si efectivamente participaban.
–¿Cómo se sintieron los testigos al declarar frente a sus victimarios?
–Por momentos cómodos, por momentos nerviosos. Hubo un muy buen trabajo desde el Plan de Asistencia a la Víctima del Terrorismo de Estado, complementado por las secretarías de Derechos Humanos de Nación y de la provincia de Córdoba. Los psicólogos dieron contención previa y posterior a las declaraciones. También generó confianza en los testigos la Unidad de Protección, con custodias de la policía de Córdoba. Y el tribunal tuvo consideración y respeto, guardó todas las formalidades necesarias para proteger a los testigos de preguntas insidiosas y agraviantes.
–¿Cuál fue la respuesta de la sociedad?
–Es difícil de analizar. A la gente que siempre estuvo interesada, le resulta increíble que hayamos llegado a esta instancia. Muchos siguieron el juicio por los medios, que hicieron un excelente trabajo. Un sector de la sociedad que no conocía en profundidad lo sucedido tuvo oportunidad de conocer los métodos usados con los detenidos. Conocer la verdad a partir de los propios testimonios es muy valioso. Ayuda a las nuevas generaciones a entender los motivos y las causas de la derrota de una generación y a saber cómo el Estado se volvió terrorista. Sectores antes reticentes a recibir información de a poco la incorporan y emiten opiniones muy contundentes. También sirvió para que ex militantes reflexionaran sobre su visión del pasado, en particular sobre las acusaciones que alguna vez propiciaron contra sus compañeros sobrevivientes.
–¿Concurrió alguien en respaldo de los imputados?
–Sé que hubo cinco o seis familiares, pero el comportamiento fue cordial. No hubo tensión ni roces. El único inconveniente fue con un defensor (N. de R: Jorge Agüero), por su nivel de intimidación en los interrogatorios. Más aún cuando osó denunciar a la jueza y a la fiscal de primera instancia por estafa procesal. Las acusó de preparar testigos y direccionar la causa contra su defendido. Pero fue un caso aislado. Los defensores oficiales e incluso el doctor (Alejandro) Cuesta Garzón fueron muy respetuosos.
2/7/08
CARLOS LAJAS DETENIDO - DESAPARECIDO
¿Qué fue de Carlos Lajas, aquel 6 de noviembre de 1977 cuando se encontraba cuidando a su pequeño sobrino de seis meses? Se sabe, después de las declaraciones en el juicio a Menéndez y otros genocidas que la patota de “La Perla” ingresó violentamente al domicilio en el que estaban para secuestrarlo.20/6/08
LA CRUZ Y LA ESPADA

-¿Qué hace? ¿A que se dedica? ¿De que vive? ¿Por qué le dieron de baja?
De la Quiaca a La Perla
El régimen de los gendarmes era rotativo, 15 días cubriendo un objetivo y siete de descanso. A Beltrán, como a tantos otros, lo pasearon por La Perla, La Perla Chica, La Ribera y la Penitenciaria de San Martín. Todos eslabones de la máquina de muerte que comandaba Luciano Benjamín Menéndez. Incluso hubo detenidos como Eduardo Porta, a los que los vio desfilar por los cuatro lugares.
Bajo la Gendarmería quedó la responsabilidad de custodiar las instalaciones de La Perla, recibiendo las órdenes de los oficiales y suboficiales de Ejército que manejaban los interrogatorios, torturas, secuestros y fusilamientos, los “verdugos” según el testigo.
La suerte de los detenidos-desaparecidos es bien conocida por el testigo, que en una madrugada de invierno su respeto a la vida desafió a Manzanelli, que por la edad y el poder que tenía él identificaba como un Capitán, después supo que sólo era un suboficial: Una pareja de jóvenes fue sacada de La Cuadra donde estaban tirados los detenidos, vendados los subieron a un camión Unimog de Ejército en el que subió Beltrán. La caravana la completaban dos autos mas donde iban “Cogote Torcido” (Manzanelli), Gino (Padován) y el Yanky (Lujan).
-“Yo entré a la gendarmería con otra doctrina, matar así es un asesinato, yo no lo hago” dijo-“La puta que lo parió, usted es un cobarde, no sirve para militar”, le respondió Cogote Torcido-“Yo soy bien macho, pero no asesino” retrucó el gendarme
Ahí yo me enojé y también lo putié reconoce, Manzanelli lo golpeó en el pecho, prometió darle de baja y además lo sancionó impidiéndole que regresara en el Unimog.
-“Le dije que se lo meta en el culo, que yo tenía piernas pa` caminar. También me quiso quitar el arma, pero no se la di.”
Los remataron a corta distancia, caídos en el pozo los rociaron de nafta y luego de reducidos por el fuego los taparon.
Al amanecer lo despidieron, la “rebeldía” del testigo llegó hasta la oficina administrativa encargada de las bajas, cuando leyó los motivos de su sanción pidió que se especificara en qué había consistido su desobediencia, pero el reclamo solo consiguió 15 días más de arresto. El no presenció más fusilamientos pero supo que todas las noches sacaban a 2, 3, 5 personas.
Los días de Beltrán en La Perla le permitieron conocer otros métodos empleados para eliminar. Narró conversaciones que escuchaba de boca de los hoy imputados en donde sacaban a los detenidos del Centro Clandestino para fusilarlos en la calle y presentarlos como abatidos en un enfrentamiento. Estos operativos eran llamados “Ventilador” y fue el elegido para “blanquear” el asesinato de las cuatro víctimas de esta causa.
Cerrando su testimonio Beltrán precisó que en dos oportunidades vio ingresar a Menéndez en La Perla, donde fue recibido por “Cogote Torcido” que le mostró “el hangar” donde estaban los prisioneros y la sala de las torturas: “Esta es la parrilla” dijo el anfitrión, “está bien” respondió el general.
Beltrán queda desocupado, el Tribunal y la democracia le agradecen su coraje. En un rincón los imputados discuten con sus defensores, de pie Padován y Manzanelli, quizá los mas involucrados en el relato del ex gendarme, increpan con su dedo índice, no escuchamos lo que dicen pero se los ve enardecidos.
16/6/08

14/6/08
Poema de Daniel Durand



Nueve fueron los testigos que vencieron tres décadas de miedo y olvido para imponer la contundencia de la verdad. El coraje y la valentía de mirar de frente a sus torturadores y relatar ante un auditorio siempre completo los pasajes más escalofriantes y deshumanizados de aquel infierno. “Alguna día la democracia se lo agradecerá” fueron las palabras con las que, Martín Fresneda, uno de los abogados querellantes despidió a Piero di Monte.
El entusiasmo de los asistentes por estar presentes, conscientes de la trascendencia histórica que tiene este juicio se renueva día a día. Por el contrario, las butacas que ocupan los imputados, protegidas por una caja de vidrio blindado, se vacían sistemáticamente. Los genocidas que se creyeron dioses, dueños de la vida y amos de la muerte, no toleran escuchar sus aberraciones. Algunos argumentan enfermedades falsas, otros desconocen toda justicia que no sea militar y manifiestan su descontento enlutando la escarapela que cuelgan de sus solapas. Otros (la patota) se queda y anotan todo, aun pretenden intimidar con su presencia a los testigos. El dato es que el viernes pasado, como único testimonio se exhibió el documental “El Horror está Enterrado en San Vicente” y en esta oportunidad, por primera vez en lo que va del juicio, los ocho abandonaron sus butacas para refugiarse en una sala contigua, para no ver las evidencias de su horror. Se supo también que el televisor con el que los imputados pueden seguir el debate desde esta habitación, fue apagado por orden de Menéndez.
12/6/08
CENIZAS de Alejandra Pizarnick

10/6/08
“¿SABE USTED DONDE ESTÁ PARADO?”

Cuatro carteles que sostenían integrantes del Archivo Provincial de la Memoria, el pasado 23 de mayo, cuando comenzaba el rojo del semáforo, interrogaban a peatones y automovilistas... “AQUÍ FUERON ASESINADOS POR EL EJERCITO HILDA FLORA PALACIOS, HUMBERTO HORACIO BRANDALISIS, CARLOS ENRIQUE LAJAS Y RAÚL OSCAR CARDOZO,” se marcaba al girar los carteles. Eran sostenidos en alto por cuatro jóvenes.
Me gustaría retomar esta pregunta para formularla a todos nosotros, mientras reflexionamos por lo sucedido en la década del setenta.
Ante la indiferencia de un gran grupo de ciudadanos, me desmoralizo a veces.
Cabe repreguntarnos todo el tiempo: ¿Sabemos dónde estamos parados? En una intersección de la historia, con la oportunidad de echar luz sobre la oscuridad, de tomar la palabra pidiendo justicia, ser un ejemplo y ponerle el cuerpo a la vida.
¿Tenemos lo suficientemente en claro que, nunca, pero NUNCA el gobierno puede ser tomado por la fuerza por un grupo de sediciosos del color partidario que sea? ¿Tenemos en cuenta y lo damos por seguro, que el poder Ejecutivo no puede emplear la violencia, el terror, el secuestro y el asesinato SIN JUICIO PREVIO? ¿Sabemos que en nuestro país no tenemos pena de muerte.
-EJECUTIVO
y que ninguno de ellos puede actuar independientemente, obviando la legislación existente?
Sabemos bien que por decreto el Gobierno de María Estela Martínez, viuda de Perón, decretó el exterminio de los grupos guerrilleros. ¿Era eso legal? ¿Alguna vez nos lo preguntamos? ¿Cómo iba a saberse quien era guerrillero y quién no, sin un juicio previo donde se presentaran pruebas?
Sabemos que la Junta Militar usurpó el gobierno en 1976, en la República Argentina.
¿ERA ESO LEGAL? PUES NO. NO LO ERA. Y LA CONSTITUCIÓN DICE CLARAMENTE QUE SI UN GRUPO DE SEDICIOSOS USURPA EL PODER, EL PUEBLO PUEDE ARMARSE PARA DEFENDER LA DEMOCRACIA.
NOSOTROS LO HICIMOS? REPITO... NO. NO LO HICIMOS.
Lo hicieron antes que nosotros, los grupos guerrilleros, CUANDO ONGANÍA (golpe militar a mediados de los sesenta) USURPÓ EL PODER, destituyendo a Arturo Humberto Illía, el presidente radical que había asumido la presidencia con los votos populares.
Sería hora de que tratemos de informarnos y formarnos mejor. Para juzgar los hechos pasados, es preciso conocer la ley y los hechos históricos, para no hablar por boca de ganso, como hacen muchos. Gansos, sí, que defienden a los militares asesinos de los setentas, que tienen aún en su poder a más de 400 hijos de desaparecidos.
7/6/08
Descripción del Centro de Torturas y Detención ilegal La Perla Córdoba
Goodbye love
Didn't know what time it was the lights were low oh how
I leaned back on my radio
oh ohSome cat was layin' down some rock 'n' roll 'lotta soul, he said
Then the loud sound did seem to fade a ade
Came back like a slow voice on a wave of phase ha hase
That weren't no D.J. that was hazy cosmic jive
There's a starman waiting in the sky
He'd like to come and meet usBut he thinks he'd blow our minds
There's a starman waiting in the sky
He's told us not to blow it
Cause he knows it's all worthwhile
He told me:
Let the children lose it
Let the children use it
Let all the children ...
Juicio a Menéndez - Córdoba Argentina - Tribunales Federales - Junio/08

Hay una foto que no va a recorrer las redacciones y que no van a poder ver miles de argentinos: la de Menéndez y sus secuaces esposados. Es que en cualquier juicio común, cuando el acusado se levanta del banquillo es inmediatamente esposado por la policía.
6/6/08
Juicio a Menéndez - Córdoba Argentina - Tribunales Federales - Junio/08
Foto: Lardone. (fogonazo) torturador y asesinoSIN SALIDA
“Todos iban a morir a La Perla, solo era una cuestión de tiempo”.
En el cuarto día del juicio, Liliana Callizo da cuenta del destino que les deparaba a los secuestrados de La Perla.
El “traslado” era el procedimiento por el cual se sacaba a las personas detenidas de La Perla para fusilarlas. Las personas eran preparadas con vendas y mordazas, según Liliana “por Lardone”, y conducidos a camiones. Una vez en el lugar les hacían cavar su propia fosa y los mataban. En los fusilamientos participaban todos, de ese modo se aseguraban el silencio sobre los crímenes cometidos, a esto se lo conoció como “pacto de sangre”.
Cuando había menos gente para fusilar se hacían grupos de tres personas, para garantizar que nadie quedara sin participar en la represión ilegal.La metodología del traslado estaba integrada a una estrategia de amenaza continua. Todos las personas que pasaron por La Perla tenían un número, Liliana era el 375. Cuando se producían los traslados, los torturadores iban llamando de a uno, en voz baja y tocándole los talones para que se levantasen.
“Cada vez que había un movimiento de camiones la vida se endurecía” recuerda Liliana.
“Mantenían la incertidumbre como método de tortura permanente”.
Liliana describe cómo con Raúl “Colo” Levín habían acordado un método para encontrarse. Una forma de sobrevivir que habían plagiado de un libro Jorge Semprúm sobre los campos de concentración del nazismo. Cuando uno pedía ir al baño el otro hacía lo mismo, de ese modo podían constatar que el otro todavía estaba ahí y, mientras se lavaban, se tocaban las manos, intercambiar algunas palabras, se veían. “Compartir un poco de ternura para sobrevivir”. A los diez días después de haber sido secuestrados, ya no volvió a escucharlo: “grité ‘baño’, pero no escuché nada, no lo vi más al Colo”.
Mujeres, negros y Judíos.
“Yo como mujer fui víctima de una doble represión: la política y la sexual”, analiza Callizo. Y explica que las miradas de género no eran algo que se discutía en esos años, pero cuenta que la tortura era especialmente cruel cuando se las aplicaba a las mujeres. Relata que a los pocos días de estar secuestrada la llevaron vendada y disfrazada a una casa, donde Herrera la conduce a una habitación y la viola. “Muchas mujeres eran violadas, abusadas. Cuando a alguno le gustaba una mujer llamaba a todos para que la vieran desnuda”.También reconoció que había una cuestión muy clasista y racista entre los torturadores. “Avendaño decía siempre, a mí me matan seguro por que soy negra, yo le decía que no pero así fue, la mataron”. Y explica que el grupo de los viejos que fueron quedando eran todos “blanquitos”.
Luego recuerda que a su amigo Levín, mientras lo golpeaban, le gritaban “Judio de mierda”. A los 10 días de haber caído lo mataron”.
El regreso del terror“Esto se parece a La Perla”.
Las palabras suenan extrañas pero precisas en medio de la Sala de Audiencias. Liliana Callizo condensa así la sensación que atraviesa el ambiente cada vez que los abogados de los 8 acusados intervienen para interrogarla, particularmente Cuesta Garzón y Agüero. El trabajo de la Defensa pretende minuciosidad de orfebre: se monta sobre expresiones aisladas y descontextualizadas, aprovecha cada oportunidad de malentendido, escarba allí donde el dolor está más confuso y latente.A través de su testimonio, Liliana Callizo va revelando con su historia los engranajes de una maquinaria del terror. Liliana habla claro, firme, desgrana un relato que ya narró muchas veces y que persiste en ese terrible equilibrio en que las cosas necesitan recordarse para alcanzar la justicia, pero también necesitan olvidarse para poder seguir viviendo.
Después de casi cuatro horas de revivir lo más terrible de sus historias le queda todavía enfrentar las preguntas de la Defensa. Durante la declaración, los abogados de los acusados trataron de resaltar expresiones descontextualizadas de Callizo, en gran parte aclaradas por el presidente del Tribunal para evitar una mala interpretación de los dichos de la testigo.La Defensa pretende poner en duda las afirmaciones de Callizo: cómo pudo ver ciertas cosas si estaba vendada.
Se trata de cuestionar la veracidad de su relato. Sobre este punto las preguntas de los defensores de Acosta, Jorge Agüero y Alejandro Cuesta Garzón, son particularmente rebuscadas y ensañadas, al punto que la testigo las asimila justamente el tipo de tratos y de interrogatorios que sufrió en La Perla.La estrategia repetida
En sus relatos, Liliana da cuenta de la presencia en La Perla de las cuatro víctimas (de Brandalisis, Cardozo, Flora Palacios y Lajas). Recuerda que se trataba de un grupito que estaban al fondo a la izquierda de los baños, que tenían muchas dificultades para caminar, por las torturas y que una compañera que les llevaba comida le había contado que estaban muy golpeados.Los defensores le reclamaban recordar en tal sentido –32 años después- la ubicación exacta en que residían los aproximadamente 40 secuestrados que estaban en la cuadra en La Perla a fines de 1977. La testigo identifica la ubicación de distintos grupos según la fuerza política a la que pertenecían, pero no la de cada persona. La estrategia de socavar la veracidad del testimonio es tal que aferrándose a la descripción de los chispazos vistos por Callizo en su descripción de las torturas que presenció a Falik de Vergara, la Defensa pide un perito para determinar si tales chispazos son posibles y de ser así, si no hubieran puesto en riesgo a todos los presentes. Pedido que la cordura del juez Díaz Javier les advierte que no va a convocar un “perito en torturas” para comprobar dicha situación. Así fueron cayendo uno a uno los bombardeos al testimonio de Liliana Callizo.Otra gran parte de las preguntas de los abogados defensores apuntan a evidenciar una supuesta complicidad de la testigo con los militares de La Perla: desde relaciones con alguno de ellos hasta participación en el secuestro y muerte de personas cercanas.
La virulencia de las preguntas llega a tal punto que la interrogan sobre si había “entregado” a sus amigos y esa era la razón de su propio secuestro. Esta actitud obliga al Juez a denegar esa pregunta e impedir a la testigo a contestar.De todas maneras, cada una de esas supuestas complicidades no son confirmadas por la testigo ni se infieren de sus dichos, con lo cual también echó por tierra la estrategia de la defensa dirigida a cuestionar a los testigos, que se repitió en días anteriores y que seguramente reaparecerá a lo largo del juicio. Lo que resulta evidente es su escasez de elementos para defender a los acusados y para deslegitimar a los testigos.
Alrededor de las 20, el Tribunal dicta el cuarto intermedio hasta el jueves a las 9:30.La noche del 31 de agosto de 1977, Liliana Callizo con sus amigos, el “Colo” Levín y Mirta Nieri compartían uno de sus tantos encuentros en los que leían literatura internacional. Jorge Semprúm y los relatos de estrategias para sobrevivir y resistir al horror de los campos de concentración nazis de Buchenwald. Juntarse en el lavatorio, cruzarse, tocarse las manos, darse fuerzas, ver a alguien conocido.Hoy, en la noche del 04 de junio de 2008, Liliana Callizo entrega su testimonio a la construcción de la verdad y la justicia para todos los argentinos. Un lugar donde muchas manos se juntan para compartir dolores, reconocerse y darse fuerzas para seguir adelante.
http://www.eldiariodeljuicio.com.ar/cronica.shtml
5/6/08
CAUSA BRANDALISIS: JUICIO A MENÉNDEZ Y OTROS GENOCIDAS

La Asistente Social, hoy jubilada del Estado suizo (donde se exilió 25 años), es la primera testigo en la causa Brandalisis. En seis horas de declaración ratificó que por La Perla pasaron unos 2000 prisioneros. Asegura que Luciano Benjamín Menéndez visitó dos veces el lugar y que además les robó a los Montoneros dos valijas con dólares que no repartió.La Defensa, por su parte, comienza con tácticas intimidatorias y de amedrentamiento obligando a la testigo a dar el nombre de una compañera.
Con voz segura, Teresa Meschiati, reconoce a los acusados; uno a uno los nombra por sus apellidos y alias. El abogado de la familia Lajas -Mauro Ompre- indaga sobre el aspecto de Acosta que lleva pelo largo, barba y bigote. Responde que en aquella época ya usaba el pelo a la altura de los hombros. Tras reconocer sus anteriores testimonios y firmas realizados ante Naciones Unidas (1980) Conadep (1983) y en Córdoba (2003), ratifica esos dichos y comienza el interrogatorio.
"Perdiste, Tina"
En la foto, de izquierda a derecha, Acosta, Rodríguez y Menéndez.
¿Quién era Acosta?
Jorge Ezequiel Acosta , alias “Rulo” o “Sordo”, matrícula de identidad 6.656.080, nació en 1945 en Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina. Hijo de Clemente Jorge y de Carmen Aurora Franco. Estado civil divorciado, de profesión militar, se retiró con el grado de Capitán. Su domicilio ante la justicia está fijado en Venezuela 1177, Capital Federal. Actualmente tiene 62 años.
Desde septiembre de 2003 se encuentra cumpliendo prisión preventiva en las dependencias del 3º Cuerpo de Ejército por su participación en el secuestro y la aplicación de torturas a Hilda Flora Palacios.En 1976 se desempeñó como jefe de la patota de operativos especiales (OP3) de “La Perla”. Al año siguiente, cuando Vergéz es trasladado a Bs. As., queda como jefe de este CCD.Aparte de su sadismo, se caracterizaba por corrupto. Actuaba a cara descubierta con mucha seguridad y arrogancia. Realizaba operativos comando en los que se hacía pasar por guerrillero para robar autos que luego utilizaba él o los destinaba al funcionamiento de “La Perla”.Entre sus prácticas conocidas estaba establecer contacto con los familiares de los detenidos exigiendo el pago de coimas para liberaciones que nunca se concretarían, durante los operativos de secuestro se apoderaba de todo tipo de bienes de las víctimas. Por esta razón, en 1977 el entonces Gral. Centeno le ordenó un arresto de un mes.Disfrutaba intimidando a los prisioneros.
Otras veces tenía actitudes que confundían, era amable y cruel a la vez. Extrañamente evitaba las sesiones de tortura. En una ocasión demostró su valentía asesinando, con su propio cuchillo de paracaidista, a un detenido-desaparecido de apodo JOE, estudiante de medicina.Alcanzó el grado de Capitán, provenía del arma de Infantería especializado en paracaidismo.Durante las jornadas de la revuelta popular del cordobazo en mayo de 1969, siendo subteniente, participó del aparato represivo jactándose él mismo de haber asesinado a 7 trabajadores.En 1974 se desempeñaba como oficial del batallón de Catamarca que fue atacado por un comando del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP).
Participó en la búsqueda y cerco de los fugitivos, en esa oportunidad fueron fusiladas 17 personas.En 1978/79 fue trasladado a un batallón de Bs.As para realizar tareas de contrainteligencia en las Fuerzas Armadas.En 1979 sufre un accidente grave en un salto de paracaídas y es dado de baja, pero todo indicaría que siguió ligado a la Central de Información.
Fue imputado por la justicia Italiana por crímenes cometidos contra ciudadanos italianos durante la dictadura.
Durante años su impunidad estuvo garantizada por la Ley de Obediencia Debida.
